El atlas de las nubes (2012) de Tom Tykwer, Andy Wachowsky y Lana Wachowski

 

Por Juan Murillo Bodas

 

A ver, cómo empezaría… Sí, decididamente se trata de una de las películas que más me ha costado comentar hasta el momento. Al salir del cine mi acompañante me dijo: “¿Te ha gustado, no?”, a lo que yo respondí: “No lo sé” y le lancé otra pregunta: “¿No crees que si desmontamos una a una todas las historias de este rompecabezas espacio-temporal de aires metafísicos tendríamos un cortometraje con cada una de ellas sin necesidad de que los directores nos propogan un extenuante visionado de casi tres horas?”.

 

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El atlas de las nubes (2012) de Andy Wachowski, Lana Wachowski y Tom Tykwer

 

Bueno, concretemos que para eso estamos aquí. El Atlas de las nubes es una película dirigida por los hermanos Andy y Lana Wachowski y por el alemán Tom Tywker. Los primeros harto conocidos por el gran público por ser responsables de la trilogía The Matrix, el segundo menos conocido aunque también por películas como Corre Lola, Corre, El perfume o Dinero en la sombra. Y bien, la película pretende mostrarnos a través de un mosaico de historias que se desarrollan en diferentes lugares y épocas cómo nuestras acciones están determinadas antes de que sucedan y cómo los tres momentos en la vida de las personas, pasado, presente y futuro, están relacionados entre sí. La idea parece interesante, pero se difumina más y más a medida que avanza el relato; es, como diría mi buen amigo Rubén Romero Sánchez, una película de tiempo, es decir una película que a través de un montaje paralelo entre las historias que se desarrollan pretende atrapar nuestra atención. La manipulación espacio temporal es magnífica, pero lo demás no tanto. Son sensaciones contradictorias las que me suscita esta película, a ratos resulta atrevida, divertida cuando no provocativa… minutos después resulta ridícula, inverosímil y pretenciosa, también a ratos aburrida (incluso mis ojos se medio cerraron un par de veces hacia el final en la historia ambientada en el futuro) debido a su excesiva duración.

Los puntos de conexión entre las historias pretenden ser las ansias de libertad de los seres humanos independientemente de su edad, raza, de sus creencias y del tiempo en el que vivan. Se insinúa (sin explicar, eso sí) con esa manía que tienen algunos directores postmodernos de usar la elipsis a su antojo, hurtando a los espectadores la posibilidad de entender una historia, que sus protagonistas viven entre sí una especie de vidas paralelas o que se reencarnan unos en otros.

La presencia de la voz en off que va narrando los acontecimientos ayuda al espectador a seguir la historia pero no es suficiente… al menos para mí, que me pierdo entre tanto personaje y tanto va y viene mareante de un lado a otro de la línea del tiempo…

Algunas influencias visibles en la película son las de H.G Wells, Margaret Atwood, la forma de mostrar una ciudad deshumanizada de Blade runner y en general de toda la literatura y el cine que aborda el tema de la distopía para hacernos reflexionar sobre la fragilidad de la condición humana.

En cuanto a las actuaciones, más de lo mismo: junto a unos eficientes Tom Hanks o Halle Berry hay un puñado de secundarios que no cumplen, tal vez porque The Wachowski Brothers no son precisamente unos grandes directores de actores (recuerden sino la ridícula interpretación de Keanu Reeves en Matrix). A lo que hay que añadir que los actores protagonistas interpretan diferentes papeles, restando verosimilitud a las historias.

En fin, una película medio entretenida que, después de todo, se deja ver, no con demasiada pasión, pero se deja ver. Será que estoy perdiendo mi capacidad de criticar incisivamente, qué le vamos a hacer…

 

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