La música y el teatro en un delirio de ‘Barrockeros’

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Por Horacio Otheguy Riveira

Músicos de largo alcance que se las saben todas, aman la música por encima de todo, pero descubren que necesitan reírse de lo que aman, burlándose de sus pasionales obsesiones.

En esta loca performance con aire circense hay, entre muchos hallazgos, un concierto de guitarra a cuatro manos fuera de serie, una canción de amor que se convierte en una “canción al jamón”, con redes suficientes como para repartir el preciado manjar entre el público y terminar regalando a una dama una buena ración envasada.

Hay de esto y de lo otro, comandados por un tenor de primera, con gran experiencia en óperas completas y conciertos, y dos músicos colosales. Hay también parodias de parodias, momentos conmovedores, éxtasis cómicos inesperados, comunicación abundante y generosa con el público. Pero sobre todo estos tres músicos tienen muchas ganas de cachondearse de sí mismos, de burlarse del protocolo y la “grandeza” de los clásicos.

De hecho empiezan silbando nada menos que uno de los temas grandiosos de La flauta mágica, de Mozart, y continúan con un bellísimo concierto de El bolero de Ravel… y muchas otras situaciones musicales en las que se lucen más que en las actorales, sobre todo por pobreza de guion.

 

Barroqueros. Naves del Español.

Foto: Luis Malibrán.

 

Sin embargo, ver a estos barrocos tan conocedores de la mejor música clásica convertidos en payasos encantadores, capaces de muchas diabluras, ya es más que suficiente para pasar una hora y cuarto de teatro musical un poco loco y fantástico hasta cuando juegan a ser vulgares –sensacional la conversión del dramático poema-canción de Jacques Brel, Ne me quittes pas (No me abandones) en “No me quites el pan”, en cuerpo y voz del tenor gozosamente gordito.

Hay sorpresas abundantes, muy buena relación con el público que les despide ovacionándoles, de pie, conmovidos por la singular mezcla de virtuosismo y solfa, espectadores entusiastas capaces incluso de bailar junto a sus butacas un rock furibundo con ánimo satánico y corazón de niño. Y hay, también, unos bises brillantes con el rock demoniaco que se repite para que el público lo baile con desenfrenada alegría…

Y un epílogo que pasa de la sala a la salida, en un alarde de feliz ingenio que todos agradecemos.

 

Barrockeros

Dirección musical: Juan Francisco Padilla.

Dirección escénica: Joan Anton Rechi.

Intérpretes: José Manuel Zapata, tenor; Juan Francisco Padilla, guitarra y laúd; Rubén Rubio, viola da gamba y guitarra. Con la colaboración especial de Jordi Boixaderas, como voz en off.

Escenografía: David Rodríguez Garzón, Joan Anton Rechi.

Iluminación: Santiago Mañasco.

Lugar: Naves del Español-Matadero Sala 2.

Fechas: Del 9 de octubre al 3 de noviembre.

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