Jordi Sierra i Fabra: “Tengo que devolver a los niños la energía que les quito”

El escritor Jordi Sierra i Fabra después de ganar el Barco de Vapor (Pablo Álvarez ©)

Por Jara Santamaría.

El premio Premio Barco de Vapor 2010 ya tiene nuevo dueño: Jordi Sierra i Fabra. Era una distinción que se le había resistido en los últimos años y que recibió muy emocionado. El mismo entusiasmo mostró al hablar con Culturamas de su novela galardonada: Historia de un segundo.

– ¿Cuál es el argumento de la novela?
Ocurre en el S.XVIII en un pequeño pueblo donde va la gente rica a tomar las aguas. Allí vive un niño que un día ve pasar a una niña con su institutriz y de inmediato se queda enamorado de ella, por lo que la sigue hasta dentro de la iglesia. Cuando la niña le ve a él también se enamora, y al salir arranca una página del libro que está leyendo y la deja caer al suelo. Entonces el niño la coge y ve que ha subrayado palabras sueltas.
Él no sabe ni leer ni escribir, así que va al maestro del pueblo y descubren que hay un mensaje en el que ella se presenta. A partir de entonces, durante 5 domingos, él va a misa para recibir la página arrancada del libro, que se llama Historia de un segundo. El maestro le ayuda a contestarla, y él le pone su papel en el misal. Así se comunican, sin hablarse.
En invierno ella se va y él aprende a leer y a escribir. Un día aparece una carroza con la institutriz y le da la última página del libro, pero no hay nada subrayado. El niño no lo entiende, pero entonces lee las cinco páginas y comprende el argumento: un pintor que pinta a la hija de un hombre muy importante, siempre rodeada de guardias, hasta que un día se quedan a solas durante un segundo y él le toca la cara con el dedo. El rey le corta la mano, pero por un segundo de amor vale la pena. El niño, al leerlo se decide y va a la capital a ver a la niña, porque aunque sólo sea un segundo y muera quiere verla y decirle algo. El final no lo desvelo. Es muy bonito, y muy romántico y muy “Jordi” –ríe.

– Tanto Ricardo Gómez como usted han coincidido en escribir una historia de amor. ¿Es algo que están pidiendo los lectores?
Yo pienso que no es coincidencia. Ambos somos unas personas muy emotivas, es verdad. Pero por otro lado influye cómo está el mundo, siempre las mismas guerras por las mismas tonterías. Estamos hartos de crisis, de políticos, de que nos mientan… ¡tantas cosas! –exclama, muy serio-. Yo veo a los  niños  y pienso que un poco de amor y romanticismo nunca están de más. Los sentimientos son lo único que no cambia con el tiempo. Nos seguimos enamorando igual. Por tanto, un libro con sentimientos sigue siendo válido, siempre y cuando esté bien escrito y no se caiga en lo cursi.

– Una historia de amor para un premio para niños… curioso, ¿no?
¿Quién no se enamora con 12 ó 13 años? ¡Yo debuté con cuatro años! –se ríe-. Fui muy precoz, pero por mi tartamudez no podía decirle a una niña que me gustaba.

– Una vez que ya ha conseguido por fin el Barco de Vapor, ¿qué premio le falta a Jordi Sierra i Fabra?
Hombre… el Andersen –confiesa-, el Nobel juvenil. Se falla dentro de dos semanas y soy candidato, pero es muy complicado. Al Barco de Vapor uno puede presentarse tantas veces como quiera, pero en cambio en el caso del Andersen es tu país el que te escoge. Con lo cual depende de muchas cosas, además es un premio que gana siempre gente anglosajona… es muy complicado. Pero claro, por soñar… Yo de pequeño siempre soñaba con el Nobel, y me dije “no lo vas a ganar nunca”, pero el Nobel Juvenil sí puedo ganarlo.

– ¿Es consciente de que es uno de los autores más queridos? ¿Es una responsabilidad?
Ahí discrepo –dice convencido-. Me he ganado un respeto después de 40 años de escribir pero yo sé que despierto tantos odios como amores. Amores porque la gente que me respeta y me lee sabe de mi pasión por escribir, pero también hay gente que piensa que escribo demasiado. En este país la envidia es un mal endémico; cogemos a gente, la encumbramos y luego le tiramos piedras. Llámese Almodóvar con la academia de cine, llámese Sierra i Fabra como escritor.
Cuando hago un libro es imposible que le guste a todo el mundo por igual, pero hay que respetar el trabajo de un hombre que lleva toda la vida escribiendo libros y que dentro de poco va a publicar el número 400. ¿Estoy loco? No. Es que me gusta escribir. Pero yo sé que igual que hay amores voraces hay odios atroces que me han costado premios, y es duro. Sé que hay más gente que me quiere, pero lo malo es que uno que no te quiera hace más ruido que ochenta que sí lo hacen. Me siento feliz, eso sí, por supuesto.

– Piensa donar el premio a la Fundación Sierra i Fabra. ¿Cuál es su balance?
Todo lo que tengo hoy en día va a la fundación. El balance es muy positivo. En 2007 atendimos a 108.000 jóvenes en Colombia, 90.000 en 2008. Aún no se los resultados del 2009, pero desde luego esto es más importante que cualquier premio, porque se trata de gente real, de carne y hueso.
Recuerdo hace un par de años, cerca de Medellín que me encontré con un niño de 7 años que me tiró de la chaqueta y me dijo “Señor, ¿usted es quien nos da los libros?”, le dije que sí y respondió “gracias, es que me gusta mucho leer”. Me dio justo tiempo a girarme para que no me viera llorar. Esto es estar haciendo algo, algo aparte de escribir un libro que pueda gustar, es otra sensación distinta.
Pero ojo –recuerda Sierra i Fabra, sonriendo– ¡no soy ningún santo, soy una persona normal y corriente! Con poco se hace mucho, la gente cree que hace falta ser rico. ¡Yo no soy rico! Pero vivo bien, tengo de todo… no me interesa cambiar el coche, ya tengo uno. No me siento diferente a los demás, pero estoy con niños, me leen, viajo y les veo; debo devolverles la energía que les quito, eso es todo.

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Una respuesta a Jordi Sierra i Fabra: “Tengo que devolver a los niños la energía que les quito”

  1. Buenas tardes
    soy profesora de educacion primaria orgullosamente mexicana y admiradora de sus libros los cuales comparto con mis alumnos y familia; se que pasado mañana cumplira años y deseo expresarle las mejores bien aventuranzas hoy y siempre, que Dios le permita vivir mucho tiempo pues personas como usted dignifican a la humanidad siga trabajando por la cultura y nosotros gozaremos con ello mil felicidades.
    En México lo admiramos y respetamos….. tambien lo amamos hasta pronto.

    Blanca Rosa Peralta Hdez
    25 Julio 2010 at 0:24 am

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