Peeping Tom y el teatro-convulsión

Por Beatriz Cobo

Escena de 'For Rent', de Peeping Tom.

Herman Sorgeloos

Este otoño Madrid está en danza por vigésimo séptima ocasión, y lo celebramos moviéndonos de cabeza a la Sala Roja de los Teatros del Canal a conocer la nueva propuesta de la compañía belga Peeping Tom, For Rent, uno de los dos espectáculos del Festival que se enmarcan –junto con Ataraxia de La Intrusa-, dentro de ese género sin márgenes que se viene llamando teatro-danza.

Y es que este colectivo de artistas polifacéticos e internacionales, con apenas diez años de trayectoria, asombra siempre, y siempre aporta algo distinto. Su trabajo tiene mucho de imaginativo, bastante de virtuoso, algo de mágico; señas de identidad de una compañía que trasciende las fronteras de lo teatral y lo dancístico para mutar en contorsionismo, teatro-circo, espasmo, retorcimiento, músculos vueltos de goma, antiestilización. Casi habría que inventar otro subgénero para definirlos. Quienes vimos su anterior pieza, 32 rue Vandenbranden, en el Festival de Otoño en Primavera de 2010 –en la Sala Verde aquella vez-, quedamos enganchados a su original lenguaje.

Esta vez, los Peeping Tom nos sumergen en uno de esos mundos imaginarios de arquitecturas imposibles de Escher -el conocido artista holandés-, con un decorado de inmensos telones, escaleras de mansión que nadie adivina adónde conducen, y suelo teselado como tablero de ajedrez donde los muebles se mueven solos. Un ambiente onírico que alude a un espacio mental en el que lo real y lo soñado se difumina en una surrealista sucesión de escenas, donde el hilo dramatúrgico es lo de menos, y lo de más, la creación de una atmósfera inquietante y melancólica con destellos de humor que provoca extrañamiento.

Escena de 'For Rent', de Peeping Tom.

Herman Sorgeloos

Comienza la función, oímos de fondo a una orquesta afinando sus instrumentos, y aparece ya la primera figura desafinada, un mayordomo de rasgos orientales, cuyo cuerpo se amorfa y se turbulencia en acciones cotidianas, como encender una lámpara de pie o servir un café equilibrando una bandeja (brillante ejecución del coreano Hun-Mok Jung).

A partir de aquí, variaciones sobre distintos temas, en fuga y evocación: el artista y su declive, el miedo a la soledad, la pérdida, el ser y su sombra. Los deseos, fantasías y ansiedades de una galería de extravagantes personajes se cristalizan en el escenario –lugar de libertad, espacio sin tiempo- y se representan convulsivamente. Se deduce un rico trabajo de improvisaciones sobre el cuerpo, del cuerpo con los objetos; reinvención de acciones comunes para dotarlas de sentidos nuevos.

Impresiones-pinceladas: actores-cucarachas, asimetrías, juegos de presencias, cuadros-espejo, rastros enigmáticos, dualidades, revoltijo de cuerpos, cuerpos enroscados en la cabeza, escenas que avanzan y retroceden, vueltas y re-vueltas, personalidad desdoblada. La actuación de una mezzosoprano -diva revestida venida a menos-, resalta el lirismo de la propuesta.

Sobre las herramientas de exploración que utilizan en el proceso creativo, Gabriela Carrizo, ideadora del espectáculo junto a Franck Chartier, afirma que “los bordes entre el movimiento y lo teatral se funden uno en otro hasta bifurcarse en mundos paralelos. Una de las estrategias es la puesta en alerta de los mecanismos del pensamiento, la creación constante de imágenes, estados y situaciones que generan, transforman y confrontan el movimiento hasta llevarlo a nuevas dimensiones”.

Final con ovación entusiasta de un público seguidor, presumiblemente procedente del mundo de la danza, que apreció el virtuosismo técnico servido como si fluyera de manera fácil y natural (pero de seguro que más de uno temió por tobillos, codos, cuellos y otras articulaciones de los intérpretes…). Se echó en falta algo más de baile, y también, quizá, se le podría reprochar algunas caídas de ritmo, si bien la sensación de haber presenciado algo insólito (amazing, que dirían los protagonistas) era inequívoca.

 

For Rent

Festival Madrid en Danza
Lugar: Teatros del Canal
Compañía: Peeping Tom
Fechas: 16, 17 y 18 de noviembre de 2012

 
Concepto y dirección: Gabriela Carrizo, Franck Chartier 
Coreografía y creación: Jos Baker, Eurudike De Beul, Leo De Beul, Marie Gyselbrecht, Hun-Mok Jung, SeolJin Kim, Simon Versnel 
Coproducción: Théâtre de l’Archipel (Perpiñán), El Canal Centre d’Arts Escèniques Salt (Girona), Cankarjev Dom (Liubliana), La Filature (Mulhouse), Le Rive Gauche (Saint-Etienne-du-Rouvray), Guimarães European Cultural Capital 2012, Hellerau European Center for the Arts (Dresde), Festival Internacional Madrid en Danza 2012, Festival de Marseille 2012. (Con el apoyo de las Autoridades Flamencas.) 

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