Cuestionario: Berta García Faet

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edadValenciana, nacida hace veintisiete años y con cinco poemarios publicados, Berta García Faet es hoy en día una de las nuevas voces de la poesía en lengua castellana. Sin conformar una verdadera y clásica en su definición generación poética, pues son varias las diferencias que separan sus obras, Berta García Faet es una joven poeta que se suma a un elenco ya numeroso de poetas nacidos en los ochenta, de los que cabe destacar especialmente a Elena Medel, por su obra poética así como por su labor editorial el La Bella Varsovia, así como a Unai Velasco, Alberto Acerete o Luna Miguel. A través de sus obras, muchas de ellas publicadas no por casualidad en La Bella Varsovia, estos jóvenes poetas trazan el nuevo escenario poético, lo trazan desde los márgenes de la academia y del canon tradicional, desde una posición heterodoxa culturalmente, mezclando la tradición con referencias a las nuevas expresiones culturales, como las series o los videojuegos, y a las nuevas formas de comunicación, y con un fuerte sentimiento crítico, impregnado por un halo de inconformismo y decepción ante un mundo en el que les resulta difícil encajar. En este contexto, se enmarca el nuevo poemario de Berta García Faet, La edad de merecer: escrito en un amplio lapso de tiempo, el poemario de García Faet se sustenta sobre la potente voz de un yo lírico, eje temático y estilístico en torno al cual gravitan todos los poemas. Como también puede decirse de Alberto Acerete o de Luna Miguel, la poesía de Berta García Faet puede definirse como una poesía de la experiencia: se trata de una poesia que bebe directamente de la experiencia biográfica de la poeta, experiencia a partir de la cual reflexionar acerca de la religión, la educación, la identidad y la relación con el otro y la sexualidad. Como en sus anteriores poemas, en La edad de merecer el cuerpo se convierte en lienzo sobre el cual se inscriben las experiencias y en metáfora de la represión educacional así como poética: la reivindicación del cuerpo femenino es ante todo una reivindicación de la voz femenina, una voz que hable por sí sola, una voz que no tema nombrarse y autodefinirse, una voz que se muestre desnuda y sin eufemismos. A través del cuerpo, además, García Faet formula una crítica a la moral cristiana, al pudor, a lo pecaminoso… a todo aquello que desde las restricciones morales encierran el cuerpo y, por tanto, el yo en un corsé y en el silencio. No hay un explícito discurso político, pero todo el poemario es político en la reivindicación del yo femenino así como en la constante demanda de un lugar y de un espacio no marcado por las constricciones sociales y morales. El amor, en concreto el amor de pareja, aparece bajo el sello de la ruptura: rupturas dolorosas que, sin embargo, se convierten en la posibilidad de un cambio, de un viaje, de una reubicación de ese yo lírico que está en perpetua búsqueda, reivindicándose como sujeto a pesar de las constantes e interminables vacilaciones.

 

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta? 

Sucesión de pizza, helado, galletas y chupa chups. Un libro largamente deseado. Un pijama. Lluvia afuera.

¿Cuál es su gran miedo? 

Ser mala persona o volverme loca.

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

Más bien, creo que las virtudes están infravaloradas.

¿En qué ocasiones recurre a la mentira? (en el caso que confiese mentir)

En la vida, cuando no es importante, o cuando no quiero líos, o cuando no vale la pena decir la verdad. En la poesía, cuando queda bonito.

¿Se muerde la lengua antes de expresar determinadas opiniones por temor al qué dirán?

No, en todo caso me muerdo la lengua por no hacer daño a la gente que quiero o por no dejar mal al personal. Sufro mucho con la vergüenza ajena.

¿Cuándo fue la última vez que tuiteó o publicó algún comentario en las redes sociales con plena libertad?

Siempre, siempre. Mi Facebook es un ejemplo de cómo la libertad también consiste en decir gilipolleces y enlazar a vídeos de perros, monos y bebés.

¿Qué es para usted la libertad?

Una idea más o menos útil. La libertad negativa, útil para no sentirnos unos reprimidos. La libertad positiva, útil para no sentirnos unos frustrados, y para no sentir que todo es una injusticia. El libre albedrío, útil para nuestra imaginación ética, y para que tengan sentido los conceptos de la reprobación, de la compensación del daño, del propósito de enmienda, de la reinserción (que son otras ideas más o menos útiles). Pero también puede ser una idea muy dañina. Por ejemplo, para culpabilizar a los oprimidos, especialmente a los que sufren la pobreza.

¿Siente el ser una persona reconocida públicamente le resta libertad con respecto a la persona anónima?

