Picasso. La Suite Vollard en el MUICO

 

 

Por Inmaculada Real López.

 

Museo Colecciones ICO 

C/Zorrilla, 3 Madrid

Hasta el 20 de mayo

 

Como si de un diario mismo se tratara, los grabados de la serie Suite Vollard, realizados entre 1930 y 1939, se convirtieron en el soporte perfecto para la expresión de las obsesiones de Picasso. A través de algunas de sus escenas, que recogen temas atormentados, permiten conocer cuáles eran las preocupaciones del  artista, en este periodo de difíciles situaciones políticas.

 

Mujer torero, II

La técnica del grabado, que el artista malagueño conoció con gran perfección, se convirtió en el medio de experimentación y de expresión de una amplia variedad temática. Utilizó las diferentes variantes del grabado: el aguafuerte, la impresión, el buril, la punta seca y el agua tinta; obteniendo como resultado, escenas con diferentes calidades estéticas.

 

La Suite Vollard, considerada por muchos historiadores como la obra cumbre del grabado del siglo XX, está clasificada en seis bloques temáticos, siendo a su vez, el criterio expositivo utilizado para la exposición de la Fundación ICO: Temas varios, Rembrandt, La batalla del amor, El estudio del escultor, El Minotauro, y Retratos de Ambroise Vollard. El nombre de la serie se debe a éste último, al marchante y amigo personal de Picasso, a quien le dedicó tres retratos, siendo los últimos grabados de esta serie, de cien en total.

 

Toro alado contemplado por cuatro niños

La producción de estos grabados coincidió con uno de los periodos creativos más intensos de Picasso, donde se muestran los diferentes estilos artísticos picassianos. La Suite Vollard, que se convirtió en palabras del artista en un “diario visual”, forma parte desde 1991 de los fondos de la colección ICO. Asimismo, estas series también se encuentran en las  colecciones artísticas de la Fundación Mapfre. Y a finales de 2011, el British Museum hacía pública la noticia de la adquisición de la Suite Vollard gracias a la donación de un gestor de fondos del centro financiero de Londres.

 

La multiplicidad de ejemplares que permite la técnica del grabado facilita que la misma obra pueda ser expuesta en diferentes museos y colecciones. Parece ser que Picasso eligió este proceso para poder difundir las preocupaciones y obsesiones que tanto le atormentaban.

 

Minotauro ciego guiado por una niña en la noche

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