Ladrones de arte, ladrones de historia

 

Por Benito Garrido.

 

El arte siempre ha sido objeto de robos y saqueos a lo largo de la historia, pero hoy en día se ha convertido en uno de los principales valores codicia de ladrones, por delante de objetivos tradicionales del hurto como eran las joyas o el dinero. Si al objeto artístico en cuestión que se pretende, se le añaden los apelativos de antigüedad, valor histórico y significado religioso, entonces nos encontramos ante un tesoro que cualquiera gustaría de poseer.  Cualquiera que sea capaz de inmiscuirse en un negocio tan lucrativo como es el actual tráfico de obras de arte.

 

En este sentido, los atentados contra el Patrimonio Histórico que se producen anualmente en nuestro país, son bastante más numerosos de lo que cabríamos imaginar.  En esa línea de sucesos, no hace ni un año todavía, se produjo uno de los robos que más conmocionó a la opinión pública, altas esferas eclesiales y autoridades artísticas.  Se trata del Códice Calixtino (Codes Calixtinus) que fue sustraído del archivo de la Catedral de Santiago de Compostela. Un documento histórico artístico de enorme valor, que a día de hoy todavía no ha sido recuperado. 

 

Para hablar de este incidente, y de su nueva novela El códice del peregrino (Editorial Planeta, 2012), que acaba de ser lanzada y en la que precisamente ficciona ese importante suceso, hemos tenido una pequeña charla con el historiador y escritor José Luis Corral.

 

P.- ¿Qué tiene de especial el Códice Calixtino para que llame la atención de un ladrón?

R: Se trata de un manuscrito de gran valor económico (la última que lo tasó una compañía de seguros lo hizo en seis millones euros) por su antigüedad, es del siglo XII y sus miniaturas, pero además contiene la “Guía del peregrino”, un relato que ocupa veinte folios y que se trata de la primera guía que describe el camino del Santiago en el siglo XII, y las primeras composiciones de polifonía de la música europea. Además, tiene un gran valor simbólico para el imaginario compostelano por lo que supone de recopilación de muchos de sus mitos y leyendas.

 

P.- ¿Se sabe si realmente, y según cuentas en tu libro, se trata de un robo por encargo?

R: En la novela utilizo la ficción a partir de la historia. En la realidad, sólo puedo hablar de lo que ha revelado la policía, que imagino que no es todo cuanto sabe. Pero por el operativo del ladrón y porque ya han pasado casi siete meses y sigue sin aparecer, me temo que se debe a un robo por encargo, aunque una segunda posibilidad podría ser que lo haya sustraído alguien interesado en causar daño a la catedral a algunos de sus responsables. De hecho, el señor deán tuvo que dimitir en octubre de su cargo.

 

J.L. Corral. Foto © Carles Mercader

P.- Si es así, me surge otra pregunta en torno al tráfico de obras de arte. ¿Es tan importante como dan a entender los medios de comunicación que se hacen eco de cada robo?

R: El tráfico ilegal de antigüedades y obras de arte mueve cada año miles de millones de euros. Las compañías de seguros desembolsan cada año por las póliza sobre obras de arte robadas una cantidades astronómicas. El arte siempre ha sido un refugio seguro para los inversores, incluso para los delincuentes, y en tiempos de crisis su valor suele aumentar. Cada día se roban en mundo obras de arte de todo tipo, tanto en el ámbito de lo público como en colecciones privadas.

 

P.- Robo limpio y sin estridencias. ¿Tan desprotegido está nuestro patrimonio histórico artístico? ¿Razones económicas o políticas?

R: El patrimonio español es extraordinariamente amplio, y buena parte de él no está bien protegido. La seguridad absoluta es casi imposible, y además la crisis económica ha provocado una relajación en la medidas de seguridad ante la falta de dinero. Por ejemplo, la catedral de Santiago dispone de un plan de seguridad integral que se eleva a 17 millones de euros pero que de momento, por falta de dinero, no se ha podido aplicar. Además, la cultura suele ser la última de las preocupaciones de la política española, y los presupuestos dedicados a ella los más escasos, a veces son ridículos.

 

P.- En tu novela complicas la trama con un texto secreto que se oculta en el códice, y que hace aún más interesante la trama. ¿Piensas quizás en una continuación de la historia?