El peso del ojo del “gran hermano” que es el prójimo –cuantitativamente más extenso o menos extenso, más lejano o más cercano, más desconocido o más conocido− siempre ha estado ahí para mí. Me estoy quitando. Mi modelo vital ejemplarizante es Alberto Acerete.

¿Hablar y expresar públicamente opiniones políticas o silenciarlas?

Hablar, pero no hablar sin más: hablarlas.

¿Activismo público o compromiso privado?

Ambos. El uno sin el otro no tiene mucho sentido. Mejor dicho, la dicotomía público-privado no tiene mucho sentido, cuando se trata de política y/o ética.

¿Informarse o ser informado?

Como la información no es una esencia que está ahí en los cielos y debe ser no solo mediada sino también construida y fabricada, me temo que informarse es ser informado. Bueno, no me lo temo, es así y no pasa nada. Lo objetivo no existe. Lo que sí existe es lo-suficientemente-intersubjetivo, lo-intelectualmente-honesto, lo-trabajado.

¿Qué es para usted y qué valor tiene la información?

Rayitas de luz y manchas de oscuridad. Alegra o duele o espolea o aturde o nos mejora como ciudadanos o nos vuelve cínicos. Tiene un valor relativísimo. Mejor con pinzas.

berta

La cultura, ¿cuestión de esnobismo o conocimiento transversal?

Primera acepción: todo es cultura;  la naturaleza del ser humano es ser un ser cultural. Segunda acepción: llamamos cultura a lo que un grupo cultural (cultural según la primera acepción de cultura) quiere resaltar como molón. Desgraciadamente lo molón suene estar relacionado con todo lo upper-class: eso que se estudia más o menos bien en los colegios de la gente bien. Yo deseo una cultura, sí, transversal, pero también transeconómica, transocial, transcultural, translingüística. Por otro lado, ni la “baja” ni la “alta” deben dejarse de lado. Y la tradición no debe olvidarse, debe conocerse a fondo (porque eso es conocernos a fondo), y debe hablarse. Por cierto, según este mismo concepto de cultura por el que estoy abogando, yo soy prácticamente una analfabeta.

¿Todo es cultura? O, mejor dicho, ¿qué no es cultura para usted?

Según la primera acepción, sí. Según la segunda acepción, para mí no es cultura torturar con fines pseudo-artísticos (pseudo-nacionalistas, pseudo-machistas) a los toros de lidia. Tampoco son cultura las costillas a la miel.

¿Sus referentes culturales son literarios, musicales, artísticos, cinematográficos…?

Literatura, a dos carrillos. Artes plásticas, a puñados. Lo demás también, pero menos. Carencias de mi cerebro.

¿Un autor para releer?

San Juan de la Cruz. Flaubert. César Vallejo. Rosario Castellanos. David Foster Wallace. Son muy placenteros y muy infinitos, siempre dan más. ¡Ah! Y Miguel Mihura. Siempre da aún más risa.

¿Un autor recién descubierto?

Felisberto Hernández.

¿Una película, una obra de teatro o un espectáculo recientemente visto y que no olvidará?

Bueno, no es recién, pero en el último año el producto cultural no literario que más me ha impactado ha sido la serie Black Mirror.

La creación, ¿un arte, una pasión o un oficio que se puede aprender?

Todo junto y revuelto.

¿Todos podemos escribir un libro?

No. Yo no puedo escribir una novela.

¿Todos podemos publicar?

Sí. Yo he publicado cinco libros.

¿Todos podemos ser artistas?

Sí, porque lo que es “arte” lo determinan los otros, y los otros tienen opiniones de lo más exóticas, y además el criterio de la valía estética de una obra varía muchísimo, históricamente, y luego están la suerte, las modas, los intereses comerciales, etc. Woody Allen dijo que “el corazón es un músculo extremadamente dilatable”. La etiqueta “artista” también es extremadamente dilatable. Sin ir más lejos, algunos han calificado las últimas películas de Woody Allen de “arte”.

El éxito, ¿personal o profesional?

“Our masterpiece is the private life”, que decía Mark Strand.

El éxito, ¿fama, dinero, reconocimiento o no necesariamente?

Que te relean.

¿Cuál considera que es su gran logro?

Mi muro del Facebook. Es mi obra cumbre.

¿Cuál es su lema?

Tengo dos. El primero: ¡solo se vive una vez, aprovecha para comer todos los pastelitos que puedas! Y el segundo: no juzguéis. Lo de “…para que no seáis juzgados” me da un poco igual. Lo que sí me gusta mucho es lo de “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?”

 

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