Entrevista a Andreu Martín por “Cabaret Pompeya”

 

Por Benito Garrido.

 

Andreu Martín (Barcelona, 1949) es uno de los maestros indiscutibles del género negro en nuestro país. Aparte de escritor, es guionista de cómic, cine y televisión, y sus títulos se cuentan por premios: Memorial Jaume Fuster 2003 y Pepe Carvalho 2011 de novela negra, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 1989, Premio Círculo del Crimen, Premio Hammett, en tres ocasiones, y Deutsche Krimi Preis International, entre otros. Con Cabaret Pompeya recibió el Premio Sant Joan 2011. De entre sus muchos libros se podrían destacar Prótesis, El caballo y el mono, Barcelona Connection, El amigo Malaspina, o Mentiras de verdad.

 

cabaret pompeyaCabaret Pompeya.  Andreu Martín.  Alevosía Libros, 2012.  632 páginas.  21,95 €

 

Barcelona, 1920, es la época convulsa de las bombas y el pistolerismo. Fernando, Miguel y Víctor se conocen en el Pompeya, uno de los más animados music halls del Paralelo. Fernando es bandoneonista y Miguel y Víctor trabajan en el puerto; los tres tienen veinte años, son alegres, seductores, amigos de la diversión, y están dispuestos a comerse el mundo, pero tampoco son ajenos a los ideales políticos que se respiran en el ambiente.

La historia de su amistad, que resistirá las crueles embestidas de la Guerra Civil y la posguerra, es el hilo conductor de esta novela de trama trepidante y adictiva, de agentes dobles, tanguistas, comisarios, anarquistas y maquis, de odio, amor, injusticias y venganzas.

 

Entrevista:

 

P.- Con Cabaret Pompeya sigues tu línea de escritor de novela policíaca. Pero en este caso, ¿no es más bien una coartada para recrear la historia de esa Barcelona de la primera mitad del siglo XX?

Absolutamente. La primera intención era meramente policíaca, asesinatos e incidentes vividos por la generación anterior a la mía; trama de intriga y aventura, y todo eso está, pero el trasfondo histórico se impuso y reina en la obra.

 

P.- El otro día un escritor muy conocido distinguía claramente entre novela negra y novela policíaca. ¿Estás de acuerdo? ¿Cuál es el campo en el que se mueve tu historia?

Yo, que soy muy pejiguera, distingo entre novela enigma y novela negra, y englobo las dos bajo la denominación de policíaca. CABARET POMPEYA sería, desde mi punto de vista, policíaca negra. 

 

P.- ¿Cuánto de la propia historia familiar de Andreu Martin hay en este libro?

Mucho. Cuando yo era pequeño, mi padre me llevaba al Boston y me señalaba la mesa donde se sentaban a jugar a la manilla los pistoleros del Sindicado Libre, y el perchero donde ponían los sombreros y las pistolas. Mi tío Chinchín me habló del Music Hall Pompeya donde trabajaba su padre de encargado y donde él ayudaba entre las mesas. Y este mismo tío Chinchín era bandoneonísta y trabajó en Atenas, donde vivió la entrada de los nazis y conoció a oficiales alemanes que lo llevaron a Berlín con la orquesta de Mario Visconti, a quien había conocido en el campo de concentración de Miranda de Ebro. Mi padre vio el cadáver del Noi del Sucre en la calle de la Cadena, tapado con una manta. Y yo suelo ir a comer a Can Lluís, ese restaurante donde una anarquista tiró una bomba y donde todavía conservan en el linóleo del suelo la marca que dejó esa bomba… Etcétera.

 

Andreu Martín.

Andreu Martín.

P.- En tu novela reflejas fielmente los conflictos sociales y políticos de una época. ¿Se termina convirtiendo quizás en un alegato al desencanto?

Puede que sí. Es la historia de personas ilusionadas que perdieron una guerra, y yo estoy convencido de que hoy en día la mayoría de los ciudadanos de las democracias europeas estamos perdiendo la guerra. Suelo resumir la novela en aquella frase que dice el padre de mi personaje Víctor: “Los políticos no hablan contigo, ni conmigo. Sólo hablan entre ellos… y nosotros sólo somos el tema de conversación”.

 

P.- Tres jóvenes amigos marcados por ideas políticas que parecen abocados a una existencia difícil por defender las mismas. ¿Eran momentos de ideales mucho más puros que los actuales?

Sin duda. Eran momentos de gran ingenuidad. Estaban a punto de cambiar el mundo a mejor. Defendían el progreso de la Humanidad… Por eso, el desencanto fue tan catastrófico.

 

P.- ¿Puede ser que aquí busques recuperar el valor de una época de pistolas y pistoleros comparable a la que vivieron los americanos con su gran depresión?

No puedo reivindicar pistolas ni pistoleros. Sí sus ideas, su idealismo, su fe en un futuro mejor. Los gángsters americanos no tenían ideales ni más ilusiones que el dinero conseguido de cualquier manera. Es algo muy distinto y muy distante.

 

P.- Para completar esta novela histórico-negra, ¿tuviste que documentarte mucho?, ¿cómo fue ese proceso?

Cinco años de leer y leer y leer, y hablar con personas, y recordar lo que decía mi tío, e interrogar a quien conoció a mi tío… La verdad es que terminé bastante exhausto, sí.

 

P.- También aparecen muchos personajes que existieron en la realidad. En tu libro, ¿están más cercanos a la realidad o la ficción?

Los que existieron de verdad han sido respetados al máximo. Lo que dice Salvador Seguí lo dijo realmente, la manera como mataron a Layret fue exactamente ésa… Otros personajes están inspirados en personas que existieron pero deformados y debidamente distanciados, como Carmen Brondo, homenaje innegable a Carmen Broto. He variado muchas cosas de su asesinato pero éste está descrito a partir de las crónicas que escribió Felipe Vila-San-Juan en La vanguardia. 

 

P.- Primera mitad del siglo pasado. ¿Era esa época más cercana al escenario de una novela negra clásica que la actual? ¿Cuánto y cómo crees que ha cambiado?

El escenario de la novela negra no es único ni tópico. La novela negra, como los fantasmas, no está en las casas y los decorados, sino que va con las personas. Puede transcurrir en un ambiente rural como El Cartero de James Cain, o en un paisaje idílico y frío como Los Hombres de Larsson, o en las calles de Los Ángeles como cualquier novela de Chandler o Connelly… O en Madrid y Barcelona igual que en Tomelloso.

 

P.- La actual novela negra parece hoy día clasificarse por países: inglesa, francesa, nórdica, americana, española… ¿dónde crees que se hace la de mejor calidad? ¿Con cual te quedarías?

Para un español, no hay nada como la novela negra española porque es la que habla de nuestra realidad. Las otras transcurren en otros marcos legales y con otros condicionamientos políticos que las distancian y hacen más remotas. Mejores novelas, quizá, pero más ajenas.

 

P.- ¿Me destacarías algunos nombres del género que consideres imprescindibles? ¿Alguno de nuestro país?

Para abreviar: Michael Connelly y Domingo Villar.

 

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