R: Tras cinco meses escribiendo esta novela con una intensidad absoluta me he quedado exhausto. Debo pensar con calma si sigo en esta línea o la dejo para más adelante. De momento he retomado una novela histórica sobre el siglo XVI y un par de ensayos de historia que levo arrastrando hace un par de años y espero culmina este año. Lo que no renuncio es a escribir un ensayo sobre el linaje de Cristo y los orígenes del cristianismo. Una segunda novela sobre el Códice podría ser factible, pero hay que esperar acontecimientos.

 

P.- El planteamiento apócrifo que haces sobre la genealogía de Jesús, ¿no es meterse en camisas de once varas? ¿con la Iglesia hemos topado?

R: No creo que para un historiador sea meterse en once varas al estudiar la figura de una de las grandes personalidades de la historia; es mi trabajo. Y en cuanto a la Iglesia, venimos topando con ella desde hace dos mil años: lo hicieron los primeros cristianos que entendieron que el mensaje de Jesús lo estaban desvirtuando las autoridades eclesiásticas que siguieron los dictados de san Pablo, herejes como Pablo de Samosata; lo hizo una matemática como Hipatia de Alejandría; lo hicieron los cátaros en los siglos XII y XIII; los reformistas protestantes en el XVI; Galileo Galilei… y tantos otros. Si la Iglesia quiere dejar de toparse con la libertad de pensamiento debe cambiar de actitud y abrirse al mundo. Pero bueno, yo no soy nadie para decir qué debe hacer la Iglesia, tiene suficientes doctores para ello.

 

P.- Se dice que has aprovechado la estela del robo para hacer una novela de tirón comercial.

R: ¡Qué más quisiera yo!, y la editorial Planeta, y los libreros, y los distribuidores, y los impresores que esta novela fuera un éxito de ventas. Pero nadie sabe dónde se encuentra el éxito para que un libro “funcione”. Además, yo decidí escribir la novela el mismo día, el 7 de julio de 2011, que conocí el robo del Códice, y en ese momento no imaginaba que ese delito –si es que al final se demuestra que lo ha sido- tendría semejante repercusión. Me apasioné con este asunto, tal vez porque soy medievalista y el Códice Calixtino es una obra de la Edad Media, y con esa misma pasión he escrito “El códice del peregrino”. Quien me conoce bien sabe que escribo lo que me gusta, sin tener en cuenta sus repercusiones.

 

P.- Algunos medios también se hacen eco de cierta similitud con el estilo de novelas tipo El código Da Vinci. ¿En qué ves tú esas similitudes?

R: Que ambas obras son novelas, que tienen en su forma material el aspecto de un libro… y no se me ocurren muchas más.

 

El códice del peregrino.  José Luis Corral.  Editorial Planeta, 2012.  300 páginas.  21,50 €

 

Diego y Patricia, una pareja de traficantes internacionales de obras de arte, son contratados por un millonario francés para realizar un trabajo “muy especial”: robar el Códice Calixtino, un manuscrito del siglo XII custodiado en la catedral de Santiago de Compostela, cuya historia y magnetismo llevan atrayendo a los peregrinos desde hace más de un milenio.

Pero el Códice es mucho más que una guía para el peregrino. En sus páginas, oculto mediante una técnica medieval, se esconde un evangelio desconocido, donde se revelan datos inquietantes sobre la historia encubierta de la familia de Jesucristo, sus asombrosas relaciones de parentesco, los conflictivos orígenes del cristianismo, el sepulcro del apóstol Santiago y el culto a sus presuntas reliquias, que propició el desarrollo del Camino. Datos que podrían resquebrajar la fe de muchos cristianos, de ahí que el Vaticano quiera tomar cartas en el asunto.

José Luis Corral ha creado, basándose en rigurosas investigaciones, una trama apasionante cuajada de sorpresas, intrigas y conspiraciones en torno al descubrimiento de la genealogía de Jesús, y al robo del famoso Códice.

 

José Luis Corral Lafuente (Daroca, Zaragoza, 1957) es historiador y escritor.  Profesor de Historia Medieval y director del Taller de Historia en la Universidad de Zaragoza, es uno de nuestros escritores de novela histórica más reconocidos por la crítica y por los lectores.  Ha publicado numerosos artículos, colaborado en programas de radio y televisión, ha sido asesor histórico en cine y director histórico de la serie Historia de Aragón.  Como escritor es bastante prolífico.  En su haber cuenta con más de una treintena de obras publicadas, de las que forman parte tanto ensayos, como exitosas novelas históricas, de entre las que podemos destacar El Salón Dorado,  El amuleto de bronce, El invierno de la Corona, El Cid, Trafalgar, El número de Dios, El caballero del templo o La prisionera de Roma.

 

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