La novela de tu vida: Elena Gallego Andrada

Por Elena Gallego Andrada.

  El arpa birmana, de Michio Takeyama.

Cuando yo era estimagesudiante de Filología Hispánica me interesaba mucho la literatura universal, y fue en esa época cuando descubrí la literatura japonesa, que me conmovió hasta el punto de llegar a cambiar el rumbo de mi vida.

  Son incontables los libros de literatura japoneses que me influyeron e hicieron ver el mundo de otra manera, pero entre ellos El ARPA BIRMANA merece un lugar privilegiado.

 

  Escrita en los años de la posguerra y en un clima de censura política hacia los relatos de la ya pasada guerra, el mundo que describe El arpa birmana, que arranca con el tema de la rendición de Japón en 1945, era totalmente desconocido para mí. Supuestamente escrita desde la visión de un soldado raso y desdeñando la concepción épica de la guerra, nos muestra el lado más miserable y el más excelso del alma humana.

  A la luz de una guerra como telón de fondo, me hizo reflexionar sobre la vida y la muerte y el comportamiento humano en las situaciones límite.

  Algo que me impactó sobremanera fue tomar conciencia del poder catártico, salvador y confraternizador de la música en los momentos más desesperados de la existencia humana.

  Otros temas de profundo calado que plantea esta novela es el tema del canibalismo, el suicidio en el campo de batalla, la superación espiritual, el compañerismo, la solidaridad e, incluso, la confraternización con los enemigos.

  Pero lo más impactante de la novela es el proceso de adopción e integración cultural que experimenta el soldado Mizushima, uno de los protagonistas, quien, vislumbrando una nueva misión en su vida, renuncia a su repatriación a Japón para seguir su camino de iluminación espiritual. A la luz de este proceso tomé conciencia de la naturalidad con que algunas personas de amplios horizontes y alma universal, interiorizan y hacen suyas culturas profundamente diferentes de las natales, con las que llegan a identificarse por completo y llegan a ver su cultura autóctona desde fuera, mientras quienes seguimos en la zona de confort “dentro del pozo patrio” damos por sentado que aún comparten nuestro limitado punto de vista.

  Recuerdo que cuando la leía sentía una profunda admiración por Mizushima y me preguntaba qué podía hacer yo para descubrir mi misión en la vida. Quizá fue en esos momentos de éxtasis y profunda conmoción cuando sentí el ardiente deseo de conocer a fondo la lengua y la cultura japonesa…

  Traducida por el gran japonólogo y traductor Fernando Rodríguez-Izquierdo, quien posteriormente fue mi director de tesis en la Universidad de Sevilla y a quien desde estas líneas envío mi profundo agradecimiento, El arpa birmana me hizo vislumbrar las enormes diferencias culturales cuya comprensión bien pueden llevar toda una vida de estudio, la gran dificultad de expresar en un idioma lo escrito en otro cuyas bases culturales y cosmovisión son radicalmente diferentes de las nuestras y me lanzó a dedicar mi vida al estudio de la lengua y cultura japonesas, país en el que resido desde hace 20 años.

 

  Esta gran novela llegó a mis manos porque siempre he leído con gran interés todos los estudios y traducciones de literatura japonesa de Rodríguez-Izquierdo, cuyo ejemplo, como persona, profesor, investigador y traductor, me ha guiado siempre.

  Y tan hondo me caló que, al oír que los ejemplares no vendidos iban a ser destruidos por falta de espacio para almacenarlos, decidí comprar un millar de ellos hace dos décadas.

  Desde que la leí, mi sueño ha sido ir a Birmania y vagar por pequeños poblados, como el protagonista Mizushima, leyendo en voz alta y en japonés algunos de los pasajes más emotivos.

 

  Mi agradecimiento asimismo para Eduardo Riestra, fundador y director de Ediciones del Viento, cuyo entusiasmo por esta gran novela la rescató definitivamente en el año 2004 de las demoledoras tinieblas del olvido.

 

 

Elena Gallego Andrada es doctora en Lenguas, Literaturas y Culturas Comparadas por la Universidad de Sevilla, traductora de literatura japonesa y profesora titular de Español y Teoría de la Traducción (japonés-español) en el departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad Sofia de Tokio. Su última traducción aparecida en España es El intendente Sansho, de Ogai Mori (Contraseña)

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