El amor no es un verso libre

El amor no es un verso libre. Susana Fortes, Suma de letras, 291 páginas, 16 €.

Por Juan Laborda Barceló.

portada-amor-no-es-un-verso-libreUn amor, surgido entre las brasas de una nación que se desliza hacia la guerra civil, es el origen de esta absorbente novela. Kate Moore y Álvaro Díaz-Ugarte, quizá trasunto lejano de las pasiones ciertas entre Katherine R. Whitmore y Pedro Salinas (a pesar de que éste último transite por la obra como un personaje secundario más), vivirán una experiencia extrema en el irresistible período de la II República española.

Nos encontramos en 1935, momento clave de la etapa, pues los radicales de Lerroux gobiernan en España con el incoherente, pero intenso, apoyo de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Ya ha sido sofocada la rebelión asturiana del 34, pero los ecos de la represión aún caldean en exceso una viciada vida política.

La formación y el conocimiento extenso que, como historiadora, posee Fortes harán las delicias de los amantes de la recreación del pasado. Además, fue realidad que, en medio de tan polarizado clima político, surgió una excelsa corriente de creación artística que se dio en denominar la edad de plata de la cultura española. Kate, hispanista en ciernes, llega fascinada a una Residencia de Estudiantes en plena efervescencia. Allí conocerá a un atractivo (a su manera) profesor de literatura, Díaz-Ugarte, y vivirá con él una aventura, emocional y existencial, coincidiendo con el complejo momento político. No hay que olvidar el tremendo impacto que supuso el escándalo del Estraperlo. Término que, a la postre, ha acabado siendo sinónimo de contrabando en nuestra siempre rica lengua.

La historia de ese amor está narrada como un enorme flashback de Kate, la protagonista, cerrándose graciosamente el círculo con el final de la novela, de modo que explica su vivo periplo por España. La autora, además de una trama interesante, bien construida y precisa en su vertiente histórica, no nos ofrece solo un paseo por el pasado. Su discurso es rico y está lleno de referentes literarios, pictóricos y cinematográficos.

Un malogrado estudiante, Gabino Aguirre, obsesionado con la poesía de Rossetti, padre de la corriente pictórica de los prerrafaelitas, y de un extraño parecido con “El Rey” Clark Gable, aparecerá muerto en extrañas circunstancias. Es este un ejemplo de los gustos temáticos de la autora y del inicio de la trama de la novela. A partir de aquí, se nos regalan hallazgos estéticos, narrativos y temáticos. Desde entonces, la obra va girando, poco a poco, hasta convertirse en una novela de personajes. Lo cual profundiza, con una prosa sugerente y plagada de aciertos netamente literarios, en las causas psicológicas de cada cual. Descubrimos y entendemos quién es quién en esta pareja atípica. Buceamos, con una sensibilidad esteta, en el romance y la pasión. Las motivaciones vitales de los protagonistas son expuestas con la acerada visión de quien conoce la naturaleza humana, razón última de la creación literaria.

Si les atrae la historia en sus más diversas formas, la aventura más esencial y las tramas con corazón, no se pierdan esta novela de amor y solidaridad en aquel tiempo inhóspito que fue nuestra España de los años 30.

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Una respuesta a El amor no es un verso libre

  1. Una novela que ínsita a la lectura, a través de la narración de la historia se recrean las imágenes de lo sucedido.

    Tony López - Eventos Morelia
    9 enero 2014 at 20:07 pm

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