“Pingüinas”: 10 mujeres que se ponen el mundo por montera

Por Horacio Otheguy Riveira

“Pingüinas”: mujeres en motos, moteras, mujeres valientes dispuestas a todo en busca de libertad, comandadas por una santa que clama en el vacío, y a sus pies, dos rebeldes pecadoras, maravilladas en la cima de una lujuria sin culpa ni castigo. Un espectáculo intenso y bellísimo dirigido con precisión de cirujano.

 

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Fernando Arrabal, ya con 83 años, siempre jugó con entera libertad en las fronteras del surrealismo con la mitología griega y su semidios Pan de la Totalidad que todo lo puede, bisexual fascinado y fascinante, libertino y creativo, incapaz de doblegarse al poder establecido. Así ha sido desde los años 50, prolífico y combativo, sin descuidar ningún género teatral ni literario.

La sala grande de Matadero acaba de ser bautizada con su nombre, de manera que en la sala Fernando Arrabal se produce el estreno mundial de Pingüinas, y no se entra por donde siempre, sino por la puerta de al lado que asemeja la entrada a un circo preñado de luces y sombras con música de fondo sugerente (nueva gran creación del maestro Luis Miguel Cobo); del mejor arte circense se encuentra impregnada la puesta en escena con mil y un detalles por donde circula la imaginación con forma de mujer: mujeres muy varoniles y muy juguetonas, deliciosas y ariscas, en un centro neurálgico de afanosa, desesperada y divertida búsqueda de liberación total.

Se mantienen en pie a fuerza de repeticiones, de frases hechas que se reconstruyen, de peleas y lúbricos abrazos, de palabras que necesitan hacer de nuevo el recorrido inicial para tratar de encontrar nuevos lenguajes, sin descuidar nada: de los dichos populares más sabios a los más ramplones, pasando por dramáticas reflexiones.

En medio, un joven Miguel de Cervantes o un tal “Miho” (Miguel Cazorla, el único hombre con espléndidos momentos) que se entrega a acrobacias varias, muchacho libre o deglutido por la condena de la clase dirigente, batido de incongruencias, sinfonía de colores, aventura de hembras que nunca se doblegan, ni siquiera al final, cuando tanta libertad y diversión parece aniquilarlas para siempre.

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 Las tres principales actrices (Ana Torrent, Marta Poveda, María Hervás) funcionan como un trío de chifladas de rara armonía, que exasperan y enamoran; que no paran de correr y de montarse en un río que las lleva no se sabe adónde, hasta que empieza a comprenderse lo que hay detrás a través de múltiples detalles que se suman a manera de puzzle gloriosamente acompañado de componentes muy poéticos, por donde se filtran emociones y un notable sentido del humor, capaz de hacer saltar una “flamencada” donde menos se la espera, o el más famoso pasodoble del mundo mundial, a todo gas: ¡Que viva Españaaaaa...!, ridículo y gozoso a la vez: entre los opuestos, los contrarios, la repetición avariciosa y enloquecida de quienes aspiran a romper barreras, avanza la desesperación de estas mujeres, comprendiéndose del todo  la esencia de su lucha en la recta final.

Un espectáculo en el que cada feliz aporte de su puesta en escena es el resultado de un conjunto de talentos en interpretación, música, escenografía e iluminación. Por fin Arrabal se expande en un teatro-circo a su medida.

Una vez más, encuentra en Pérez de la Fuente el director ideal, como lo fuera en su obra maestra menos “pánica”, Carta de amor (como un suplicio chino) —maravillosa María Jesús Valdés— o, en la más reciente, Dalí versus Picasso. Un director que se lanza al ruedo de muchas dificultades con tanto ingenio como gran capacidad de moverse entre mujeres que se entregan incondicionalmente: todas ellas resultan admirables, especialmente las tres protagonistas. Y una perla fugaz, una gran escena para Lara Grube (El malentendido), la más emocionante de la función, en la que Arrabal vuelve a plasmar su a veces hereje pasión (El Rey de Sodoma, El cementerio de automóviles…) por María, Madre de Dios, aquí transformada en la Madre de Cervantes, desesperada ante su condena: una escena hermosísima y de gran tensión que resume en gran medida el complejo empeño de un espectáculo bien provisto de hallazgos visuales, plásticos e ideológicos.

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foto-pinguinas-sedajan11-mar21Pingüinas

Autor: Fernando Arrabal

Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente

Ayudante de dirección: Pilar Valenciano

Intérpretes: Ana Torrent, María Hervás, Marta Poveda, Lara Grube, Ana Vayón, María Besant, Lola Baldrich, Alexandra Calvo, Badia Albayati, Sara Moraleda, Miguel Cazorla

Voz en off: Pedro Tena

Movimiento escénico y coreografía: Marta Carrasco

Asesoramiento acrobático: Escuela de Circo Carampa

Escenografía: Emilio Valenzuelapinguinas_escena_48

Vestuario: Almudena Rodríguez Huertas

Iluminación: José Manuel Guerra

Composición musical y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo

Fotos: Javier Naval

Lugar: Naves del Español. Matadero. Sala Fernando Arrabal

Fechas: Del 23 de abril al 14 de junio

Encuentro con el público Miércoles 20 de mayo a las 22,15

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