CANAL NOSTALGIA: Un, dos, tres… responda otra vez

 

Por GABRIEL CORDOBA

No recuerdo un solo fin de semana de mi niñez en el que no me quedara enganchado delante de la televisión para ver mi concurso favorito; bueno, el mío y el de millones de españoles. Mi madre desde la cocina me gritaba para poner la mesa y os aseguro que batía el récord de velocidad para no perderme ni un segundo de Mayra Gómez Kemp bajando la escalera junto a dos azafatas, con una gran sonrisa y  siendo querida por un público enfervorecido. Una vez que empezaba, ya no existía nada mas para mí. Entraba en el universo del genio Chicho Ibáñez Serrador y me dejaba llevar por la mezcla de emoción, sorpresa, juego y diversión que me hacía sentir. Recuerdos de algo tan perfecto que parece que no se pueda volver a repetir… Pero, ¿era realmente tan perfecto como recordamos? Reciente ganador del premio Ondas al Mejor Programa de la Historia por votación popular, está claro que permanece imborrable en nuestra memoria colectiva. Pero, ¿cuánto hay de nostalgia y cuánto de verdadera calidad televisiva? Por 25 pesetas cada uno, dígame: concursos que hayan marcado su vida. Un, dos, tres, responda otra vez…

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Desde el blanco y negro al color, desde una bota a una calabaza, desde premios millonarios a premios estrafalarios. Todo cabía en el Un, dos, tres. Una bandera del buen humor español, del entretenimiento familiar y de la sensación de que en este país se hacían las cosas muy bien desde un canal de televisión publico. Un destello de esperanza que brillaba cada semana. O al menos así lo recordaba yo. 

El programa comenzó en 1972 con Kiko Ledgard al frente de la parte positiva acompañado de preciosas secretarias y con Valentín Tornos como Don Cicuta en la parte negativa. Le siguieron Mayra Gomez Kemp, Jordi Estadella, Miriam Díaz-Aroca, Josep Maria Bachs y Luis Roderas como presentadores y varios actores en la parte negativa donde destacaron las hermanas Hurtado como las tacañonas. Ademas, algunas de las azafatas utilizaron la inmensa fama que les daba el programa para catapultar sus carreras: Lydia Bosch, Victoria Abril, Nina, Silvia Marsó… El formato siempre fue el mismo en sus diez temporadas. Chicho aunaba lo que él creía que eran los tres únicos tipos de concursos: el cultural, el físico y el intuitivo. En la primera parte tres parejas contestaban de manera alterna preguntas de cultura general; la que respondía el mayor numero de respuestas correctas se clasificaba para el siguiente programa como los “campeones” quedándose así las otras dos parejas en la siguiente fase: “La eliminatoria”, donde tras una prueba física, otra pareja era eliminada y la ultima pasaba a la tercera fase y definitiva llamada “La subasta” donde los concursantes iban eliminando objetos que escondían regalos fiándose de las pistas que los acompañaban. 

A todos nos resulta muy fácil recordar el programa, todos tenemos una idea clarísima de cómo era. Han pasado muchos años, y no existe ni un treintañero español que no sepa de dónde viene el “Hasta aquí puedo leer”, “Amigos y residentes en Madrid” o “Campana y se acabo”. Las huellas del programa siguen vigentes hoy en día (solo hay que preguntarle a los cientos de votantes que lo nombraron mejor programa de la historia española en los últimos premios Ondas), pero si revisamos antiguos vídeos en Internet, podemos ver que la realización no era su punto fuerte. Además, su duración era excesiva y su desarrollo muy lento. Las participaciones de la mayoría de los grandes humoristas que hacían más amena la parte de la subasta hoy en día están obsoletas y con falta de chispa. Desde luego, yo no lo recordaba así, está claro que el tiempo desfigura los recuerdos, idealiza o empeora. Nuestra realidad está condicionada por nuestras circunstancias no solo por los hechos en sí. Pero eso, en realidad, es irrelevante porque en el Un, dos tres lo importante no eran los chistes, ni las preguntas, ni los premios, sino lo que nos hacía sentir. No es necesario hacer un show perfecto, ni una serie excelente, solo hace falta que consiga transmitir algo al espectador; eso es la definición de la buena televisión, y sin duda el Un, dos, tres lo era.

 

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Una respuesta a CANAL NOSTALGIA: Un, dos, tres… responda otra vez

  1. “No es necesario hacer un show perfecto, ni una serie excelente, solo hace falta que consiga transmitir algo al espectador; eso es la definición de la buena televisión, y sin duda el Un, dos, tres lo era”
    Sí, totalmente de acuerdo. Y, además, es Historia. Historia en un país que todavía creía en el futuro, que tenía ilusiones, que luchaba por mejorar la vida. Un país ahora manipulado y defraudado por los banqueros y sus amigos los políticos de los grandes partidos ( que espero que mengüen cada vez más ), un país que ya no puede descansar mirando sueños concretos porque se ha sustituido el comentario crítico y el intento de avanzar colectivamente por la alienación y el cotilleo, por la dictadura de los mercados y la subasta de la vida. Puestas así las cosas quiero quedarme con esos tiempos del Un, dos, tres… porque, al menos, aún podíamos soñar. Gran artículo, gracias.

    emilioporta
    2 diciembre 2013 at 21:11 pm

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