¡Cómo mola tu escoba!

¡Cómo mola tu escoba! de Julia Donaldson. Ilustraciones de Axel Sheffler. Madrid, Macmillan Infantil y Juvenil, 2011. 13.90 euros. A partir de 3 años.

Por Cecilia Frías.

Hace tiempo que las brujas de la literatura infantil han dejado de ser patrimonio de los cuentos de terror y la poesía algo propio del elevado mundo lírico. Así lo demuestra este divertido álbum merecedor de distintos premios y traducido a más de veinte idiomas, en el que disfrutamos con las desventuras rimadas de una peculiar hechicera que se dedica a surcar felizmente los cielos junto a su querida gata.

Por un golpe de viento, durante estas correrías,  pierde un día su sombrero y no tendrá más remedio que detener su vehículo para buscarlo entre los sembrados. En ello tropieza con un ingenioso perro que andaba por aquellos lares y al rescatar el gorro se queda prendado ante tan “molona escoba”. Sin pensárselo dos veces la generosa anfitriona le invita a volar con ellos.

La característica estructura de repetición de los cuentos tradicionales cuaja perfectamente en esta simpática historia, de modo que tras varios aterrizajes forzosos el pequeño lector está ansiando pasar la página para ver cuál será el nuevo visitante fascinado por la escoba: es el turno de la rana, que con un par de brincos rescata la varita mágica y se monta en fila india junto al resto de la tropa animal.

Las ilustraciones reflejan con gran expresividad el periplo brujeril, y se alían con el tono festivo del relato en el que no falta su justa dosis de onomatopeyas y cada estrofa remata con el pegadizo “¡Cómo me mola tu escoba!”.

Pero de todos es sabido que sin conflicto no hay cuento, y aquí la felicidad se viene abajo cuando toda la tripulación se precipita sobre una charca al partirse en dos el palo por el excesivo peso. En semejante trance se topa la protagonista con un dragón hambriento que, para mayor desgracia,  tenía el antojo de bruja. La pobre enmudece de miedo pero asombrada advierte cómo, de pronto, aparece una grotesca bestia embarrada (toda plumas, bigotes y rabo) que con su voz cavernosa espanta a la terrible fiera.

Y así de sencillo, como si de un hechizo se tratara, perro, loro, rana y gato deshicieron el entuerto y salvaron a su nueva amiga poniendo una vez más de manifiesto, que la unión hace la fuerza. Solo resta un buen caldero con su poquito de magia para fabricar otra resistente escoba, pero ahora aerodinámica y con asientos tapizados para todo el personal.

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