Transformers: El Lado Oscuro de La Luna (2011)

Por Víctor J. Aciego Pastrana.

 

 

Llegaron del espacio exterior. Llevan ocultos entre nosotros más tiempo del que creemos. Eran una amenaza latente hasta que Sam Witwicky (Shia LaBeouf), al intentar vender unas gafas de su abuelo por Ebay, la convierte en una realidad desatando una guerra que casi acaba con la humanidad.

 

Para aquellos que no han visto los dos episodios anteriores de la saga, Transformers (2007) y Transformers: La venganza de los caídos (2009), Sam es tan solo un chico normal que de repente se ve envuelto en mitad de una guerra entre robots alienígenas con ganas de pelea. La eterna lucha de los buenos buenísimos, los Autobots, contra los malos malísimos, los Decepticons. Por aquellos entonces contaba a su lado con sus padres, Judy (Julie White) y Ron (Kevin Dunn), la que era su novia, Mikaela (Megan Fox), un escuadrón de fuerzas especiales con el teniente William Lenox (Josh Duhamel) a la cabeza y el excéntrico agente secreto Reggie Simmons (John Tutturro). Entre tanta lucha, el agente secreto, sus padres y el propio Sam le dan un toque de humor a la historia.

 

Autobots

Decepticons


 

La guerra entre Autobots y Decepticons se remonta siglos atrás, cuando sus combates provocaron la destrucción de Cybertrón, el planeta natal de los Transformers. Motivados por encontrar un artefacto llamado All Spark (la chispa), tanto unos como otros se lanzan a una vorágine de violencia sin cuartel que les conduce a la Tierra. Si bien los Decepticons quieren usar esa chispa para destruir a sus contrarios y tomar el control del universo, los Autobots tan solo quieren reconstruir su planeta natal y poner fin a esta guerra absurda.

 

En esta tercera entrega, aunque han pasado unos años ya, la lucha entre Autobots y Decepticons parece que no ha concluido. Megatrón ha sobrevivido, y se esconde en la Tierra esperando una oportunidad para destruir a los Autobots y de paso arrasar todo lo que se encuentre a su paso. Esta vez, los Decepticons tienen un aliado humano, Dylan Gould (Patrick Dempsey), que pondrá las cosas aún más difíciles a Sam, los Autobots y al propio gobierno americano.

 

Tras la escena inicial, en la cual se nos revela que la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia fue motivada por algo más que dejar una bandera en la Luna, una escena mañanera en el piso de Sam recalca que, efectivamente, Megan Fox no aparece en este episodio. En su lugar Sam ha encontrado a un nuevo amor, Carly (Rosie Huntington-Whiteley), cuyos modelitos blancos de los que hace gala a lo largo de la película, no pasarán desapercibidos para nadie.

 

He de decir que el argumento de la película sigue la misma línea de las anteriores, una historia continuista, fácil de seguir, y sin demasiadas complicaciones. Tal vez sea suficiente para el público habitual de la saga, pero en mi opinión la historia de esta tercera parte queda ensombrecida por el abuso indiscriminado de topicazos, un exagerado sentimiento patriótico americano, y el abuso de escenas que no aportan nada a la película. Le sobran conversaciones vacías entre los robots o primeros planos de cebras o elefantes salvajes al más puro estilo de National Geographic que hacen que se pierda ritmo y termine cansando.

 

En su afán de tener al espectador en vilo hasta el último segundo, la batalla final se presenta interminable hasta el punto de que nos importe poco si ganan los buenos o los malos, mientras acaben de una vez.

 

Sin lugar a dudas lo mejor de esta película son sus efectos especiales. Gracias a un nuevo alarde de maestría por parte de ILM y Digital Domain, es una delicia ver a estos inmensos engendros mecánicos transformarse, disparar, pelear, saltar…, con un nivel de detalle increíble en el modelado de los robots. En esta tercera entrega, ILM y Digital Domain se superan ofreciendo el Transformer más grande de la saga, uno con forma de gusano, que se convierte en el protagonista de una de las escenas de lucha y destrucción más impresionante no sólo de la saga sino del cine de acción. Aparte del buen hacer con los robots, no hay que menospreciar las tomas aéreas que son toda una gozada llegando incluso a causar vértigo en la proyección 3D. Y como casi siempre hay un “pero”, y es que en contadas ocasiones el movimiento de cámara en las frenéticas peleas hace que la imagen se nos muestre algo desenfocada.

 

En conclusión, Transformers: El Lado Oscuro de La Luna (2011) podría haber sido una muy buena película de acción, con impresionantes efectos especiales, pero se hace bastante pesada por un guión mal rematado y el abuso de la muletilla del “sentimiento americano”.

 

 
 
 

Transformers: El Lado Oscuro de La Luna (2011) se estrenó en España el pasado 29 de junio de 2011.

 

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