“Cartas” entre Jack Kerouac y Allen Ginsberg

 

Lecturas contra la canícula.

 

Por Benito Garrido.

 

La correspondencia era antes, hace años, una más de esas posibles alegrías que a lo largo del día el ciudadano podía llegar a sentir: abrir el buzón y encontrar una carta de alguien cercano era cuando menos, aún sin abrir el sobre, causa de una leve sonrisa. Sentarse luego a disfrutar de la lectura era una experiencia reposada, incluso emotiva, que nos dejaba con ineludibles ganas de coger algunas cuartillas y ponernos a contestar la misiva recibida.

 

Hoy, la mayoría de las cartas que llegan a nuestro buzón son facturas, y la correspondencia se ciñe sobre todo al correo electrónico o a las redes sociales. Quizás por eso, encontrar este libro de Cartas entre dos de los más célebres miembros de la Generación Beat, sea todo un descubrimiento que no se puede por más que disfrutar como un pequeño tesoro literario. Porque esos escritos escoden entre sus líneas, aparte de emociones y noticias, mucha literatura.

 

Cartas. Jack Kerouac y Allen Ginsberg. Editorial Anagrama, 2012. 600 páginas.

 

Kerouac y Ginsberg, importantes guías del movimiento literario conocido como Generación Beat, y ejemplos a seguir de una rebeldía marcada por títulos como En el camino o Aullido, estuvieron unidos no solo por una común sensibilidad artística, sino también por una profunda y duradera amistad que influyó en sus vidas y en sus trabajos literarios.

 

La correspondencia entre ambos, que se inició en 1944, poco después de que se conocieran, y cesó con la muerte en 1969 de Kerouac, es realmente extraordinaria por su alcance, calidad y por el grado de intimidad que transmite. En estas cartas circulan ideas, opiniones, críticas y detalles en torno a sus trabajos literarios. Se recomiendan libros, analizan autores y movimientos intelectuales, se intercambian poemas, dudas y revelaciones íntimas y personales. Comparten confesiones y problemas, sobre todo aquellos que lastran sus existencia: la depresión, el paso del tiempo, la soledad… De un modo conmovedor y a menudo humorístico se describen viajes, momentos, y se detallan investigaciones espirituales. En estas cartas encontramos a dos escritores poseídos por la pasión artística, la innovación y el genio. El inquebrantable apoyo y el incesante estímulo de Ginsberg fueron fundamentales para Kerouac, y las innovaciones de éste orientaron decisivamente la obra de aquél.

 

La correspondencia entre estos dos maestros de la contracultura nos revela interesantes facetas de sus respectivos procesos creativos, y de su evolución; pero también, y sobre todo, nos muestra el grado de amistad que llegaron a alcanzar, de gran fuerza emocional y calado espiritual. Vívida, absorbente y fascinante, es también el retrato incomparable de los dos escritores que encabezaron el movimiento cultural y artístico que definió a toda una generación.

 

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