Entrevista con José Ramón Fernández: “Don Quijote es parte de nuestro ADN”

Por Meritxell Álvarez Mongay

José Ramón Fernández y Luis Bermejo.

José Ramón Fernández y Luis Bermejo.

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo el dramaturgo José Ramón Fernández escribiere una versión del Don Quijote de Cervantes. “Tengo una casa en el pueblo donde nació mi mujer, una aldea de 300 habitantes desde donde veo el Campo de Montiel, revelárenos el autor. “Es un lugar aparentemente sencillo, donde parece que sea imposible la aventura: no hay grandes montañas, no hay grandes bosques, encontrarte con otro ser humano es algo extraordinario… Todo parece domesticado y, sin embargo, es un sitio lleno de matices en el que se te despierta la imaginación.” Ya lo dijere en sus Episodios nacionales Benito Pérez Galdós:

La grandeza del pensamiento de Don Quijote no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un país montuoso,… poblado de agradables sombras,…luz templada y ambiente espeso, Don Quijote no hubiera podido existir…. Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierras surcadas por las veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de parecer obra de la casualidad o de los genios de la fábula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace a los cuerdos locos; de aquel campo sin fin, donde se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo, al transparentar la luz, visiones de ejércitos de gigantes… Necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que la detendrían en su insensato vuelo.”

“Por eso fue tan hermoso estrenar Yo soy Don Quijote de la Mancha en Almagro”, recordare don José Ramón Fernández mientras pidiere su quinto café de la jornada en una terraza cerca de la plaza Santa Ana. “Daba la impresión de que el caballero andante iba a aparecer por cualquier rincón, porque allí Don Quijote es una especie de religión.” De esta guisa, pudiere vuesa merced comprar huevos, quesos, membrillos o vinos, que la marca rindiere pleitesía siempre al nombre de un personaje cervantino. “Pero, a la vez, La Mancha es tan poco conocida que los dramaturgos chinos se pensaban que era un lugar imaginario como Macondo.”

Escena de 'Yo soy Don Quijote de la Mancha', con José Sacristán y Fernando Soto.

Guillermo Casas. Teatro Español.

Yo soy Don Quijote de la Mancha fuere un encargo de la doncella que, desde 2010, dirige el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. “Nos conocemos desde que tenemos veinte años”, apuntare el señor Fernández. La única exigencia de vuesa señora Natalia Menéndez fuere que la pieza teatral la hubiere de protagonizar don José Sacristán, quien ya se puso el yelmo del manchego anteriormente, en un musical. “Por supuesto, hay otros actores en España que podrían hacer este trabajo, pero serían otros don Quijote”, señalare el escritor. “Lo fantástico del personaje es que tiene muchísimos matices, y este matiz de buena gente y caballero enamorado que se pega contra la pared me la da también Pepe… Es un hombre divertidísimo. ¡Lástima que los autores no pintemos nada y no haya podido ir con ellos de gira. Es un tipo que, a la media hora de estar hablando con él, es como si le conocieras de toda la vida.” Entiendo ahora que vuesa merced tardare tanto en sentarse con servidora en este café, pues le resultare arduo dejar de platicar con don José Sacristán. Un Don Quijote camuflado de actor bajo unas gafas de sol, presto para el último ensayo antes de su estreno en el Teatro Español. “Es un Stradivarius. Oyes las frases de Cervantes en su boca y es una gozada.”

“¿Sacarina, azúcar?”, acercásele a preguntar un caballero al señor Fernández. “Nada, ¡a lo bestia!”, conviniere con su interlocutor antes de continuar hablando del actor.

“Este tipo lleva medio siglo en los escenarios…” A pesar de lo dicho, empezárese a disolver un azucarillo en su café. “Es una figura histórica en nuestro teatro y en nuestro cine. No sólo aquí, también en Argentina… Y, con toda la humildad del mundo, se pone a las órdenes de un director muchísimo más joven.” Pero no piensen vuesas mercedes que tal cosa fuere porque loco el actor estuviere, sino porque, nacido en una familia de labriegos de Chinchón, tanto tiene don Pepe de hidalgo de La Mancha como de Sancho Panza.

Escena de 'Yo soy Don Quijote de la Mancha', con José Sacristán y Almudena Ramos.

Guillermo Casas. Teatro Español.

