Lights Out: a puñetazos con la audiencia

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“El boxeo solía ser un deporte de reyes”

 

Por Javier Franco.

 

Y que lo digas. Atrás quedaron las grandes veladas en las que auténticas estrellas del deporte se jugaban algo más que un puñado de dolares. Pero, claro, como todo en esta vida, parece que el deporte de los campeones por excelencia hace mucho tiempo que pasó a mejor vida, lejos de los grandes focos. Ya no existe un Sonny Liston o un Cassius Clay, ni siquiera un Mike Tyson. El gran espectáculo de medianoche, el que nos robaba horas de sueño y nos mantenía pegados al televisor o a la radio (la década de los sesenta no queda tan lejos) parece estar hoy de capa caída. Lo que un tiempo fue el lugar de las gestas épicas, de los hombres dispuestos a jugarse el tipo por ganar la gloria eterna, es hoy puro negocio. Recononozcámoslo: “You want the fight, you pick the prize” [Si quieres la pelea, pagas el precio].

 

Patrick “Lights” Leary es uno de esos boxeadores (como tantos otros) que tienen que ganarse el pan a puñetazos, uno de esos luchadores con casta que una vez estuvo en lo más alto, hasta que decidió tocar a retirada. Claro que un boxeador de los de verdad, uno de esos que entró en el olimpo de los elegidos, no puede evitar sentir cierta nostalgia por los días en los que todos querían hacerse una foto junto a “Lights”, el campeón de los pesos pesados. ¿O es que alguien se imagina a Tyson haciendo la colada y preparando la comida a sus hijos?

 

Con este sencillo planteamiento arranca Lights Out, una de las series que la cadena norteamericana FX estrenó el pasado año 2011. Con el boxeo como telón de fondo, Lights Out nos introduce en una historia a la vieja usanza, que no inventa nada, pero que tiene dos puntos fuertes: un guión bien construído y un brillante Holt McCanally en el papel protagonista. Referentes no le faltan al actor. Las historias de boxeadores parecen haber tenido siempre un atractivo especial para los directores de cine. Ahí tenemos a Robert de Niro en su clásico personaje en Toro Salvaje. O al más histriónico y sobreactuado Silvester Stallone en esa saga sin final a la vista que responde al nombre de Rocky. También en los últimos años hemos tenido nuestra dosis de luchadores. A destacar, la interpretación de Mickey Rourke, que da vida a El Luchador, película que firma el director Darren Aronofsky.

 

Curiosamente, el personaje de “Lights” parece coger lo mejor de cada uno. Así por lo menos nos lo retrata un primer capítulo del que todo guionista debería tomar nota. La idea es de todos conocida, aunque raramente empleada: un piloto que despliega toda la trama sobre la que irá girando la historia de este boxeador, con alguna que otra cuenta pendiente todavía con el ring. Alrededor, un reparto completo de personajes dispuestos a tambalear el frágil equilibrio de un personaje que irá creciendo con el paso de los capítulos. Simple y sencillo.

 

Sin embargo, quizás sea esta sencillez la que permita galardonar a Lights Out como una de las ficciones más sobresalientes del pasado año televisivo. Por eso y por esa baraja de secundarios de lujo. Pasemos revista. Ahí tenemos al capo, al padrino del boxeo, al hombre de negocios Barry, interpretado por un brillante Reg E. Cathy al que los seriefilos conocerán por sus papeles en The Wire y, sobre todo, en The Corner. Ahí está Eamonn Walker interpretando al entrenador Ed Romeo. Eléctrico, profundo, protagonizando dos de los mejores capítulos de la temporada. Mención aparte merece también el plantel de familiares que, entre el cariño y la avaricia, intentarán guiar a Patrick en su vuelta a lo más alto. Aunque si este que escribe tiene que quedarse con uno, no lo duda, escoge a David Morse en su papel de boxeador retirado, golpeado por el olvido, al borde de la locura. Sólo él pondrá verdaderamente en entredicho los planes de “Lights”.

 

Claro que al protagonista de nuestra historia siempre le quedará ese viejo dicho que preside su gimnasio: “Pain is temporary, pride is eternal” [El dolor es temporal, el orgullo es eterno]. Quizás, piensa, sólo por ello merezca la pena pasar una última vez por los rigores del entrenamiento, por los nervios del día de antes, por la ovación al entrar al estadio mientras de fondo atrona la música de la Creedence Clearwater Revival. Y al final de todo, ¿para qué?, preguntará alguno. Mejor pregúntenselo a otro. Ya lo decía George Foreman: “El boxeo es como el jazz, cuanto mejor es, menos gente lo entiende”. Casi como la televisión.

 

* Lights Out fue emitida entre Enero y Abril de 2011 por la cadena norteamericana FX. La serie fue cancelada tras la pirmera temporada debido a los bajos niveles de audiencia.

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