Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español

 

Por Ricardo Martínez

 

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VV.AA. Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español

Edición de Fernando Valls. Editorial Menoscuarto, 2012

“Envíeme un poema, uno solo”, le decía Elliot a cada uno de los nuevos poetas que requerían su opinión. Ahí está –o debería estar -pensaba para sí el afamado vate-, todo. Y todo es todo, es decir: el pensar y el decir, la imaginación y la rutina, la duda y el apotegma, la vida y la supuesta vida… Pues bien, me temo que la fórmula sería, mutatis mutandi, también aplicable a cualquiera de las disciplinas literarias. Lo que llevaría a aceptar la recomendación de Elio Antonio de Nebrija cuando se refería a la necesidad del decir “breve y sencillo” o bien a esa fórmula no escrita de la crítica más veterana: un fragmento (las famosas diez líneas) de la novela debería dar muestra fehaciente de su supuesta calidad.

No confundamos, con todo, interesadamente, tales formas de juzgar. Es decir, el juez ha de ser acreditado, el más afinado, y aún así el riesgo de errar es un hecho. Pero como punto de partida vale. Por ejemplo, de este libro de microrrelatos que nos presenta la editorial Menoscuarto –siempre cuidadosa en el aspecto formal y, en este caso, con esa portada tan simpática y alusiva- algunas cosas parecen poder deducirse, a saber: a ‘Nueva vida’ la aportación de García Avilés,  da la impresión que le sobra la última frase, tal vez porque desde un principio el resultado es previsible. a ‘Matrushka, sin embargo, de Ángel Zapata, si le sobra algo es imaginación. Hasta el punto de que su resolución rebasa lo previsible…

La prudencia debe recordarnos siempre que un intento de valoración de esta clase de clase es eso, un intento, una aproximación. En tal sentido el crítico lo que ofrece es una impresión de lectura, a sabiendas de que él mismo ha de ser el sorprendido, y las posibilidades de que así sea son tantas como nombres van acreciendo este libro. El tiempo, incluso, definirá luego lo atinado de un primer juicio.

La iniciativa de la editorial me parece elogiable, porque la brevedad invita al trabajo elaborado, y cada texto, cada nombre, puede ser fuente de provecho en el futuro. En tal consideración ‘Otra vez el viejo deporte’ de Prieto Barba, parece una vía trazada con buenos materiales, si bien con demasiadas curvas. ‘Palpitación’, sin embargo, de Elvira Navarro, es un texto directo, sugerente, y con su aquél poético.

En fin, como reza aquel título de un gran escritor de relatos cual ha sido Somerset Maughan: “ars longa, vita brevis” Y esa ‘vita’ empieza ya dentro del microrrelato.

 

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