Luis Muñoz Díez charla con Santi Millán sobre su personaje en “Bruc, el desafío”

Bruc. El desafío es una película basada en la batalla de Bruc, en la que hay un héroe popular y un general del ejército napoleónico que arrasaba Europa. Un invasor y un héroe a la fuerza, que en una competición desigual y sólo con un tambor propició la primera derrota del  poderoso ejército de Napoleón en 1808.

Santi Millán durante la conversación. Pablo Álvarez ©

Entro a la habitación de un confortable hotel frente al Retiro, donde me recibe el actor de pie, muy cordial, sin barba y con el pelo corto. Tiene un aspecto diferente y se lo comento, y me dice “me he quitado las greñas”. Yo le digo que no llevaba greñas, que le queda bien y le da un aspecto más joven, más juguetón.

¿Que te interesó de este proyecto?

Conocí el proyecto hace varios años por Jordi Gasull, que es guionista y productor de la película. Habíamos coincidido en la Columbia e hicimos buenas migas. Tenía varios guiones escritos por él y entre ellos estaba Bruc. Me lo dejó y me enganchó de tal modo que lo leí de un tirón, y le dije que aunque era complicado de rodar me parecía un proyecto impresionante, muy guapo, y yo quería estar ahí, y cuando consiguió la financiación me llamó.

La película cuenta con un presupuesto de cinco millones de euros, es un presupuesto muy holgado.

Sí, está muy bien, y yo creo que Dani le ha sacado un buen rendimiento al dinero. Incluso, cuando ves la película da la sensación de que es más.

Sois unos invasores que arrasáis por donde pasáis, es una muestra de cómo actúa el imperialismo ante un país más débil. Pero háblame del grupo del que formas parte mandado por el general Maraval. Vincent Pérez compone un personaje de una pieza, con una mirada tan feroz como el lobo al que reta y una estética tan cuidada como diabólica. Todo de negro, y su puñal con empuñadura labrada en  plata.

La verdad, es que luego tampoco es tan malo, lo que pasa es que está en la guerra y en la busca y captura de un enemigo. En mi caso es otra historia, yo soy un catalán que debería estar al lado de su pueblo y estoy con los invasores, un traidor que está luchand contra los suyos.

¿Eres malo?

No, soy un mercenario

Sí, eres un traidor y malo, te mereces perder el ojo.

El ojo ya lo perdí en otra batalla

Pero mereces haberlo perdido.

Ellos son profesionales de la guerra, cuando termine ésta se irán a otra, y en cambio se enfrentan a un joven que nunca ha deseado eso, que se ve obligado a meterse en una historia porque él está en su casa y llega alguien y se dice “habrá que luchar”, pero se convierte en un héroe después de la batalla. Un héroe por accidente, y se da cuenta que su referente, su día a día, se transforma. Pierde a su familia, su casa, lo pierde todo y empieza una lucha por la supervivencia.

Esta batalla, su héroe y su tambor se ha llevado varias veces al cine. ¿Crees que era necesaria una versión más?

Sí, la batalla no se cuenta. Se cuenta lo que podría haber pasado a partir de la batalla. Así como otros narran la historia hasta la batalla, en ésta el punto de partida es la batalla.

La batalla pertenece a la leyenda, ¿qué crees tú que pasó realmente?

Lo que sucede, es que las batallas en aquella época, y el ejército, era algo muy estructurado y funcionaban de una forma global. No había lucha de guerrillas, no había comandos ni armas de larga distancia. La batalla era todos juntos y cuerpo a cuerpo. Yo tengo quinientos y tú doscientos, entonces la probabilidad de que gane yo es más alta, y  para avanzar tenían la dificultad de cruzar… no me sale la palabra en castellano.

Pasar la montaña, cruzar el desfiladero.

Sí, cruzar el desfiladero para pasar la montaña de Montserrat. Pasar ese desfiladero tienen mucha dificultad, eso y que sus fuerzas estaban ya muy mermadas, y entonces el timbalet comienza a tocar el tambor y les da la sensación de que allí están llegando refuerzos y que les van a superar en número, y eso les hace batirse en retirada.

Pero en esta versión, por las imágenes que recuerda Bruc, es la montaña la que comienza a vibrar con rodamientos de piedras gigantes y da la sensación de que hubiera coincidido con la batalla un movimiento sísmico. Bruc dice que él no es un héroe, que todo lo ha hecho la montaña y la virgen María de Montserrat.

Esas imágenes pertenecen a recuerdos y a sueños de Bruc.

