GG Allin: Aquel artista incomprendido.

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ggallin

 

Por Javier Elba.

Polémico, loco, megalómano, sinvergüenza, cerdo, engreído, terco y sádico son algunos de los adjetivos que se le atribuyen a este individuo. Odiado por muchos, amado y seguido por otros tantos, GG Allin es un icono en la historia del punk.

Si hubo algo que lo diferenció por encima del resto fue su comportamiento cada vez que subía a un escenario. Allin mandaba en él y hacía todo lo que le venía en gana: orinaba, se revolvía en su excremento, escupía, se hería a sí mismo con el micrófono, pegaba al público y, lo más característico de todo, iba desnudándose a medida que la actuación seguía su curso, eso si no aparecía directamente sin ropa al inicio del espectáculo. A su lado, Sid Vicious o Henry Rollins eran hermanitas de la caridad.

Su padre lo tildó de mesías antes de que naciera porque tuvo una visión. De hecho, su primer nombre fue Jesus Christ pero, cuando cumplió diez años y se trasladó al Estado de Vermont con su hermano Merle y su madre, ésta lo registró como Kevin Michael para que no fuese motivo de mofa por sus compañeros.

Fue formando diversos grupos musicales e hizo sus primeros pinitos como batería. No tardó en pasarse al micrófono y, a partir de ahí, su figura empezó a hacerse popular, para bien o para mal. Estuvo acompañado por su hermano, que hacía las veces de bajista en tres bandas de su trayectoria, siendo la más popular GG Allin and The Murder Junkies.

Siempre contestatario a cualquier autoridad, gran parte de las canciones de GG estaba destinada a ofender a todo el que/lo que formara parte de ello – prueba de esto puede encontrarse en su “The GG Allin Manifesto”-. El resto de canciones que compone su discografía retrata su forma individualista y violenta para con los que lo rodean. Títulos como “Fuck Authority”, “I Wanna Fuck Myself”, “Hard Candy Cock”, “I’m Gonna Rape You”, “Needle Up My Cock”, “Eat My Diahrrea” y los más conocidos “Scumfuc Tradition” y “Bite It, You Scum” son ejemplos más que suficientes. Pero entre tanta belicosidad interpretativa, se tomó un respiro pacífico y le hizo sitio a una versión de la balada “Carmelita”, que supuso una excepción a la regla.

No sólo juzgado por su comportamiento y letras sino también por la calidad de grabación de sus temas, el también conocido como “El Desquiciado de Manchester” no obtuvo buenas críticas en el mundo musical.

En pocas ocasiones tuvo la suerte de acabar un concierto: la policía solía irrumpir en sus actuaciones haciendo desalojar a los asistentes y llevando a comisaría al cantante.

Por si todo esto fuera poco, a finales del año ochenta y nueve, fue acusado y llevado a los tribunales por presunta violación y tortura de una jovencita. Recaló en prisión y empezó a pergeñar su manifiesto. Una vez puesto en libertad condicional, volvió de gira musical.

Fue en ese período cuando el director Todd Phillips (The Hangover, 2009) se embarcó en dicho tour para filmar el documental “Hated: GG Allin and The Murder Junkies” y, de ese modo, conocer cómo era su día a día.

Sus apariciones en salteados Shows como el de Jane Whitney, Jerry Springer y Geraldo, tampoco le facilitaron ser una figura pública digna de seguir. Pero eso a él no le importaba. En cierta ocasión dijo que si no se hubiese dedicado a la música probablemente hubiera terminado asesinando a alguien. Calificó de “pobre” al heavy metal y dijo que el rock era su medio de expresión para quitarse a patadas a todo aquel que se interpusiera en su camino.

Asimismo, su cuerpo tatuado constituía una expresión en contra de la sociedad y de las leyes que la regían.

Su idea más ferviente era suicidarse algún día en un escenario pero no llegó a producirse. El 28 de junio de 1993 Allin falleció a dos meses de cumplir treinta y siete años de una sobredosis de heroína y cocaína en Manhattan.

En su lápida figura: “For my mission ends in termination, vicinity of Death. LIFE FAST DIE”. “Rock N Roll Terrorist Kevin M. Allin”.

Su funeral y entierro fueron abiertos a todo el público. GG pasó a mejor vida como había indicado previamente en su canción “When I Die”: lo acompañó una botella de Jim Bean además de su cazadora.

Anal Cunt y The Dillinger Escape Plan destacaron a GG Allin como gran influencia y otros como Faith No More, Taake, Lemonheads, Beck, The 69 Eyes, CKY y Ty Segall versionaron algunas de sus melodías.

GG Allin fue diferente a muchos pero, por encima de todo, fiel a sus ideales. Ese tipo, que olía peor que cualquier vagabundo borracho de ciudad, pasó a los anales de la música a ritmo de rebeldía.

 

Escucha a GG Allin en Spotify

 

 

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Una respuesta a GG Allin: Aquel artista incomprendido.

  1. Suin!

    Ping
    19 diciembre 2016 at 1:58 am

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