No te signifiques (23)

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Por Jorge Díaz.

Lo malo de las modas es que pasan y, si las has seguido, acabas encontrando a alguien que tiene una foto tuya con aquel flequillo, con aquellas patillas, con aquella corbata finita o con aquellas botas de chúpame la punta que te hace quedar en ridículo.

Antes no era grave, tu humillación se reducía a un álbum de fotos que guardaba una compañera de COU en el altillo, era asumible, se reía de ti en alguna cena pero te vengabas de ella poniéndole su nombre a un personaje tonto de la serie que estuvieras haciendo. Ahora es peor, las cuelgan en internet. Abres tu facebook y te encuentras una foto en la que llevas calcetines blancos, un desaprensivo te ha etiquetado, el ridículo se te estampa en toda la cara y encima tienes que darle al botón de “me gusta” para que no piensen que eres un tipo sin sentido del humor. Tus conocidos actuales se mofan de ti…

–          Eh, que yo nunca he llevado calcetines blancos.

–          ¿Me vas a decir que te los han pintado con fotoshop? No me jodas…

–          No sé, sería una película en mal estado, en aquellos tiempos pasaba. Puede que fueran azul clarito.

–          Peor. No me lo esperaba de ti. ¿Una película en mal estado? Vaya excusa absurda.

Ahora que lo pienso, ¿qué ha sido de Kodak? ¿Sigue existiendo? Se acaban las seguridades, antes las fotos eran Kodak, las plumas Parker y los relojes Seiko, todas con K. Ahora cualquiera sabe.

Menos mal que el tiempo corre a favor de la fotografía. Si no te gustas, hazte una foto y espera cinco años, ya verás cómo echas de menos tu aspecto del día que te la sacaste y te das cuenta de que tampoco estabas tan mal.

–          ¿Te encuentras guapo en los retratos de hace años?

–          Soy condescendiente conmigo mismo, soy el único tío del mundo al que sus redacciones de COU le parecen alta literatura, no les cambiaría ni una coma.

Volvamos a las fotos, les pediría a mis compañeros de instituto que no escanearan ninguna más, pero sé que sería contraproducente, correrían como locos a abrir las cajas de zapatos llenas de recuerdos de casa de sus padres, me buscarían en los álbumes, me despegarían, me escanearían y me colgarían en mi muro. Todos sabemos que la gente considera el escarnio una forma de comunicación.

Las que me han sacado después me dan igual, desde que aprobé la selectividad parezco un indigente y no hago caso de la moda. La moda para indigentes tarda mucho en cambiar, es muy clásica. No avergüenza.

¿Pasa lo mismo con las modas en la literatura? ¿Avergüenzan con los años?

–          ¿Vas a hablar por fin de libros?

–          No lo sé. Quizá hable más de películas.

El tiempo pasa mal por algunas novelas, también por algunas películas. El otro día estuve viendo El apartamento, creo que hacía años que no lo hacía. Me pareció igual de buena que la primera vez. No había nada que la envejeciera, ni siquiera el blanco y negro. Los personajes estaban perfectamente trazados, a los diálogos no les sobraba ni una coma, conservaba todo su encanto… Es decir, algo bien hecho perdura.

Sin embargo, hay otras películas que son antiguas cinco años antes de rodarlas.

–          Éste es el momento de decir nombres.

–          Mira que os gusta que me signifique.

–          Te las vas dando de columnista, haz el favor, sé arrojado.

–          Está bien, doy pistas, las películas de un director español vivo a día de hoy al que El País llamaba “el rey de la comedia”. Están pasadas de moda desde antes de que los hermanos Lumiere pensaran en irse a la puerta de la fábrica con su invento. No voy a decir más. Mis amigos saben de quién hablo.

–          ¿Y los demás no tienen derecho a saberlo?

–          Que se hagan mis amigos y se esfuercen por caerme bien.

¿Qué va a pasar dentro de diez años con las dos mil quinientas novelas en las que alguien encuentra un tesoro templario? Pues lo mismo que con Madrid Costa Fleming o con Hijos de Torremolinos, que fueron los bestsellers de los setenta, que nadie se acuerda.

–          ¿Llegaste a leer esas novelas?

–          Siempre he confesado que tuve una adolescencia mal dirigida en cuanto a literatura, así he salido. Lo peor es que Madrid Costa Fleming la releí el año pasado, la vendía un mendigo en la puerta del metro de la Latina.

–          ¿Y?

–          Pues que ando buscando por todas partes Hijos de Torremolinos.

Si alguien la tiene, por favor, que la pase.

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Una respuesta a No te signifiques (23)

  1. Acuerdate de TDK… en Blade Runner… desapareció al poco tiempo… TDK… porque la peli sigue viva.

    Comisario
    11 abril 2011 at 11:05 am

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