Don Quijote y Sancho son un solo personaje –sentenciare el Premio Nacional de Literatura Dramática. Cervantes consigue crear ese personaje dual que todos tenemos dentro: el personaje que tiene miedo y, más apegado a la tierra, piensa en lo pequeño, y el personaje que con las  manos toca el cielo.” Pero a don Miguel se le olvidare un pequeño detalle que, por haber escrito la novela cuatro siglos ha, pudiéresele perdonar: el engarce con la actualidad, que Sanchica, interpretada por Almudena Ramos, representará. “En el libro apenas aparece –yo, ni me acordaba de que el escudero prole tuviere–…  Dos o tres frases tiene…” Por el contrario, en Yo soy don Quijote de la Mancha, se convierte en la pupila a quien Alonso Quijano adoctrina: el hacendado enseñale a leer y a escribir con las aventuras de Amadís, y a salvar el mundo luchando: el amor verdadero como espada; la justicia justa como adarga.

Un juglar se acercare a tocar la flauta en la terraza del bar. Para que la grabadora pudiere captar la voz exigua de don José Ramón, la venta del Barrio de las Letras nos viéremos obligados a dejar. El cafeinómano pagare al tabernero su deuda y continuáremos nuestra conversación en un diván renacentista del Teatro Español.

¡Cuánto hubiere dado don Miguel de Cervantes Saavedra por ver estrenada aquí una de sus comedias! Pero estando él con vida, no consiguiere que ninguno de sus entremeses a escena saliere. El Cervantes dramaturgo no fue valorado porque de pronto le pasó por encima una nueva forma de hacer teatro: don Félix Lope de Vega y Carpio. “No significa que las comedias de Cervantes fueran malas… Sólo, que los tiempos habían cambiado: cuando Cervantes muere, Lope está en su máximo apogeo; y cuando Lope muere es cuando Calderón escribe La vida es sueño. Los estudiamos todos juntos en el Siglo de Oro español, pero son gente de distinta generación.”

La afición del manco al teatro naciere en Sevilla, donde, siendo todavía un crío tuviere a don Lope de Rueda como vecino; la de don José Ramón Fernández, en el teatro Marquina, donde don Antón Chejov deslumbrare a un joven adolescente. “Tenía 16 años cuando fui con mis padres a ver Tío Vania dirigida por William Layton, con José Pedro Carrión, Ana Belén, Carlos Lemos, Chema Muñoz, Enriqueta Carballeira… Me acuerdo del reparto y todo. Desde ese día quisiera vivir dentro de las obras de Chejov. Me parece un planeta interminable, y siento que sus enseñanzas rezuman en mis obras.”

Escena de 'Yo soy Don Quijote de la Mancha', con José Luis López.

Guillermo Casas. Teatro Español.

Obras que corrieren mejor fortuna que las del complutense, pues sea en España o en las Américas, todas se han llevado a escena. “Justo el otro día, navegando por Google, me enteré de que acababa de estrenar una pieza en Santiago de Chile.” Y el 2 de diciembre estrena en el Auditorio Padre Soler de la Universidad Carlos III de Leganés Mi piedra Rosetta, una historia protagonizada por actores con capacidades físicas limitadas: un actor sordo y una chica minusválida. “Otro de los personajes es un violoncelista, y que te cuente José Luis López –la banda sonoro de este Don Quijote– el tercer grado al que  le sometí el día que lo conocí, preguntándole la marca de la resina con la que engrasa las cuerdas, las lesiones que tiene un violoncelista normalmente, las horas de ensayo… Todo para hacer verosímil al muchacho.”

Con la obra de Cervantes, no obstante, tan obsesivo trabajo de campo no fuere necesario. “Para mí, Cervantes es un referente desde la Universidad, tanto ético como literario. Me apetece tenerlo cerca siempre, así que ¡fíjate qué castigo darle vueltas y más vueltas al libro!” Así leyera y releyera el dramaturgo la novela, buscando los mejores refranes y sentencias para elegir los pasajes de la obra maestra que se representarían en escena.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.”

Esta es una de las frases preferidas de vuesa merced… “Y el monólogo con el que se comienza –replicare–, el de dichosa edad y siglos dichosos…”

“…aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban etas dos palabras de tuyo y mío!”

Escena de 'Yo soy don Quijote de la Mancha', con Fernando Soto y Rocinante.

Guillermo Casas. Teatro Español.

