Martín Garzo nos invita a leer más allá del silencio.

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Por Sonia Ordóñez.

 

Para llenar las historias con tus propias fantasías y tus propios deseos y hallar los complejos caminos de las verdaderas respuestas.

 

Sin ningún tipo de papel delante, Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948) desplegó toda una guía de lectura de “antiguas historias y relatos orales que han ido pasando de generación en generación y que han acompañado al hombre desde el origen de los tiempos y que el mundo actual las está dando un poco la espalda” para hacernos ver los beneficios de leer, tal como suele practicarlo en su impagable labor en centros de enseñanza.

 

Martín Garzo, premio Nadal 1999 por la novela Las historias de Marta y Fernando, fue desgranando en su charla sobre realidad y ficción en la última jornada del Viernes de Sarmiento en Valladolid todas las metáforas que encierra la literatura en un interminable cuentacuentos que no finalizaba, desde la Biblia hasta Proust, pasando por Italo Calvino y Barba Azul o Las mil y una noches porque a veces “la literatura es la única que nos habla de lo compleja que es la vida” y con la mano izquierda en el pecho añadió “si conoces a alguien que te diga ésta es la verdad, amigo, sigue otro camino” y “la mejor forma de hacerse mayor es no tener certezas”, consciente como es de que la lectura es una experiencia intensa y que, por ello, la Literatura debe ser compleja.

 

Otros escritores ya expresaron la idea de la Literatura como forma de vivir más intensamente, o de vivir otras vidas suponiendo un punto de inflexión para aprender a vivir otra vez porque “las cosas que creíamos saber ya no nos sirven y tenemos que reinventarnos”.  La charla contuvo cuatro relatos centrales, El elefante verde de los hermanos judío-húngaros Pressburger, la historia bíblica de Noe, Las mil y una noches y el relato sobre Carlomagno de Italo Calvino en Seis propuestas para el último milenio.

 

La Literatura es un prodigio.

 

Es el relato en el que un judío sueña con un elefante verde en el patio de su casa sintiéndose feliz con tal aparición y como hombre religioso piensa que los cuentos son una de las formas que tenía la divinidad de transmitirles mensajes y se plantea: “¿Este relato qué significa?” Acude al rabino para preguntárselo y le responde que alguna vez en su vida va a tener lugar un prodigio y cree que esto va a traer la felicidad de los suyos. Y resulta ser todo lo contrario, la enfermedad y la ruina se ceban con ellos. Y ante el lecho de muerte y delante de sus hijos se pregunta, negándose a desconfiar de la palabra del rabino: “¿Por qué no ha llegado el prodigio?”. Y se responde: “Ya sé. Yo tengo un hijo y este prodigio sucederá en la vida de él porque la vida de un hijo prolonga la de su padre”. Transmite esta idea al hijo y muere tranquilo y contento. Entonces llega la época del nazismo que acaba con la muerte de parte de su familia aunque tiene dos hijos gemelos que son precisamente los escritores a la limón de la historia que, por supuesto, han recibido como legado la historia del prodigio.

 

“Qué vida no es una sucesión de pérdidas”, se pregunta también Martín Garzo. Y la respuesta está en el relato. La transmisión del sueño conlleva una idea de esperanza, de que las cosas puedan cambiar. Esto es el prodigio de la Literatura. Nos acompaña, nos consuela, nos permite enfrentarnos a nuestros problemas, significa anhelar la felicidad y el conocimiento, hacer que tengamos qué contarnos unos a otros, ayuda a comprender y a comprenderse. Y los niños lo saben muy bien.

 

La Literatura como salvación.

 

Martín Garzo se imagina a Noe en medio de la tierra castellana intentando conservar la vida ante el diluvio, las semillas, ejemplares de las palomas y las cigüeñas para introducirlas en ese espacio de salvación que es el arca llena de vida. “Cada libro es un arca que sirve para conservar todo aquello que no queremos que se pierda y para dejar constancia de todo aquello que se ama y que no deseamos que muera jamás” y apostilla: “El arca queda flotando y llega a las manos de un lector y las puertas se abren para que salga la vida y se fecunde el mundo”.

 

La Literatura como búsqueda de la verdad.

 

En las mil y una noches, un viajero llega a una ciudad y en un mercado ve a una hermosa mujer quedando prendado y se hace la primera gran pregunta del amor: “¿Quién eres que me trastornas?”. Una princesa inaccesible y recelosa. Y sus acompañantes le dicen que no tiene nada que hacer con ella. Mas él se sigue interrogando: “¿Por qué ella es así?”. Porque ella soñó con una paloma hembra y una macho, el macho queda atrapado en la red de un cazador y ella le rescata. Con el tiempo ocurre que es ella la que queda atrapada y el macho no aparece. Así, la princesa llega a la conclusión de que la entrega de su pareja nunca va a llegar a ser semejante a la suya. El viajero llega entonces a un acuerdo para entrar en el jardín del palacio de noche para componer la escena del sueño en un mosaico. Por la mañana, ella observa que la composición de las escenas conforma su propio sueño. Es más, hay un añadido al final en la que un gavilán da muerte a la paloma macho entendiendo el fin de la historia porque “la verdad nunca cabe en un solo sueño. Hay una vida perdida en cada uno de nosotros por eso no entiendo cómo la gente puede vivir sin libros porque la verdad no cabe en una sola vida ni en una sola historia”.

 

La Literatura es un misterio.

 

Carlomagno es un emperador poderosísimo que, enamorado locamente, descuida sus obligaciones. La mujer cae enferma y muere. Él, desolado, desea estar a solas con ella. No abandona el cuarto en semanas. Cuando el séquito del emperador entra en la habitación ven que el cuerpo de la joven no ha perdido su frescura. El obispo advierte que hay algo extraño y descubre debajo de la lengua de la mujer muerta un anillo que es lo que la permite conservar la belleza. El obispo se lleva el anillo y el cuerpo comienza a corromperse. Carlomagno vuelve a sus obligaciones pero cada vez pasa más tiempo en la iglesia arrobado por el obispo que se pone nervioso. La respuesta está en el anillo. De modo que el prefecto tira el anillo al lago Constanza y el sortilegio desaparece. Pero un día Carlomagno pasa por el lago y, desde entonces, permanece allí todo el tiempo que puede.

 

La Literatura muestra el poder de la imaginación, une realidades imposibles de unir, la diferencia entre lo humano y lo orgánico se diluye. El anillo es un símbolo, ya que el círculo es la forma de los planetas, del vientre de las embarazadas, etcétera entendiendo las relaciones entre realidad y ficción, impidiendo que se separen. Todo ello, para decirnos que de ninguna manera pretende separar realidad y ficción, que están intrínsecamente unidas a través de los sueños y de la imaginación.

 

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