Uganda, una realidad por conocer. Sobre los documentales “Kuchu” y “Ion Sistiaga y la caza del homosexual”

Por Anna Maria Iglesia

@AnnaMIglesia

El próximo diez de Abril Canal Plus estrenará Jon Sistiaga y la caza del homosexual. En este documental, el periodista viaja hasta Uganda, “uno de los países más profundamente cristianos de África y también el Estado más homófobo de África”. Uganda es actualmente escenario de un debate legislativo, pero también social; mientras en el Parlamento se discute la “Ley antihomosexualidad”, conocida también como “la ley mata gays”, la sociedad se divide de manera dispar entre aquellos que ven en la aprobación de esta ley una victoria moral y quienes combaten el rechazo homófobo y promueven una definitiva integración de la comunidad homosexual, obligada a vivir en secretismo y aislamiento por temor a las amenazas constantes e, incluso, a las no poco frecuentes agresiones.

 canalplus.esEl viaje a Uganda de Sistiaga no debe entenderse solamente en concomitancia con el debate legislativo que actualmente se está escenificando en el país africano, sino como una denuncia de la persecución que la comunidad LGBTI de Uganda lleva sufriendo desde hace décadas y que, ahora, con la posible aprobación de la “Ley antihomosexualidad” podría ser amparada por la legislación. Las persecuciones y las continuas amenazas recibidas por la comunidad LGBTI han caracterizado la historia más reciente de Uganda, donde el sentimiento homófobo ha vivido un in crescendo en los últimos años, a pesar de que, paralelamente, activistas a favor de los derechos de los homosexual han alzado sus voces dando visibilidad a un conflicto social que ha dejado y, sigue dejando, un gran número de víctimas. La permisividad gubernamental ha concedido la impunidad a los actos de violencia sufridos por la comunidad LGBTI, unos actos que las altas instituciones eclesiásticas ungandesas han fomentando en defensa de determinados valores morales y en defensa a unos jóvenes, considerados como víctimas potenciales del vicio y de la corrupción moral. Con estos argumentos, los actos de homófobos son todavía hoy justificados en un país, Uganda, en el que una parte de la población sufre una auténtica persecución ante el silencio de la comunidad internacional, cuyas escasas denuncias no han evitado ninguna modificación en la legislación del país africano, y ante el silencio, al que nos tiene acostumbrados, de la jerarquía eclesiástica, cuyo desinterés es una prueba más de su secular condena de la comunidad homosexual. Frente a una opinión pública manipulada por discursos éticamente deleznables, la prensa y los medios de comunicación ugandeses, lejos de promover una reflexión y de denunciar las constantes violaciones de los derechos humanos, se han sumado al discurso imperando. Carentes de toda ética, tabloides como el diario ugandés Rolling Stone, fomentan en sus páginas el rechazo a la comunidad homosexual, promoviendo la persecución pública de cada uno de sus miembros. A través de cámaras ocultas, el diario Rolling Stone ha desvelado la identidad de muchos homosexuales que han visto como sus rostros y sus nombres ocupaban las portadas del periódico. Mientras el director del tabloide justifica la injustificable línea editorial de su publicación, los protagonistas de estas revelaciones se convierten, días después de la publicación de sus fotografías, en víctimas de agresiones violentas, algunas incluso con el trágico resultado del fallecimiento del agredido. Todos estos actos han gozado y gozan todavía hoy de una completa impunidad jurídica y social; atemorizados, los miembros de la comunidad homosexual son obligados a vivir en el constante miedo. Y, si bien, cada vez son más quienes se enfrentan a sus temores en defensa de sus legítimos derechos, todavía son pocos aquellos que han tenido el valor de alzar la voz, pues el miedo se vuelve el peor de los enemigos.

 David Kato fue la primera voz que se alzó en Uganda, fue el primero quien, venciendo el miedo y las hostilidades, afirmó públicamente su condición homosexual;  Kato sabía que éste era la única manera para abrir el debate en su país natal Uganda, para poder denunciar cuánto allí sucedía y, sobre todo, para poder paralizar la “Ley antihomsexual” promovida en el años 2009 por el diputado David Bahati y que preveía la cadena perpetua, e incluso, en algunos casos la pena de muerte, para todo aquel que practicara la homosexualidad. La propuesta de Bahati, además, condenaba a todo aquel que amparara con su protección a la comunidad homosexual, pues, afirmaba Bahati, el deber social de todo ugandés consistía en su denuncia.

