Quisimos tanto a Nora

 

 

Por Aurora Pimentel Igea

 

 

Nora Ephron

 

Ha muerto Nora Ephron. Quizás muchos no sepan quién era, pero sí conozcan su trabajo. Los guionistas son a menudo los menos populares del mundo cinematográfico. Y eso que, como bien se sabe, no hay actores ni director, por muy buenos que sean, que salven un mal guión. O eso dicen, ¿no?

 

Ephron fue una buena guionista y, además, productora y directora, pero fundamentalmente lo primero. Escribía con gracia, con encanto y sello personal.  Cuando Harry encontró a Sally, Tienes un email y Algo para recordar están para demostrarlo, como también  Silkwood, ahí un drama, y otros títulos, algunos menores en comparación con los anteriores, también los grandes tienen sus irregularidades. Su última, Julie & Julia, remontó el desastre de Embrujada, iba sobre cocineras y cocina, una película amable y muy entretenida. 

 

Creo que no es desdoro decir que Nora tocó sobre todo un determinado palo maravillosamente bien, el de la comedia romántica. Y lo hizco antes de que fueran esos churros hechos por encargo y todos iguales que hoy nos sirve Hollywood, habitualmente un espanto:  ya sabes qué va a pasar, los personajes son romos y previsibles, un auténtico aburrimiento plano. No me extraña que los chicos no vayan al cine a ver semejantes bodrios.

 

Cuando Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989)

Como Nancy Meyers, otra maestra del ramo, Nora Ephron afilaba bien su lápiz, se lo curraba, sabía que no hay nada peor que pasarse con el azúcar. Ni con el azúcar ni con nada, no hace falta. Y al final demostraba que no hay mejor romántico que un cínico bien trabajado. 

 

Tenía además un don que hoy se echa mucho de menos cuando las mujeres escribimos: no ir de eterna víctima al escribir, no pasar factura al género masculino en bloque, mostrar a través de sus personajes algo de la guerra de sexos donde ambas partes no salimos muy bien paradas y no pasa nada. Las chicas listas no piensan que son las únicas listas de la clase o las más listas del aula…

 

Nora Ephron tenía en definitiva capacidad para el matiz, tenía mirada, por eso era tan buena escribiendo guiones.

 

Hizo en definitiva, y aún siendo injusta, cierto chick lit cinematográfico de altura con la inteligencia de una auténtica newyorquina  y bastante más glamour que iconos posteriores de la ciudad como Sarah Jessica Parker, otro espanto.

 

Nora no. Nora era ese tipo de mujer muy brillante, inteligente y terriblemente rápida. Como lo eran sus diálogos, otra habilidad que dominaba y que nos ha dejado escenas memorables que han pasado a la cultura popular.

 

¿Un palo solo? ¿Pocos registros? Es posible, pero ¡qué bien tocaba ese palo! 

 

A veces no hace falta más, con hacer una sola cosa muy bien ya basta.

 

Quisimos mucho a Nora porque nos hizo reír haciendo algo que hacía muy bien y que no es nada fácil.

 

Descanse en paz, Nora Ephron

 

La escena más famosa de Cuando Harry encontró a Sally:

 

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