El mercado del arte a través de la figura de Bernard Berenson

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Por Mariña Alonso.

BerensonAdentrarse en los entresijos del mercado del arte exige conocer sus normas, agentes y función. Dentro de su compleja historia ha habido nombres que contribuyeron de forma significativa a la constitución de este campo, todavía hoy desconocido para muchos. De la Vega-Inclán (1858-1942), Joseph Duveen (1869-1939), Nathan Wildenstein (1851-1934) o René Gimpel (1881-1945) son algunos de esos singulares personajes que se entregaron al mercado artístico en una época en la que la compra-venta de obras de arte comenzaba a despuntar clamorosamente.

Entre todos ellos Bernard Berenson (1865-1959) fue quizá el más importante marchante de arte de finales del siglo XIX principios del XX y un erudito del arte renacentista italiano. Nacido en 1865 en Butrimants (Lituania) Berenson se crió en un entorno humilde, con escasos recursos, que sólo mejoraría tras la mudanza de él y su familia a Boston (E.E.U.U.) en 1875. Se formó en la Boston Latin School y en el Boston University College of Liberal Arts para más tarde graduarse en la Universidad de Harvard (1887).

Fue durante su estancia en este último centro donde tuvo la oportunidad de conocer a la que años más tarde se convertiría en su mecenas y amiga, la neoyorquina Isabella Stewart Gardner (1840-1924), gran coleccionista y amante del arte que colocó a Berenson en el epicentro del movimiento artístico de entonces: París. Fue ella también quien financió los primeros viajes de Berenson por Europa donde pudo descubrir Italia y su legado, embaucado por las obras de Tiziano, Tintoretto y Bellini.Mary%20Smith

Este periplo por los diferentes países del viejo continente incrementó el hambre cultural de Berenson y afinó su verdadera vocación, el arte.

Entre 1889 y 1900 emprendió una dura aunque apasionante labor de investigación que culminó con algunas de sus principales publicaciones. Venetian Painters of the Renaissance (1894), Central Italian Painters of the Renaissance (1897) y The Sense of Quality: Study and Criticism Italian Art (1901-1902) son sólo algunos ejemplos. En la misma época conoció a su primer gran amor, una estadounidense llamada Mary Smith, casada y con hijos, que abandonó su vida por una nueva junto a Berenson, ayudándole en sus asuntos hasta el final de sus días.

Con el fin de establecer los mejores contactos para lo que le convenía, Berenson pronto comenzó a contar con la amistad de grandes marchantes y coleccionistas de arte como Gustave Dreyfus y Gagliardi y gracias a sus conocimientos pronto se convirtió en el asesor más codiciado, cuyo veredicto no era cuestionable.

Su amistad con otro de los imprescindibles, Joseph Duveen, no hizo más que fortalecer su posición y credibilidad en el mercado del arte.

B%20BerensonAl margen de los tejemanejes en los que se vio involucrado a lo largo de su carrera profesional, Berenson supo cultivar una personalidad versátil en la que también tuvo cabida el gusto por el coleccionismo de piezas pertenecientes, en su gran mayoría, a los siglos XIV y XV.

Falleció en la Villa i Tatti (Florencia), en donde residió gran parte de su vida, y que convirtió en lugar de referencia para muchos especialistas del arte. A su muerte fue cedida a la Universidad de Harvard con el fin de convertirla en un centro de estudios sobre el Renacimiento. Sin duda, su contribución más importante.

Referencias:

Socías Batet, I. y Gkozgkou, D. (2012). Agentes, marchantes y traficantes de objetos de arte (1850-1950), Gijón. Trea.

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