 

El viaje que realiza ahora Jon Sistiaga lo realizaron en el 2011 Malika Zouhali-Worrall y Katherine Fairfax Wright, quienes viajaron hasta Uganda para conocer a David Kato y descubrir la realidad que allí se vivía. El resultado de esta experiencia fue Kuchu, un documental que aquí ha sido divulgado de la mano del Documental del mes. Kuchu no es un bio-pick en torno a la figura de David Kato,  es el retrato de la realidad a la que día tras días debe enfrentarse la comunidad homosexual en Uganda, es el retrato de un desolador escenario desconocido para un occidente siempre ensimismado, siempre ajeno a cuanto sucede más allá de las propias fronteras. A través de su trabajo, Malika Zouhali-Worrall yKatherine Fairfax Wright denuncian el recrudecimiento de las represalias por parte de un gobierno que no respeta los derechos humanos, la periodismo difamatorio de determinados tabloides, como Rolling Stone, en cuyas páginas se incita a los lectores a “colgar” a los homosexuales y a determinados grupos cristianos que fomentan el odio y el desprecio hacia la comunidad homosexual, acusados, en nombre de una falsa moral religiosa, de fomentar la corrupción moral del país. Kuchu descubre un país en el que todos son responsables de la creciente homofobia que impregna la sociedad; la euforia religiosa de determinados grupos, muchos de ellos provenientes del paradójico mundo occidental, la carencia de toda ética por parte del mundo periodístico ugandés y el populismo de una clase política son los ingredientes que han provocado que muchos homosexuales abandonaran su país natal en busca de una libertad que allí se les negaba. Los que se quedaron, arrastran consigo las huellas indelebles de la represión, de las amenazas y de las agresiones; David Kato decidió alzar la voz, decidió denunciar cuanto sucedía, dar voz a cuantos la habían perdido y animar a todos aquellos que, asustados, se encerraban en un anonimato y en un silencio que facilitaba la victoria de los verdugos. La batalla no era fácil, y Kato lo sabía; “algunos de nosotros moriremos”, afirmó en una ocasión, y no se equivocaba. El 26 de enero de 2011 David Kato fue cruelmente asesinado. No murió sólo, siguiendo sus pasos, fueron muchos quienes vencieron el miedo y, como él, decidieron alzar sus voces, presionar al gobierno, denunciar la impunidad de los medios de comunicación y cada uno de los actos de violencia. Con su lucha, Kato consiguió frenar la “Ley Antihomosexual”, consiguió impugnarla, retrasar el debate para su aprobación; su victoria fue el primer paso hacia un cambio, hacia una nueva Uganda, pero fue precisamente esa victoria la que llevó a Kato a una muerte cruel.

Han pasado dos años, y el debate se ha reabierto; David Kato ganó la primera batalla, pero el conflicto sigue abierto; en su ausencia, nuevas voces deberán alzarse en contra de una ley que condena a un gran número de homosexuales, privados de los derechos fundamentales. En su viaje Jon Sistiaga mostrará la realidad de Uganda de hoy, una Uganda que se ha quedado huérfana. Kuchu de Malika Zouhali-Worrall y Katherine Fairfax Wright y el documental Jon Sistiaga y la caza del homosexualidad que estrenará el próximo 10 de abril Canal Plus son testimonios esenciales, indispensables, para conocer la realidad de Uganda y para denunciar la persecución y la represión a la que se condena la comunidad LGBTI. La voz de David Kato dio visibilidad a quién no la tenía; su voz y su activismo abrieron el debate, vencieron al miedo en nombre de la libertad. Los compañeros de Kato siguen venciendo día tras días los obstáculos, mientras occidente permanece en un silencio cómplice. El trabajo de estos periodistas traspasan las fronteras, rompen los muros y nos obligan a adquirir conciencia de la tragedia que allí se vive; los dos documentales nos obligan a romper el silencio, Occidente no puede seguir girando la mirada.

 

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Una respuesta a Uganda, una realidad por conocer. Sobre los documentales “Kuchu” y “Ion Sistiaga y la caza del homosexual”

  1. ¡Es una vergüenza que en el siglo XXI se pueda castigar/condenar a muerte por ser homosexual…Me gustaría ssber si esta película saldrá un día por televisión española o si se podrá ver en DVD. Gracias.

    Joana Isabel
    4 julio 2014 at 19:33 pm

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