Un Kafka enamorado de la literatura… y del teatro

Por Meritxell Álvarez Mongay

Kafka. Un monstruoso insecto, de proporciones humanas, luchando por darse la vuelta en su cama.

Kafka. Un escarabajo enfermizo y tísico, con estreñimiento, insomnio, migrañas y depresivo.

Se cuenta que tenía manía persecutoria y fobia social, que, con su progenitor, se llevaban a matar. Por descontado, nadie pone en duda su genialidad. Sus notas, en la escuela, sobresalían de la media… Pero pocas veces se nos cuenta todo lo que el padre de Gregorio Samsa tuvo que sacrificar para crear, para dar vida a sus relatos, a sus epístolas y a sus escritos autobiográficos. Textos que el dramaturgo Luis Araujo y el director José Pascual han utilizado para llevar su memoria al teatro con Kafka enamorado.

– La imagen que tenemos de Franz Kafka no responde exactamente a la realidad.

– Tenía todas las cartas para ser un triunfador social.

– Llegaba a cualquier sitio y, por alguna razón, aunque no abriera la boca, todo el mundo estaba pendiente de él.

– Su presencia imponía. Era un imán.

Explican Araujo y Pascual, en un “desayuno informativo”, ante la prensa y unos croissants.

– Él se describe como un alfeñique, pero no. Kafka era un hombre que resultaba muy atractivo a las mujeres…

Juzguen ustedes:

Franz Kafka y Jesús Noguero en 'Kafka enamorado'.

– Era un tipo alto, bien plantado…

Algo así como Jesús Noguero, pero más flaco.

– Medía más de metro ochenta y pesaba alrededor de 50kg.

– Fue casi un dandi al principio de su juventud. Iba siempre muy bien vestido y estaba muy interesado en la moda.

Quizá porque su padre regentaba una tienda de accesorios y ropa…

– Ya desde muy pequeño leía revistas femeninas a escondidas. Era un fetichista.

– Aparte, tenía una carrera, era jurista, y trabajaba en una empresa donde estaba muy, muy bien considerado.

Vamos, que era un buen partido el chico…

– Cualquier cosa que dijera era siempre muy inteligente e irónica.

– Era un tipo que estaba en la cresta de todas las vanguardias europeas, que conocía todos los movimientos de la época…

Expresionismo, fauvismo, cubismo, futurismo, dadaísmo…

– Se interesa por todos…

… ultraísmo, surrealismo, estridentismo, existencialismo…

– …, pero sin llegar a integrarse en ninguno, porque su visión era totalmente crítica y personal.

Kafkiana.

– Pero no era un escritor de éxito, ni mucho menos.

Chema Ruiz en el papel de Max Brod, 'Kafka enamorado'.

Marta Vidanes.

De hecho, en vida, su obra pasó prácticamente inadvertida, pues, de todo su trabajo, sólo se publicaron algunas pocas novelas cortas, y ello gracias a las gestiones de su amigo Max Brod (Chema Ruiz).

Fue un 13 de agosto de 1912 cuando Franz Kafka llevó el manuscrito de su primer libro, Contemplación, a casa de su bienhechor. Cuando saliera impreso en noviembre, ya podría llamarse escritor.

Justo aquella noche conoció a Fräulein Felice Bauer (Beatriz Argüello), la cuñada de su benefactor. Una mujer de negocios que viajaba vendiendo parlófonos y que mantuvo con Kafka cinco años de tele-relación, aunque la primera impresión que tuvo de ella el autor no fue precisamente la mejor:

«Cuando llegué a casa de Brod, estaba sentada a la mesa y, sin embargo, me pareció una criada. No mostré mucha curiosidad por saber quién era, sino que, sin más, me resigné a ella. Rostro huesudo y vacío. El cuello descubierto. Una blusa puesta de cualquier manera. Parecía vestida como para andar por casa… Nariz casi quebrada. Pelo rubio, un tanto tieso y sin gracia; mandíbula recia».

– Lo cierto es que la pone falta; no obstante, inmediatamente se le dispara la cabeza y se enamora de ella.

Tanto que le escribía, cuando no dos o tres, mínimo una carta al día. Manuscrita o mecanografiada, se la hacía llegar por correo postal o por telegrama.

– Piensa que ha encontrado a la mujer ideal.

Una ejecutiva moderna que, si no calza chinelas con tacón, tropieza, y que, al parecer, le inspira sobremanera.

– Cuando la conoce, en apenas siete meses empieza a producir obras maestras de una forma espectacular: escribe La metamorfosis, El fogonero, cinco capítulos de América, La condena… Todo eso en muy poco tiempo y de una manera compulsiva. Y es Felice quien le provoca este gran brote creativo, lo dice el propio Kafka en sus cartas.

