Más allá de la vida

Por Alicía Valeria Alonso Soldevilla.

 

Una joven y exitosa periodista francesa viaja a una paradisiaca playa del sudeste asiático, cuando le sorprende un tsunami que arrasa la zona y le hace pasar por una experiencia casi sobrenatural. Marie LeLay (Cécile de France) cree haber vivido algo extraño en los minutos que pasa inconsciente tras el accidente. La periodista cree haber experimentado algo demasiado cercano a la muerte. Mientras tanto, el ex parapsicólogo George Morgan (Matt Damon) intenta rehacer su vida en San Francisco después de haber trabajado durante años en un oficio que le sobrepasaba. Morgan descubrió ya de niño que poseía  una especial sensibilidad para percibir cosas que sólo él veía. Un hecho que le ha impedido llevar una vida normal, y que concibe como una maldición, más que  como un don.

 

Al otro lado del Atlántico, en Londres, los hermanos  Marcus y Jason intentan sobrellevar una infancia dura, marcada por la drogadicción de su madre. El inesperado accidente de tráfico que sufre Jason (George MacLaren) deja a Marcus solo. Tras la muerte de su hermano, es trasladado a una familia de acogida, y comienza una intensa lucha por aprender a  asumir la pérdida.

 

Estas son las tres historias que conforman la trama de Más Allá de la Vida. Un trabajo que supone la primera incursión del veterano Clint Eastwood en el género sobrenatural. Se trata de una película que pretende adentrarse más en las diferentes formas que tiene el ser humano de afrontar la muerte, que en lo que hay después de ésta. ¿Cómo asumir la pérdida de un ser querido? ¿Cómo vivir una vida en constante diálogo con el más allá? ¿Cómo soportar la incertidumbre de no saber lo que nos espera? Estas son las cuestiones que se plantea Eastwood en una cinta que sorprende, si la comparamos con otras en su trayectoria hasta el momento.

 

Sí es verdad que mantiene esa constante carga existencial que presentan sus últimos trabajos. Sigue tratándose de una obra de introspección, que recoge los sentimientos y preocupaciones que mueven al ser humano. Sin embargo, existen importantes  aspectos de estructura y guión que lo separan de su línea general. Las aportaciones de Steven Spielberg en la producción y de Peter Morgan en el guión tienen mucho que ver.

 

Sorprende la complejidad aparente de la trama, basada en historias  que se entrelazan, y la espectacularidad visual de algunas secuencias. Cabe destacar el impactante comienzo de la película, que describe la repentina incursión del tsunami en las apacibles vacaciones de Marie. El punto de vista en que está rodada  la toma, desde la perspectiva de la protagonista, está magistralmente grabado.

 

La temática también sorprende, o quizá la tesis que lleva implícita, ya que se descuelga en cierto modo de la visión del mundo que el director nos solía ofrecer. Eastwood se preocupaba hasta ahora por cuestiones humanas: la discriminación racial, las convenciones sociales, el afán de superación, el peso de una infancia traumática…Son constantes que hemos visto en Gran Torino, Mistic River, Million Dollar Baby

 

La forma en que el hombre afronta la muerte también forma parte de esta tónica general, ya que constituye uno de nuestros más profundos miedos. Sin embargo, Eastwood parece dar carpetazo al tema con una explicación demasiado sencilla. Niega el más puro existencialismo, que concibe una vida  tras la cual sólo hay una inmensa nada. También arremete contra el interrogante, contra la eterna duda. Y se atreve a afirmar rotundamente que existe algo, que casi describe a la perfección, como un constante estado de ingravidez. Sin embargo la explicación es hueca y no acaba de convencer. Así, el director plantea muy bien el problema, explorando las distintas reacciones del hombre ante la muerte. Pero cuando profundiza en el significado mismo ésta, peca de simplismo.

 

Demasiado fácil resulta también el final, que parece encajar una compleja trama de a tres en un abrir y cerrar de ojos. Es como si a mitad de la historia, el guionista se hubiera quedado sin papel, y hubiera buscado cualquier pretexto para desencadenar un final precipitado. La interacción entre los tres personajes podría haber dado más de sí, y lo que finalmente surge entre ellos queda en la superficie.

 

No obstante, el sello Eastwood no desaparece. Dichas objeciones no obstaculizan del todo una película inteligente y hermosa, que consigue conmover al espectador. El poder emotivo del cineasta  y su capacidad para perfilar los sentimientos y emociones de los personajes  siguen intactos, aunque se intensifica o disminuye en función de éstos. La historia del el pequeño Marcus y del ex parapsicólogo George, definitivamente, cautivan. La belleza narrativa y la maravillosa descripción de ambientes y relaciones se hacen evidentes en escenas como las de las clases de cocina de George. Y la relación entre George y Marcus al final de la película también convence. Sin embargo, la historia de la periodista, aunque está bien planteada, resulta un poco fría, y el espectador no se la termina de creer.

 

Las interpretaciones van acordes con los personajes. Espléndido Matt Damon, con su expresión contenida pero eficaz, y genial George  MacLaren, dando vida a Marcus. Cécile de France, por su parte, realiza una puesta en escena correcta, siendo quizá el papel  el que le impide explorar más en profundidad.

 

Además, Eastwood también hace pensar al espectador. Con una reflexión sobre cómo el ser humano se agarra a un clavo ardiendo en momentos de desesperación, el autor se vale para criticar a cínicos y estafadores que se llenan los bolsillos a costa de las desgracias ajenas. El hombre necesita creer; el miedo y el desconocimiento le obligan a ello. Y mientras, pitonisas, parapsicólogos y magos de poca monta, hacen el agosto.

 

En definitiva, una película hermosa y conmovedora. Que remueve los sentimientos del espectador y le lleva a la reflexión. Pero que en ciertos aspectos nos deja insatisfechos, con ganas de más. No obstante, un trabajo de notable calidad que contribuye a seguir forjando una fructífera y  exitosa carrera de un Clint Eastwood que no defrauda a pesar de los años.

 

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Una respuesta a Más allá de la vida

  1. Buena crítica! Una pena que el final sea tan facilón y blando, y que las 3 tramas no acaben de complementarse. Como dices, a pesar de ello, interesante pelicula.

    nimboestrato
    2 marzo 2011 at 2:44 am

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