Relatos nómadas

Por Alba Ramírez Guijarro.

PORTADA El clan de los Benasperi“Seis relatos nómadas” es el subtítulo de esta colección de cuentos de López de Viñaspre, subtítulo que cumple una doble función: describir cómo el autor nos llevará de aquí para allá, de Irlanda a Colombia pasando por México, Barcelona o el Tirol; y explicitar toda una filosofía condensada en la palabra “nómadas”, filosofía que versa sobre el constante devenir en el que se encuentra el hombre y que es esencia de la condición temporal y espacial del ser humano, y sobre la necesidad de que la vida se mueva en todas sus posibilidades para que el cambio y la intensidad la vivifiquen haciendo que sea lo que puede ser: una vida vívida y vivida hasta sus últimas consecuencias, y no un expediente que seguir y conservar como si se tratase del mero tiempo del reloj y el calendario.

López de Viñaspre nos muestra cómo es posible la difícil síntesis de hablar con mesura del exceso; de exponer con delicadeza la espontaneidad menos sofisticada; de contar con ironía las situaciones más tragicómicas; de profundizar sin perder pie en las superficies que nos pasan inadvertidas y en las que se inscriben historias vitales con incisiones casi invisibles, y en las simas a las que pocos se atreven a descender armados de lucidez; de explicitar opiniones ideológicas sin parecer dogmático o iluso. Y esto es posible gracias a algo tan sencillo que muchas veces pasa inadvertido para el lector e incluso, en el peor de los casos, para quien se pone delante de la página en blanco con intención de escribir: Jon López de Viñaspre sabe qué quiere decir y cómo decirlo, y materializa este “cómo” a través del dominio de una técnica sin alambicamientos, más próxima a las virtudes del narrador que disfruta contando que del escritor profesional pertrechado de teorías, y que, sin embargo, se puede permitir el meticuloso cuidado en la selección y combinación de palabras para que en no pocas ocasiones nos veamos casi en un texto poético, de metáforas sucintas y eficaces, y que fluye sin altibajos en frases que se van hilvanando y articulando en una sintaxis tan lógica como estructuralmente musical.

En “La leyenda de Inverglass”, los habitantes de una pequeña localidad costera irlandesa se encuentran con una ballena varada en su playa, con un extranjero que dice tener la solución al problema, y con una solución que no olvidarán. “Kantuta” narra la historia de una joven obsesionada con la lectura y con Frida Kahlo. “El clan de los Benasperi” nos expone a un ideario político-existencial que entiende la acción como único camino para pasar de la utopía posible a la posibilidad de la convivencia real. Con la “Balada del tirolés atípico” sentimos la cercanía de la vida ajena al ruido y la furia y la hipocresía de la llamada civilización. “El increíble hombre bala” nos conduce por los laberintos del amor y la desventura como parte inherente de la vida. Y, finalmente, “Los cuatro suicidios del poeta Otavio” trasladan al lector al corazón mismo del fracaso para presenciar cómo a veces solo se puede construir a partir de la ruina más calamitosa.

Jon López de Viñaspre nos invita a reflexionar sobre la condición efímera, pasional e intelectual, social y solitaria del ser humano. Y lo hace llevándonos de la mano de su prosa cuidada para que intentemos hacer de la lectura un acto que media no solo entre la apertura del libro y su colocación indefinida y perdida en uno de los anaqueles de nuestra estantería, sino entre el mundo y uno mismo a través del ir desviviéndose mientras se tiene tiempo.

Información del libro:

LÓPEZ DE VIÑASPRE, Jon. El clan de los Benasperi. Girona: Palamedes Editorial, 2013, 179 pp., prólogo de Cristina Montiel Pérez. PVP 18€.

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2 respuestas a Relatos nómadas

  1. Me gustó mucho el libro, unos relatos ingeniosos, divertidos, irónicos…y muy bien escritos.

    Olga
    2 agosto 2014 at 20:25 pm

  2. Me encanta éste análisis que has hecho.
    Como siempre esa cabecita tuya tan especial.
    Tú en filosofía y sin que filosofemos me parece increíble, jaja. Ojalá volvamos a hablar. Un saludo especial.

    Andrés
    5 julio 2015 at 14:01 pm

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