Jesús Noguero y Beatriz Argüello en 'Kafka enamorado'.

Marta Vidanes.

Más de 500 misivas y tarjetas postales dirigidas a “Meine liebe” –“Querida mía”– que Fräulein Bauer vendió y que se publicaron siete años después de su muerte, en 1967. Se calcula que Kafka debió de recibir en su buzón unas 400 cartas con remite de Alemania; pero no es más que una suposición.

– Según nos cuenta Dora Diamant, las cartas de Felice se perdieron en una redada años después de fallecer Kafka.

Era su última novia, la actriz polaca, quien las custodiaba.

– Las SS entraron en su vivienda y lo quemaron todo, a excepción de lo que, clandestinamente, Dora pudo salvar…

Otras fuentes cuentan que fue el mismo escritor quien prendió los pliegos cuando, a finales de 1917, el romance se rompió.

– El primer problema grave que se produce en la relación acontece cuando Felice propone verse después de haber estado carteándose durante siete meses. Y ahí viene el drama, porque él no quiere verla. Así como suena. Quiere seguir manteniendo una relación por carta.

– ¡Es la primera pareja Internet de la historia!

Salvo 10 felices días en el balneario de Marienbad –lugar donde también iban a sanar Ibsen, Wagner, Freud, Nietszche, Goethe… y demás príncipes y reyes–, todos sus infrecuentes encuentros fueron incómodos, tensos y breves. Lo mismo ocurre entre Jesús Noguero y Beatriz Argüello cuando despiertan de su limbo epistolar en uno de los muchos brincos que da la obra en el tiempo. Nunca dos cuerpos habían estado tan distanciados en un espacio tan pequeño como la sala del María Guerrero.

– Hay un enganche fortísimo entre los dos. Están cinco años volviendo una y otra vez… ¡llegan a comprometerse dos veces!

Estas son algunas de las palabras que el escritor dirigía a su prometida:

«La vida que te espera no es como la de las parejas felices que ves pasear delante de ti en Westerland… Nada de alegres chácharas cogidos del brazo, sino una vida monástica al lado de un hombre malhumorado, miserable, silencioso, insatisfecho y enfermizo, un hombre, y esto te parecerá próximo a la locura, encadenado por grilletes invisibles a la literatura, que grita cuando alguien se acerca porque está tocando esas cadenas».

– Está metido en una contradicción que la mayoría de las personas no vivimos.

Elegir entre el arte y el amor.

– Nadie le entendía. Todo el mundo veía absolutamente compatible escribir y casarse y enamorarse y tener hijos.

Pero él no.

– Hay un momento en que describe cómo podría ser su vida feliz…

«… consistiría en encerrarme en lo más hondo de una vasta cueva con una lámpara y todo lo necesario para escribir. Me traerían la comida y me la dejarían siempre lejos de donde yo estuviera instalado, detrás de la puerta más exterior de la cueva. Ir a buscarla, en bata, a través de las bóvedas, sería mi único paseo. Acto seguido, regresaría a mi mesa, comería lenta y concienzudamente, y enseguida me pondría de nuevo a escribir. ¡Lo que sería entonces capaz de escribir!»

– Franz Kafka es el ejemplo artístico-moral del precio a pagar por una cultura de alta calidad.

Y no se refiere al 21% de IVA más que por una entrada de teatro hay que desembolsar…

– Da la sensación de que la cultura sea como ese personaje de un cuento de Kafka que, para que su compañero de paseo no se sienta acomplejado porque es mucho más bajito que él, se va inclinando progresivamente hasta que, de repente, descubre que tiene la cabeza a la altura del pantalón del otro. Parece que la cultura se esté comportando de la misma manera ahora: para no acomplejar al público, los creadores van agachando la cabeza hasta convertir su posición en ridícula, cuando no sospechosa.

Hasta el 28 de abril, Kafka enamorado se nos presenta por entero, tambaleándose en su metro ochenta, pero tieso.

 

 

Kafka enamorado

Autor: Luis Araujo

Director: José Pascual

Reparto: Beatriz Argüello, Jesús Noguero, Chema Ruiz

Lugar: Teatro María Guerrero, Madrid

Fechas: Del 15 de marzo al 28 de abril de 2013

Horario: De martes a sábado, a las 19.00h; domingos, a las 18.00h

Precio: 8 euros

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Una respuesta a Un Kafka enamorado de la literatura… y del teatro

  1. Estuve surfeando en tu pagina y la que mas me gusto es esta
    que titulas Kafka enamorado | Culturamas, la revista de información cultural
    . Felicidades.

    vasos para cafe
    16 noviembre 2013 at 11:16 am

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