NYPL: 100 Espléndidos años

Por Patricia Dusmet

NYPL

Edificio Stephen A. Schwarzman, Manhattan. NY

Hasta el 31 de diciembre.

 

 Main Entrance NYPL

 

Cuando uno piensa en una exposición que tenga lugar en una biblioteca pública, lo primero que muy probablemente se le venga a la cabeza sean libros, manuscritos y/o con suerte algún códice iluminado. Sin embargo cuando uno llega a la exhibición de la Public Library de New York algo muy distinto le espera, y es que cien años de historia bien merecen algo tan especial. Qué mejor que la representación del conocimiento a través de una compleja yuxtaposición de objetos con la finalidad de testimoniar la historia universal. He aquí una presentación anacrónica y absolutamente neutral de diversos objetos como testimonios de destacados acontecimientos históricos  en la que los cinco continentes se ven representados.

 

Con todo ello, el espectador no puede sino quedar boquiabierto nada más atravesar la puerta donde se alza una estela cuneiforme de época Sumeria (ca. 2300 a.C). El origen mismo de la escritura actúa como antesala a lo que pocos pasos más adelante contemplaremos: el conjunto de las obras más destacadas custodiadas por  la Public Library de New York. Hablamos de un ejemplar de la Biblia de Guttenberg, el cuento de Genji Scroll, un manuscrito de Jorge Luís Borges, parte del diario y el maletín de mano de Malcolm X, piezas de vestuario del ballet ruso, el bastón de Virginia Woolf, la máquina de escribir de E.E. Cummings,  un retrato de Rembrandt, litografías de Goya de su serie “Los desastres de la Guerra”… Estas obras maestras se exhiben junto con otras  que, a pesar de no ser consideradas únicas por su familiaridad, conducen al objetivo final de la muestra: la interrelación de las mismas a través de su diálogo recíproco.

 

Astor Hall NYPL

 

La heterogeneidad queda patente a cada paso, lo cotidiano se interpone ante lo extravagante. Al tiempo que el estilo clásico de la sala contrasta con la moderna tecnología de su galería virtual. Así cuatro arcos de corte clásico actúan como entrada a las distintas áreas de conocimiento donde modernos neones dan nombre a las distintas secciones temáticas: observación, contemplación, creatividad y sociedad. Periódicos, libros de apuntes, manuscritos, libros, cuadernos o folletines, se exponen junto a  fotografías y daguerrotipos, óleos y acuarelas, maquetas y tejidos así como aparatos electrónicos, como un gramófono de Thomas Edison de 1908.

 

The Gottesman Gallery

 

La muestra, tal y cómo indica un cartel firmado por los comisarios, sirve al hecho de que todo conocimiento merece la pena de ser conservado. Con esta mentalidad se continúa la línea marcada por el director de la Public Library de Nueva York entre 1913 y 1934 Edwin Hatfield Anderson, quien no dudó en afirmar que “si el mismísimo diablo escribiese un libro, nosotros lo querríamos en nuestra colección”. Es en este deseo de hacer dialogar al pasado y al presente a través un atractivo juego de contrastes,  a saber antigüedad y modernidad, con el que el visitante se deleita.

 

De esta  manera una edición original de Frankenstein de Mary Shelley dialoga con su versión en comic. Mientras en el apartado de sociedad, un traje perteneciente al ultra extremista grupo Ku Klux Klan contrasta intensamente con un ejemplar de la Declaración de la Independencia, una carta de un esclavo a su mujer nada después de haber sido vendido y/o una papeleta de votación para las primeras elecciones democráticas que tuvieron lugar en Sudáfrica.

 

Más información

http://www.nypl.org/events/exhibitions/celebrating-100-years

http://digitalgallery.nypl.org/nypldigital/

http://pentagram.com/en/new/2011/05/new-work-celebrating-100-years.php

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