“Hay frases preciosas… ¡Puedes escribir 7.000 obras distintas con todo ese material!” Pero ándese con cuidado el espectador, pues escuchará oraciones en la función que Cide Hamete Benengeli jamás escribió. “El tribunal de un hombre es su conciencia y la mía está tranquila”, fuere una de las proposiciones kantianas que este don Quijote a Garzón tomare prestada. “Hay momentos en que necesito una pieza y la encuentro en otro lugar –aclarare el señor Fernández–, pero son muy poquitos… Pequeños detalles extraídos del Calderón de Pasolini, Benito Pérez Galdós en Trafalgar, una conferencia de Antonio Machado y un artículo de Miguel de Unamuno, que nos demuestran hasta qué punto el personaje ha trascendido a la novela y es parte de nuestro acervo cotidiano, de nuestro ADN.”

El espectador que el bestseller no háyase leído, o aquél a quien la neblina de la Mancha le hubiere borrado de sus recuerdos algunos escatológicos y desternillantes pasajes del libro, tendrá que adivinar si aquello de que Sancho Panza probare el caviar en una ocasión, fuere invención de don Miguel o de don José Ramón. “Esto es lo que define a un clásico, que si te dicen que está escrito ayer, te lo crees –señalare el dramaturgo–. Queríamos jugar con esta idea, y Luis Bermejo –el directorme planteó que los actores pudieran entrar y salir de sus personajes para discutir acerca de sus conocimientos sobre El Quijote.” Y sobre la gran cantidad de frases falsamente atribuidas al caballero andante, como…

“Meritxell, ¿os queda mucho?”, interrumpieren desde la Comunicación del Teatro Español. “Esto… No… Unos cinco minutos…”, oigome contestar cuando, en realidad, esta conversación pudiérese alargar hasta que, a las ocho de la tarde, comenzare Yo soy don Quijote de la Mancha.

Escena de 'Yo soy Don Quijote de la Mancha', con José Sacristán, Fernando Soto y Almudena Ramos.

Guillermo Casas. Teatro Español.

Es la primera vez que don José Ramón entra como autor en la sala principal del Español. Siete años ha, lo hiciere con Nina en la sala pequeña. Como decía Eduardo de Filippo –empezare, sanchopancesco, el señor Fernández –,  un hombre tiene su palabra y un buey tiene sus cuernos. Y es de ley que yo diga a los cuatro vientos que el estrenar aquí Nina en 2006 puso en valor mi trabajo: Gracias a Mario Gas, el director del festival de Mérida vio la pieza, le interesó y me llamó para hacer la adaptación con Jorge Lavelli de Edipo Rey; Jorge Lavelli se quedó satisfecho y, cuando le propusieron hacer El Avaro me quiso a mí para versionarlo… Mario lo hizo con mucha inteligencia y con mucho mimo”, reconociere, agradecido, quien por temprano no se atreviere a juzgar a la nueva dirección del Teatro Español. “Natalio Grueso acaba de entrar, éste es su tercer espectáculo… y hay mucha gente de producción y de prensa que se mantiene. Vamos a ver… De momento, hay una cosa que no me ha gustado nada, y es que hayan desaparecido los libros que editaba Ángel Facio. ¡Eran fantásticos! Pero supongo que tiene que ver con el tema de la crisis…”

Necesitáremos aquí también a un ingenioso hidalgo que osare enfrentarse a los tijeretazos como lo hiciere don Quijote con los molinos de viento y con el ejército de borregos. Un valeroso hidalgo con alma de cántaro que, cabalgando sobre un barril con nombre de rocín, amparare a viudas, socorriere a huérfanos y enderezare a tuertos. Un ser bondadoso, sin malicia, que hasta el 9 de diciembre se transparentará en la figura de Sacristán; pero también en la de aquella estatua humana que, mientras la obra esté en cartel, se plantará cada noche en la Plaza Santa Ana con una bacía de barbero como yelmo, aunque sin caballo ni escudero. Quizá nunca haya leído a Cervantes; pero, como vuesa merced y como don José Sacristán, él también es Don Quijote de la Mancha. 

 

Cartel 'Yo soy Don Quijote de la Mancha'Yo soy Don Quijote de la Mancha

Dirección: Luis Bermejo

Reparto: José Sacristán (Don Quijote), Fernando Soto (Sancho Panza), Almudena Ramos (Sanchica), José Luis López (violonchelista)

Dramaturgia: José Ramón Fernández

Lugar: Sala principal del Teatro Español

Fechas: Del 14 de noviembre al 9 de diciembre de 2012

Horario: De martes a sábado, a las 20.00h; domingos, a las 19.00h

Precio: De 5 a 22 euros. Martes, miércoles y jueves con un 25% de descuento. 

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