‘Dead set’. Muerte en directo

 

Por ALICIA MEDINA

Ahora que Charlie Brooker está en boca de todos por la aclamada Black Mirror, y que los zombies están más de moda que nunca gracias a The Walking Dead, es un buen momento para recuperar Dead Set, una mini-serie británica de culto, que hará las delicias de los aficionados a las historias de muertos vivientes. 

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Dead Set fue estrenada en la televisión británica en el año 2008, con un gran recibimiento por parte del público. Sin embargo, su paso por nuestro país, un año después, fue prácticamente ignorado, en parte, por la escasa publicidad que se dio a su emisión, pero sobre todo, porque sólo se pudo ver en la cadena de pago Canal+, y en horario de madrugada en Cuatro.

La serie narra cómo se desata un apocalipsis zombie (con causas sin justificar) durante la emisión de una gala del Gran Hermano británico, cogiendo desprevenidos a muchos de los espectadores del reality show, sin darles tiempo a reaccionar. Los participantes del concurso, protegidos por una casa que está incomunicada del exterior, y algunos de los miembros de la producción del programa, serán de los pocos supervivientes en este mundo devastado por la muerte.

Sólo Charlie Brooker podría haber mezclado una historia de zombies con Gran Hermano, utilizando grandes dosis de gore y humor negro, obteniendo un resultado tan bueno.

La crítica social, en la que Brooker es un experto, tampoco podía faltar en esta serie. La más evidente, la crítica a los reality shows y a toda su maquinaria, para lo que utiliza personajes estereotipados, productores sin escrúpulos y una masa de espectadores idiotizados. Aunque Dead Set es también una crítica a la sociedad en su conjunto, por su insensibilidad ante el dolor ajeno y por su incapacidad para colaborar por el bien común.

Pero ante todo, Dead Set es una serie que trata sobre el instinto de supervivencia, dejando de lado las emociones, que tanto le preocupan a The Walking Dead, para centrarse en lo inmediato, la necesidad de sobrevivir. Este realismo se encuentra patente a lo largo de toda la serie, lo que es de agradecer, porque significa que, por ejemplo, tiene en cuenta las limitaciones humanas para afrontar una catástrofe de estas magnitudes, y sus protagonistas no se convierten en expertos cazadores de zombies de la noche a la mañana. En cuanto a su final, aunque predecible, es de los más creíbles que nos ha dejado el género.

En el aspecto técnico, queda de relieve que Dead Set no es una producción de gran presupuesto, aunque hace un gran trabajo con los recursos de los que dispone, logrando escenas de gran realismo. En cuanto a los zombies, son lo que menos convencen, y no porque se alejen de los muertos vivientes tradicionales para asemejarse a los que mostraba Danny Boyle en 28 días después, sino porque esos movimientos rápidos de cámara no han logrado ocultar el poco logrado maquillaje y las horribles lentillas con las que intentaban diferenciar a los no vivos de los vivos.

Por último, para ser una serie tan corta, de tan sólo cinco capítulos, está plagada de curiosidades. Como que la presentadora de la edición británica de Gran Hermano, Davinia McCall se interpretó así misma, demostrando un gran sentido del humor y grandes dosis de autocrítica; que muchos participantes reales hacen cameos durante la serie; y que algunas escenas se rodaron durante una expulsión real de la casa de Gran Hermano, por lo que hay imágenes que contienen el logo real del programa.

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