Radio España Independiente: El antifranquismo y Las cartas de La Pirenaica

 

Las cartas de La Pirenaica, de Armand Balsebre y Rosario Fontova.

Las cartas de La Pirenaica, de Armand Balsebre y Rosario Fontova.

Con Las cartas de La Pirenaica (Ediciones Cátedra, 2014) se recupera no solo una parte importante e inédita de nuestra memoria histórica, también un retazo de la lucha antifranquista. Un documento excepcional sobre el hambre, la miseria y la represión, un registro de los acontecimientos de la vida pública y privada en la España de la dictadura; en él se plasma el dolor, la resignación, la solidaridad y el heroísmo de los ciudadanos que prefiguraron la democracia. El 22 de julio de 1941 emitía por primera vez La Pirenaica (Radio España Independiente), la emisora del PCE que fundada en Moscú y de manera clandestina, se convertiría en el más potente altavoz del antifranquismo. El programa Correo de La Pirenaica dio lectura a las cartas de los oyentes que desde España o desde los países de la emigración sorteaban la censura o las dificultades de comunicación para contar sus experiencias personales y sus anhelos de libertad.

«A La Pirenaica llegaron las cartas de los excluidos, de los silenciados, de los represaliados. Sus testimonios conforman un intenso memorial de agravios sobre represión y violencia sistemática, las armas que utilizó la dictadura contra los que perdieron la guerra. Al terror provocado por la violencia incontrolada del conflicto y la posguerra le siguió el miedo a los interrogatorios, a las detenciones arbitrarias, a cualquier circunstancia casual que en la vida cotidiana pudiera enfrentarlos con la autoridad. Ser tachado de rojo suponía estar en zona de peligro permanente.»

Parece milagroso que se haya conservado el conjunto documental de todas las cartas recibidas en la emisora. Algo que permite afirmar que la guerra civil no solo no se había olvidado, sino que revivía en cada oyente. Es la memoria vindicativa de las víctimas del franquismo, del exilio y la voz interior contra el franquismo. Armand Balsebre, catedrático de comunicación audiovisual de la UAB, y Rosario Fontova, periodista, han analizado en este libro, por primera vez en su totalidad, el contenido de las 15.500 cartas que se han conservado en el Archivo Histórico del PCE, fuesen emitidas o no. Estas misivas eran escritas por antiguos combatientes republicanos, exiliados, expresos, obreros, campesinos, mineros, profesores, amas de casa, escritores y estudiantes, personas de todas las clases sociales. En ellas se recoge un largo memorial de agravios y vejaciones que dejaron los vencedores; la peripecia de los inmigrantes que abandonaron sus pueblos, la lucha por la supervivencia en los suburbios y la indignación por la insoportable carestía de la vida. Aunque también encontramos historias de heroicidad, esperanza e incluso, de humor: con Franco como blanco de las mofas. A la nueva (desde 1955) redacción de Bucarest llegaban denuncias que ponían nombres y apellidos a verdugos y chivatos. El rastro dramático de la guerra civil es intenso y las cartas trazan un primer mapa de fosas comunes documentado a lo largo de toda la geografía española, además de testimonios de la supervivencia en los campos de concentración y en las cárceles.

 

Las cartas de los oyentes se convierten en método para componer una historia política, social y cultural de la España de Franco, desde la perspectiva de sus víctimas y en el contexto de la propia historia del PCE y de su mayor órgano de información y propaganda, Radio España Independiente, única emisora española sin la censura del gobernante. Un libro, que aparte de oírse, apela a la verdadera intrahistoria de un país, la que permite apreciar como se fue produciendo un país de gente sumisa. Un lamento coral de las distintas sensibilidades ideológicas contra el imperio del terror impuesto por la dictadura, acentuado por la ejecución del dirigente comunista Julián Grimau en 1963… Desde la ilegalidad que suponía sintonizar dicha emisora, así como remitirle cartas, muchos recurrían por miedo, ese que se vivía a diario, al uso de guantes para escribir con el fin de que no pudieran identificar sus huellas, a usar papel de luto para disimular el origen de la carta, o a utilizar la tinta invisible del zumo de limón. Esas cartas revelan la que durante años fue el verdadero aliento moral de miles de oyentes.

 

Las cartas de La Pirenaica. Memoria del antifranquismo.  Armand Basebre y Rosario Fontova.  Ediciones Cátedra, 2014.  590 páginas.  25,00 €

 

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