Descifrando los apuntes de Dostoyevski. ¿En qué pensaba el hombre del subsuelo?

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Por Noelia Ares.

DESCIFRANDO LOS APUNTES DE DOSTOYEVSKI. ¿EN QUÉ PENSABA EL HOMBRE DEL SUBSUELO?

MEMORIAS DEL SUBSUELO
  • Nº de páginas: 200 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: CATEDRA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788437620329

Los estudiosos de la obra de Dostoievsky coinciden en que “Apuntes del subsuelo” o denominada también, “Memorias del subsuelo” ( 1864), representa una especie de preámbulo a una segunda fase en la carrera del escritor: la de las << novelas de ideas>> que fueron las que lograron que su fama fuera universal.

Es en estas novelas donde el escritor quiere indagar en las raíces ocultas de la psique, con el deseo de plasmar los verdaderos estratos de la condición humana.unnamed (7)

Esta obra, tan difícil de definir, se divide en dos partes, no demasiado diferentes. Desde la primera página se recalca que tanto el autor de los “Apuntes” como los “ Apuntes” mismos son ficticios.

La primera se podría definir como el monólogo de un narrador << el hombre subterráneo>> , que habla en voz alta, sin preocuparse por la coherencia de los temas, y aunque dirige sus reflexiones íntimas a los lectores, que prefiere denominar “señores”, da la sensación de que sólo habla para sí mismo. Es más, él reconoce “escribo sólo para mí y declaro de una vez por todas que si escribo como si me dirigiese a un lector es pro forma, porque me es más fácil escribir así”.

Pero todos los temas filosóficos que pasan por su mente, ( la voluntad, el origen del deseo, la búsqueda del bien o alejarse de ese camino para “ sumergirse en las tinieblas”) tienen algo en común: la condición humana del ser. En esta parte también revela a los lectores una anécdota acontecida años atrás, que reproduce con el análisis que ha hecho de ella con los años.

Desde los primeros capítulos se queja de su excesiva sensibilidad o conciencia. Los hechos que relata, a veces insignificantes, pueden resultar imperdonables, si realmente se tiene conciencia de ellos. Para ello, el personaje de esa ficción ha tenido que pasarse cuarenta años enteros, en un sótano, atormentándose con sus vivencias: (“perdonen este largo filosofar, son cuarenta años los que llevo en el subsuelo”. Esta parte finaliza analizando qué ha causado que apareciera ese recuerdo en su mente. Igual que Proust empieza a narrar su historia, es el aguanieve “ fue el aguanieve lo que me trajo a la memoria ese incidente” que le atormenta y decide relatar para sacudírselo de encima.

En la segunda parte, en cambio, parece prescindir del público, ya que el narrador no necesita tanto explicarse en voz alta, como hablar e intentar comprenderse a sí mismo.

En esta parte es cuando evoca los acontecimientos que  le sucedieron con todo lujo de detalles, recomponiendo la situación como si se tratara del escenario de un crimen.

En este punto de la historia se nota la influencia del Naturalismo, cuando cobra importancia otro personaje, una joven prostituta, cuyos diálogos concuerdan perfectamente con su personaje. El Naturalismo pretende ir más allá del Realismo, centrándose en las clases desfavorecidas o en temas como la prostitución e intenta explicar de forma  mecanicista la raíz de los problemas sociales y lograr una crítica social profunda. Por ello, frecuentemente el novelista naturalista se centra en el mundo de la prostitución, entendida como lacra social y como tragedia individual. Otra característica es la creencia en el  determinismo: el hombre no es libre porque actúa impulsado por las presiones del medio ambiente en que vive y por el peso de la herencia. Ya sea la herencia biológica, que marca el destino del individuo, determinando su comportamiento, o por circunstancias sociales que también limitan y por tanto, determinan, la vida del hombre.

El protagonista de estas memorias y vaivenes filosóficos admite esta creencia en el determinismo cuando observa: “Nada de ello sobrevenía, por así decirlo, accidentalmente, sino que se me antojaba que había de ser de ese modo, como si aquello fuera mi condición normal”.

El protagonista se denomina a sí mismo antihéroe. Es un héroe cuya virtud recae en ser un portador de valores, capaz de que sus hazañas sean asumibles por todos. Es el ejemplo, del héroe realista, a través del cual se intentaba reconquistar la dignidad colectiva y demostrar que todo héroe es, en sí mismo, un portador de valores espirituales. De ahí que la moral o el honor atormenten tanto a este personaje, que se siente superior a sus compañeros, por no dejarse llevar por la hipocresía de las relaciones sociales. El problema empieza cuando la inseguridad le hace manifestarse, dejándole en evidencia y con el objetivo de salvar su “honor” se sumerge en otros acontecimientos, que le conducirán a  otro subterráneo. Aparecen temas característicos del movimiento Realista: la pobreza, los barrios bajos, y el análisis psicológico.

Por otra parte, se perciben ecos del Romanticismo, que había tenido su auge 20 años atrás. “ El hombre del subsuelo” admite la necesidad de soñar desde la primera parte, “ dejadme soñar un poco”, es más, su historia fluctúa entre la ensoñación por alcanzar “ lo bello y lo sublime” relacionado con el mundo de los libros, de la ficción, lo que le empuja a la frustración, ese sentimiento tan romántico.

No es casual que en el diálogo que mantiene con la prostituta, para convencerla de que abandone esa vida, en otro sótano, ella le responda que “habla como un libro” y que él mismo se haya dado cuenta, avergonzándose.

En la última página, alude al poder de los libros, entendiéndolos como ideas, para vivir.

“Déjennos ustedes solos y sin libros y en seguida nos haremos un lío, nos extraviaremos”.

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