El lenguaje del horror

Por Mario S. Arsenal.

La lengua del Tercer ReichLa cultura nunca es ni ha de ser casual, pues, de serlo, perdería su condición. La intención de Victor Klemperer (1881-1960) en su obra magna “LTI. La lengua del Tercer Reich” nunca tuvo la osadía de emprender un viaje sin recorrido de ida y vuelta. Igual que la cultura misma, o al menos la más atendible. Es por ello que esta reseña tampoco es fortuita más de once años después de su primera edición en la barcelonesa Editorial Minúscula, antes bien, de rabiosa actualidad. Porque ya no se trata de valorar el lenguaje o hasta qué nivel refleja un rasgo amable o disconforme, sino de desentrañar la malvada persecución que el mal uso de él implica.

Tal malevolencia es la que detentó el nazismo con la filología de manera plenipotenciaria, el más efectivo y sibilino instrumento de alienación de masas, de encauzamiento de conciencias, engendrador de una corriente de pensamiento alojada en la mentira y la mascarada. Nada más vil. Nada más ruin. Nunca nada comparable en la historia de la Humanidad.

Y a pesar de que Klemperer fue arrojado sin más de su puesto como catedrático en la que hoy es Universidad Técnica de Dresde, logró mantenerse a salvo gracias a su matrimonio con Eva Schlemmer, ya que ésta era aria y no judía como aquél.

Klemperer fue confinado a trabajar en una fábrica al servicio de los órganos de plusvalía del régimen nazi; sin embargo, se propuso continuar su investigación (nada casual, nada fortuita) haciendo lo único que podía hacer, incluso viéndose obstruido al prohibirle la entrada a las bibliotecas: recoger, escuchar y registrar el modo de hablar de sus compañeros de fatigas, de esos otros judíos esclavizados que sin pena ni gloria acarreaban con las decisiones del régimen inevitablemente por miedo a la muerte. Y éste fue el resultado, un ensayo tan sobrecogedor que podría apostillar la cita de Franz Rosenzweig: “El lenguaje es más que sangre”, y que en más ocasiones de las que debiera eriza el vello de cualquier lector mínimamente sensible. A veces la memoria sirve para algo más que rescatar datos; en ocasiones nos asiste, como este texto de Klemperer, para recordar lo que no puede ser tolerado ni secundado.

Evidentemente nosotros no nos vemos (y no por suerte) en tal situación de opresión física ni psicológica, por mucho que nos empeñemos en corroborarlo. Vivimos en una de las peores situaciones, no ya sólo económicas, sino humanas de la historia, en la cual el espacio de la verdad ha sido vetado por sujetos al servicio del beneficio sin principios ni conciencia. También el lenguaje hoy sufre parte de las incontinencias de la maldad que vivió Klemperer, ahí sí, pues vemos de continuo el abuso filológico, propio de la demagogia más feroz, con una familiaridad aciaga y monstruosa. No es nuestra intención hacer un panfleto político, pero, ¿quién podría abstraerse ante la magnitud de esta violación tan terriblemente semejante a la del régimen nazi? Nosotros (casualmente) no.

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LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo

Victor Klemperer

Ed. Minúscula, 2012

410 pp., 22 €

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