La herida intacta, de António Ramos Rosa


António Ramos Rosa
La herida intacta

Por Alberto García-Teresa.

Alrededor del silencio se erige el universo, y la búsqueda de ese silencio es lo que nos conducirá a la plenitud. De esas premisas arranca La herida intacta, un espléndido poemario del portugués António Ramos Rosa, escrito en 1991.

El volumen se abre con una acertada introducción a cargo del traductor, Luis González Platón. En ella, se analizan las claves de Ramos Rosa y se contextualiza su obra en la historia y en la sociedad de Portugal.

El poeta se ciñe a lo sencillo, y expresa su apego a los elementos primordiales de la naturaleza, a los componentes elementales de la vida. Por eso se produce una continua celebración de la tierra y una comunión y fusión (o una aspiración a ella) con la naturaleza.

La herida intacta supone un arduo trabajo de depuración expresiva. El libro se compone de poemas generalmente muy breves, que marcan un ritmo pausado por la densidad de sus conceptos, sobre los que el autor construye alrededor del silencio sus versos. Ése es el destino, no en vano, pues se le configura como un ideal de espacio de pureza y plenitud: «el vacío es la presencia pura».

Se expresa mediante una continua serie de negaciones y acciones que llevan a la inacción; a ese vacío, precisamente. La abundancia de paradojas también responde a esa dificultad de enunciación de lo inasible: «tu lugar / sólo es tuyo / cuando él es la morada / de lo que no tiene lugar». Pues la búsqueda de ese vacío inaprensible sólo arranca desde el reconocimiento de la ausencia.

En ese sentido, apela a un equilibro precario, frágil, y habla de la inminencia como un estado de alerta tan intenso que roza la culminación: «lo que tal vez no es y no tiene voz / apenas se presiente en el aire inmediato».

A pesar de que esa búsqueda se articula desde la individualidad (pues no aparecen otras personas en los textos), se realiza a través del distanciamiento lírico, pues no hallamos la expresión subjetiva del «yo». De hecho, no encontramos un sujeto expresivo. Con ello se consigue una mayor apariencia de objetividad por donde circula mejor un pensamiento trascendente.

Por otro lado, en el poemario se encuentran continuas referencias a las partes del cuerpo que nos remiten a capacidades sensitivas (como las manos, los párpados o la piel), como si manifestara así un anclaje humano en esa indagación en los recovecos de la realidad.

Coherentemente, Ramos Rosa plantea diversas piezas que reflexionan sobre la capacidad del signo para recuperar la realidad («cuando decimos estrella esperamos / que la palabra brille como una estrella / pero no como si la palabra la nombrase / porque sólo el nombre de ella brilla / y en su propia ausencia ella es una estrella»). También intenta explicar cómo desde el poema se puede realizar ese trabajo de trayecto hacia el silencio, aun asumiendo los riegos del decir lo inaprehensible: «la palabra es una búsqueda / de lo que nunca se entrega».

De esta manera, la poesía de António Ramos Rosa nos ofrece un sentimiento trascendente que atraviesa toda la realidad y toda la acción del ser humano, y nos señala un horizonte a través de una enunciación rigurosa y exigente. La herida intacta nos presenta a un poeta excepcional, de gran capacidad evocativa, que proyecta desde recursos mínimos una honda y poderosa luz.

António Ramos Rosa
La herida intacta

Trad.: Luis González Platón
Ed. bilingüe
Sequitur, 2009
ISBN: 978-84-95363-62-6

www.sequitur.es

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