Tiergarten. Un jardín romántico alemán

 Por Mario Sánchez Arsenal.

 

Hasta el 2 de septiembre de 2012

Museo Nacional del Romanticismo

Calle San Mateo, 13 – Madrid.

 

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte presenta la exposición Tiergarten. Un jardín romántico alemán, organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes de la Secretaría de Estado de Cultura en el Museo Nacional del Romanticismo, dentro del marco de PhotoEspaña.

 

La muestra, compuesta por fotografías de Amparo Garrido (Valencia, 1962), ofrece un nuevo enfoque en la lectura de las colecciones históricas del Museo del Romanticismo bajo el prisma de la creatividad contemporánea. Una nueva mirada que tiene por objeto potenciar el papel de los artistas contemporáneos en la lectura de las colecciones y espacios de los museos estatales, dinamizando las actividades y fomentando diferentes diálogos.

 

Durante un año completo, Amparo Garrido fotografió el jardín romántico de Tiergarten, un entorno artificial diseñado cuidadosamente para suscitar en el espectador la experiencia de la naturaleza más agreste, virgen y exuberante. A través de las instantáneas de la serie y de un video, que recoge el proceso creativo del proyecto, la artista refleja el tránsito de las estaciones, incorporando la dimensión del tiempo a este Edén berlinés. Con ello, el jardín termina de cobrar su auténtico sentido, presentándose como una obra completa que nos sugiere, potenciadas, todas las sensaciones proyectadas por los paisajistas románticos: libertad, anarquía, incertidumbre, cambio, vida y muerte.

 

La exposición trata de mostrar, en contexto con la mejor colección del Romanticismo en España, una interesante serie fotográfica de Amparo Garrido sobre el paradigma de jardín romántico, Tiergarten; ideado en 1840 por Joseph Lenné. Además, la intrahistoria del proyecto incide sobre un aspecto clave, remarcado por la historiografía actual, la relación entre el Romanticismo y la creación contemporánea.

  

El Romanticismo, época y concepto dotado actualmente en múltiples ocasiones de connotaciones banales, supuso la irrupción de la esencia de la modernidad; es más, muchos de los conceptos y elementos explorados por las vanguardias artísticas del siglo XX, tienen su génesis en el Romanticismo: la libertad de creación, la originalidad, el nihilismo, la transgresión, la diferencia, la búsqueda de un nuevo arte para una nueva sociedad, la incertidumbre frente al mundo y al hecho creativo, la angustia, la melancolía, la figura del outsider, etc. Todos estos conceptos, utilizados y explotados por los creadores contemporáneos a lo largo de todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI, no son, como han querido algunos, preceptos nuevos. Son reformulaciones conceptuales que nacieron en uno de los periodos más importantes de la historia, que hizo tabula rasa con todo lo anterior, y que abrió el camino a nuevos ideales, a nuevas formas de ver y entender la vida, la sociedad, el individuo, el arte, etc.

 

Las fotografías de Garrido exploran e inciden en los principales elementos del jardín romántico: la imitación de los paisajes naturales para crear la apariencia de una naturaleza anárquica. Para conseguir este caos natural, los paisajistas románticos recurrieron a senderos tortuosos, a amplias praderas decoradas con distintas especies de árboles y arbustos, que potencian el desorden y el contraste cromático, y a lagos artificiales. Toda esta explosión natural planificada está diseñada para intensificar los sentidos y provocar distintas sensaciones en el espectador, empequeñecido ante la majestuosidad natural desplegada ante sus ojos. Todas estas sensaciones descritas se potencian en esta serie fotográfica porque, a diferencia de Tiergarten, nos permiten contemplar, al mismo tiempo, la metamorfosis del jardín a lo largo del tiempo, a través de las distintas estaciones, multiplicando las emociones y permitiendo una relectura del espacio a través de los distintos tiempos.

 

Además de esta condensación de emociones, ilusiones y sensaciones, prevista mediante la concepción temporal del proyecto, el montaje fotográfico de la serie, a base de dípticos o, mejor dicho, a la manera de espejos, fomenta la ausencia de normas y potencia elementos plenamente románticos, como la transgresión, la distorsión, la diferencia y la incertidumbre, haciendo célebres las palabras de Goethe: “Toda regla, todo precepto, es una especie de traba que sofocará el sentimiento real de la naturaleza, hará estéril el verdadero genio y le quitará su verdadera expresión.

 

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