La banda sonora de la Historia es el crujido de huesos

Por Gonzalo Muñoz Barallobre.

Para muchos intelectuales europeos Auschwitz fue el escándalo de la Razón. El lugar en el que el proyecto ilustrado encontró su fracaso. La técnica al servicio de la crueldad perfecta. ¿Locura? Si tan sólo fue una locura colectiva y transitoria la humanidad entera es sinónimo de demencia. ¿Pero sólo Auschwitz? ¿No hay más historias negras dentro de la Historia? Sin dudar ni un momento en la respuesta, contestamos que sí. La Historia tiene como banda sonora el crujido de huesos: el pueblo judío bajo el dominio egipcio, el avance implacable de las legiones romanas, la extensión del islam a través de la espada, la sangría imparable de las cruzadas, la llegada del imperio español al Nuevo Mundo, la conquista del Oeste por los colonos, la masacre del pueblo kurdo, Hiroshima y Nagasaki, los Gulag rusos, etc. El horror, siempre ha encontrado una tierra en la que florecer, un pecho en el que derramarse y una mano que lo provoque. Somos animales con pocas ganas de entendernos. Digo lo que la Historia grita a cualquiera que se acerque a escuchar. Una verdad cruel que buscamos tapar con pequeños gestos.

“La razón es esclava de las pasiones”. Hume dio de lleno en el centro de la diana. Pasiones que nacen de una profundidad tan extraña que nos cuesta identificarnos con ella. En una matanza, pensamos en los asesinados; en una violación, en la violada; en una guerra, en los ajusticiados sin justicia; en un bombardeo, en el pueblo que recibe la lluvia de fuego; en un régimen totalitario, en sus víctimas. Este ejercicio de empatía sale casi sólo: no queremos para nosotros lo que estamos viendo en el otro. Pero a mí me interesa más obligarme a una empatía perversa: ponerme en la piel del que mata, del que viola, del que dispara a un inocente desarmando, del que tortura, del que aprieta el botón sabiendo que con él suelta toneladas de bombas sobre una población indefensa y abandonada. ¿Por qué me obligo a ponerme en semejante pellejo? Porque creo que es más honesto con lo que el hombre es y, sobre todo, ha sido capaz de hacer. Me aterran los abismos que el corazón del hombre ha mostrado a través de la Historia. Los valles dulces y con ríos de agua cristalina no me escandalizan. Se ha hecho tanto daño y en momentos tan diferentes, que mirar para otro lado sería un ejercicio de cinismo vomitivo. En nosotros están las llaves del infierno y las hemos visto abrir por hombres como nosotros. Y es que no somos tan diferentes a ellos. Por eso, cuando se juzga a los culpables de un hecho atroz, en el fondo, se está juzgando a toda la Humanidad. Entenderlo es comprender que debemos conocer todo lo que somos para poder esculpirnos desde la honestidad. No somos ángeles de corazones cálidos. La tierra, una misma tierra, puede dar un paraíso o un infierno. Si lo olvidamos, estaremos totalmente perdidos y, esta es la consecuencia más directa, condenamos a cometer las mismas atrocidades. Olvidar que Auschwitz o Hiroshima, por poner dos ejemplos, están en potencia en nuestro pecho, es condenarnos a volver a parirlos. Con otro nombre, sí, con otras víctimas y otros verdugos, seguro, pero en el fondo, será la misma Humanidad la que sufra y ejecute.

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2 respuestas a La banda sonora de la Historia es el crujido de huesos

  1. Una buena llamada a la prudencia.
    Un saludo.

    Julio
    26 octubre 2010 at 10:50 am

  2. No sé si a la prudencia… para mí es una llamada a lo que somos.
    Gracias Julio.

    Gonzalo Muñoz Barallobre
    26 octubre 2010 at 14:57 pm

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