Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) (2014), de Alejandro González Iñárritu

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Por Jordi Campeny.

birdman 1Dar un radical golpe de timón a una carrera, autoanalizar y parodiar el mundo del que formas parte, teorizar sobre lo aleatorio y efímero de la fama, atreverse con radicalismos formales, lograr un deslumbrante tour de force interpretativo, dejar la puerta abierta a múltiples interpretaciones, arriesgar sin miedo a estrellarse contra el suelo, aderezarlo todo con un solo de batería a ritmo de jazz. Y conseguir una obra de arte. Todo ello –no es poco– es lo que ha logrado el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu con su sorprendente, enigmática y maravillosa última obra, Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia). Vamos por partes.

González Iñárritu deslumbró en el año 2000 con su extraordinaria Amores perros; una historia a tres bandas, íntimamente relacionadas entre ellas, en la que demostró garra, fuerza y un profundo conocimiento de las miserias humanas y de la devastación moral de su país. Con el aval en las manos de los múltiples reconocimientos internacionales y la íntima convicción del cine que se sabe bien hecho, Iñárritu alargó su estrategia con las notables 21 gramos (2003), Babel (2006) –en la que le perdió un cierto afán desmesurado por crear una ambiciosísima obra total– y Biutiful (2010) –en la que quedó levemente atascado entre los lodos del miserabilismo–. Se hallaba, pues, en una evidente encrucijada: seguir el camino que emprendió más de una década atrás, con el riesgo de que languideciera y agonizara su voz, o dar un súbito cambio de rumbo; casi un salto mortal. Optó por la segunda opción. Y cayó de pie. Uno no puede hacer más que aplaudir como lo hace la platea del teatro en el tramo final de Birdman: sorprendida, gratificada, enardecida.

Michael Keaton interpreta a Riggan Thompson, casi un alter ego de sí mismo. Después de haberse hecho famoso décadas atrás interpretando a un célebre superhéroe (Batman / Birdman), el actor trata de darle un nuevo rumbo a su vida, recuperando a su familia y preparándose para el estreno de una obra teatral en Broadway (nada más y nada menos que una adaptación de la célebre ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, de Raymond Carver), con el propósito de lograr algo de prestigio y reconocimiento tras tantos años de pirotecnia vacía y su posterior silencio. Con este punto de partida, Iñárritu disecciona las miserias de Hollywood y lo efímero –y a veces devastador– de la fama (¿recuerda alguien que la actriz Farrah Fawcett murió el mismo día que Michael Jackson?). Más allá de la crítica a la fugacidad del éxito y al fenómeno de los blockbuster juveniles –a su ruido, furia y humo–, la película va mucho más allá y habla de derrotas y de sueños cumplidos a medias; explora la soledad y la ansiedad del que una vez fue un héroe, dispara sin piedad contra el mundo de los críticos (¿qué tiene que pasar en la vida de uno para que termine siendo crítico?), ahonda en las relaciones paternofiliales y de pareja. Y habla de teatro, de grandes textos y del método interpretativo. De la verdad del arte. Por momentos uno se remite a la espléndida Opening Night (John Cassavetes, 1977).

birdman 2El director opta por narrar esta película, que es a la vez comedia negra y contundente melodrama, con un único (y falseado) plano secuencia; un radical atrevimiento formal que, lejos de resultar arrogante,  no hace sino amplificar su inquebrantable voluntad por crear cine distinto y libre, subvirtiendo los antiguos procesos de montaje cinematográfico.

Mención aparte merece su elenco de actores. A un deslumbrante, abatido y repleto de matices Michael Keaton se le suman unos magníficos Edward Norton, Emma Stone, Zach Galifianakis y Naomi Watts. Los combates y duelos interpretativos entre ellos son de primerísimo nivel; justifican por sí solos el precio de la entrada.

Podríamos seguir hablando de otros aspectos de este fascinante trabajo, como su brillante guión (premiado con el Globo de Oro), su exquisita huida de todo realismo y su excentricidad –por momentos felliniana–; o de bellísimos hallazgos puntuales que consiguen elevar la película hasta hacerla volar; y siempre al servicio de una historia que analiza la naturaleza cambiante de la fama y los abismos a los que deja abocados a los que una vez la disfrutaron.

Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) es un divertido, intenso, excesivo y radical viaje vertical  que va desde las luces y gloria del éxito al infierno negro del fracaso y el olvido. ¿Y viceversa?

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