“Y, como cada mañana, relleno de rojo una sonrisa”

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Por Violeta Nicolás. En una entrevista de Adrián Cordellat a la poeta Pilar Cámara, le pregunta qué vamos a poder encontrar en “Rouge”, y la autora, nos habla de lo que sugiere el propio título del poemario, ya que se identifica de manera clara con su contenido, además de establecer un nuevo juego de significados intuitivos personales asociados al término, “Algunas de las acepciones de “rouge” en la RAE lo explican a la perfección: Encarnado, muy vivo; En política, radical, revolucionario; Muy exaltadas las pasiones. Rojo también es el carmín, el amor, la ira, el sexo, la sangre… Si me preguntas a mí, que no soy tan seria como esos señores académicos con corbata, todavía no sé si ‘Rouge’ es autodestrucción o ansia de amor, si es que ambas cosas no son la misma”. Subrayamos que rouge, es pintalabios, señalar la boca con rojo sangre, rojo pasión, un color que probablemente se desprende de los poemas. Se plantea todo un imaginario periférico a la palabra rojo en francés, con una sonoridad sensual, propia del idioma, y también vinculada a la Historia del país en cuestión, a su espíritu revolucionario, y a toda una poética que nos es más o menos cercana. Debemos pensar en la importancia para las mujeres, del hecho de pintarse los labios, es un acto de embellecimiento, pero también supone destacar los labios, y la boca, la propia pronunciación de cada palabra, es realzar la palabra, a nivel visual, y sugestivamente interfiere en el proceso de comunicación, mediado por aquello que concebimos como un reflejo femenino, asociado a la sensualidad.

 

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En el prólogo de ‘Rouge’,  escrito por el poeta Francisco Cenamor, se subraya una de las premisas del libro, y es la relevancia de la experiencia de la mujer en la vida sexual, un tema que se revela como necesario en la liberación de la mujer en el plano íntimo, ya que supone además, uno de los retos en la lucha feminista, el hecho de que la mujer se sienta libre en el amor, en el sexo y en su cuerpo, pero sobre todo, que pueda escribir sobre ello como lo desee. La autora desarrolla su lírica en este sentido, de pensar con el cuerpo y pensar sobre el cuerpo, con un deje de desencanto en ocasiones para llegar otras veces, al entusiasmo, a lo extremo, con un poso de soledad en la introspección y visión de los límites al relacionarnos con el otro, así como en la propia cimentación de la identidad personal. Nos dice Francisco Cenamor, “Nos acercamos también sin pudor al primer sexo de una mujer, una niña como proclama la autora, sexo que se desboca una vez pasada la “primera vez”, demasiadas veces vivida como “peligro”. El sentimiento de soledad solamente se ve superado cuando aparece una sexualidad de cuero negro, estallada por un lenguaje procaz y provocador, en donde el otro, el objeto del deseo, apenas es vislumbrado, apenas se nos representa como un olor a colonia cara: es la experiencia de la mujer la que importa en este juego”.

A lo largo del libro, descubrimos numerosas citas y referencias a textos de escritores de importancia para la autora, los enlaza marcando una palabra de sus versos con un asterisco, como si de un link se tratara, esta palabra nos lleva a la cita, en la página colindante. Algunas de estas citas son protagonizadas por Richard Yates, Ray Loriga, Christina Rosenvinge, Alejandra Pizarnik, Flaubert… En algunos poemas también hace una referencia directa a algunos escritores que han acompañado especialmente a Pilar Cámara, como por ejemplo Allen Gingsberg.

El diseño del libro, resulta atractivo, con una portada donde destaca el propio título y su grafía, parece estar escrito con un pintalabios de manera femenina, sobre un fondo de lineas blancas y negras; además en su interior encontramos algunos dibujos y detalles desarrollados por Anja Mejac, como por ejemplo la huella de unos labios que nos sugieren un beso, un sello cifrado y cercano, para el lector.

Comparto con vosotros tres poemas del libro que me han gustado especialmente.

 

 

Ya no huelo a diosa.

Solo a mujer.

 

Wendy* envejece con un dedal clavado en el pecho.

 

* “No puedo ya ir contigo Peter. He olvidado volar, y …

Wendy se levantó y encendió la luz: él lanzó un grito de dolor”

James Matthew Barrie

 

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Soy una mujer a medio hacer.

Allá, indefinida,

se desdibuja el contorno de mis curvas.

 

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El infierno es una tarde de domingo y bricolaje. Calor

prefabricado de Gas Natural. Martillo, golpes, puntas. 

Violencia disfrazada de decoración naïf. Mezclamos el 

rojo, el azul y el blanco – que no hacen mirar el cielo-.

Corazones pintan de lila el fin de semana en nuestros

cuerpos. El verde ya no es el color de la esperanza. Risas

entre dedos pinceles. Besos con sabor acrílico. “Estoy

tan agradecida por tu ayuda que dejaré que hagas conmigo

lo que quieras”. Carcajadas ansiosas. La felicidad es una

tarde de domingo sin salir de casa.  

 

 

 

 

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Rouge

Pilar Cámara

Amargord. Colección hecho en Lavapiés

2013

 

Pilar Cámara (1982) Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, periodista y escritora de corazón y vocación.

http://pilarcamara.com

 

Por Violeta Nicolás

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