La película comienza con un campo de batalla sembrado de cadáveres y a partir de ahí comienza la busca y captura de Bruc. A mí me parece que Daniel Benmayor se mueve mejor en la historia cuando juega con la emoción y la cercanía. Incluso la lucha final, en la cueva, que es un espacio más reducido que en las escenas de acción y  lucha en campo abierto, quizá porque eso se sale de su mano al necesitar especialistas y A otras unidades de rodaje…

No se si has visto el trabajo anterior de Daniel Benmayor, en él contó con muy poco presupuesto y tiene un manejo de la cámara espectacular. Es un director que en publicidad ha trabajado a un nivel altísimo, con las mejores firmas y que ha sacado un rendimiento espectacular al presupuesto que tenía, y yo creo que las secuencias de acción están bien rodadas…

Sí, y el manejo de la cámara, que es lo suyo, es bueno.

Y es lo que tú dices, hay saber con los medios que se cuenta y ver el resultado que sacas. En cuestión de presupuesto hay lo que hay, y hay que hacer una inversión acorde con el mercado potencial con el que cuentas.

A mí me parece que narrar cualquier batalla es narrar un hecho universal: el atropello que sufre en ellas la población civil, y eso lo ha sabido contar con mucho talento Daniel Benmayor.

Sí, el problema es que en la guerra vale todo y en este caso va más allá. Es un grupo creado para cazar a este hombre, no es ningún ejército que tiene un código ético de decir “mujeres y niños”, no, van a lo suyo y arrasan.

Pero Santi, ¿tú crees que metidos en harina, en la guerra, puede existir algún código ético?

Yo creo que sí, que hay gente que puede tenerlo, pero claro luego tienes que encontrarte en la situación de decir “mi vida o la tuya”. Una situación poco deseable.

Pero, ¿tú crees que en una situación tan globalizada como en la que vivimos, y no te digo cuando se lucha por lindes, sino cuando se trata de la intervención de una potencia, con sus aliados, a un país debilitado, no se sabe que se van a cometer terribles atropellos contra la población civil?

La verdad es que el código militar implica obediencia. Son soldados y un soldado no es más que un peón. No sé si tú has visto esa serie que hicieron sobre la guerra de Iraq, no recuerdo ahora el nombre, pero la cuestión es que un soldado no puede cuestionar las órdenes, a ellos les dicen “vas allí y haces lo que tienes que hacer”, independientemente de si estás o no de acuerdo.

No podemos ser tan idiotas de pensar que las cosas funcionarían sin no existiera una jerarquía. Ocurre hasta en lo nuestro, en el cine o en el teatro, existe el director, un actor no puede salir y entrar cuando él lo considere, pero tratándose de decidir sobre la vida ajena…

Sí, cuando arrasan la casa y le cortan la cabeza al hermano de Bruc, uno dice “éste no es” y la tiran.

Sí, es muy fuerte la falta de respeto por la dignidad y la vida en aras de unos intereses que no sabemos quién los impone. Sobrecoge ver las imágenes de la película que retratan a esa gente indefensa que en medio de la noche le han derriban la puerta de su casa, y casi desnudos les tiran al suelo. La carne desnuda contra la piedra, el niño con una pistola en la sien. Se te olvida que es la invasión napoleónica. Ahí está reflejado el 36, la invasión de Iraq, y tantos otros atropellos. Ahí, Benmayor, ha retratado la indefensión y la humillación que sufre la población civil en todas las guerras.

Sí, cuesta ponerse en la piel del otro y más mirado desde esta sociedad del bien estar en la que estamos instalados. Cuando ves esos conflictos, ves que les ocurren a otros, que pasan en tierras muy lejanas y que eso no nos puede pasar a nosotros, pero imagínate que eso te pase a ti, a tus hijos, que entren en tu casa así, de la noche a la mañana. y lo peor es que puede pasar.

Con estas palabras acabamos la conversación, aunque después me cuenta que tiene un proyecto de teatro y productora propia, “cosillas”, como él las llama y que no se aburre. Me despido y bajo las mullidas escaleras del hotel pensando en que con el motivo de la entrevista por el estreno de Bruc. La venganza he tenido la ocasión de hablar con Santi Millán de un tema que a mí me produce rechazo e impotencia, y recuerdo lo que decía el poeta, y cantaba Aguaviva: “Entre los vencidos el pueblo llano pasaba hambre, y entre los vencedores el pueblo llano la pasó también…”

Santi Millán y Luis Muñoz Díez. Pablo Álvarez ©

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