Los libros de la isla desierta: Nadie nos mira

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Por Óscar Hernández Campano.

NADIE NOS MIRA, José Luis Peixoto.

Nadie nos miraLa literatura portuguesa -casi como su música- nos llega a este lado del Miño-Duero-Tajo-Guadiana a cuentagotas. Parece mentira que si preguntamos al ciudadano medio -o media- sobre autores vecinos, casi con toda seguridad nos nombrarán a Saramago (si es que no lo confunden con una pintora, como hizo no ha muchos años una ministra de cultura, nada más y nada menos) -¿Es esto una leyenda urbana o fue realidad?-, y si hay suerte a Pessoa. En la música nos diría este ilustre ciudadano -o ciudadana- que los fados y Madredeus.

Bueno, pues no. Como aquí, como en cualquier literatura, los lusos han dado grandes y desconocidas plumas. Hoy voy a hablaros de un joven -no tanto ya- autor portugués, poeta y narrador: José Luis Peixoto, y de la novela que lo encumbró, Nadie nos mira, un relato onírico, duro, sabio, hipnótico e imprescindible. Este libro -breve e intenso- le valió el premio José Saramago de novela y el ungimiento como autor grande en el país vecino.

No es importante lo que cuenta Peixoto en esta novela. Es cómo lo cuenta lo que importa. A poco que pensemos llegaremos a la conclusión de que la originalidad no existe. Todo está dicho. Todo lo contaron ya los griegos. Desde entonces hasta ahora, la humanidad ha contado las mismas historias cambiando la época, el vestuario, y la localización. Pero a grandes rasgos, aquellos padres -y madres- fundadores de la civilización contaron todas las historias que había que contar. Lo que hacemos desde entonces quienes hemos vendido el alma al oficio de la escritura, es tratar de ser originales en el cómo contamos las historias. Peixoto da una vuelta de tuerca al estilo Saramago y nos envuelve en un torrente de palabras que nos arrastran de principio a fin. La historia que cuenta se resume en dos triángulos amorosos en dos generaciones diferentes, y en cómo acaba la historia, en cómo suelen acabar este tipo de historias. Sin embargo, el autor ha creado una especie de sinfonía de palabras que nos lleva de la mano a través de extraños y borrosos personajes para acompañarlos, ora en primera persona, ora en tercera, a través de sus pensamientos, de sus reflexiones, de sus vivencias, sueños, miedos, rarezas y deseos.

Por las páginas de Nadie nos mira, deambulan algunos personajes pintorescos y otros que parecen ser eterno:, un demonio omnisciente, un gigante, una perra longeva y un más longevo anciano que parece no querer morir, gemelos siameses, un baúl que habla y que recuerda a una Sibila, críptica y   eficaz.

El deseo, el sexo, el amor, el miedo, los celos, la muerte, la vida, los sueños, la familia… temas universales, temas que se entremezclan, que aliñan una historia impecable que no es sólo una historia, es un cómo se narra una historia soñándola, colmada de lirismo, de silencios, del aullidos del viento, del balido de una oveja, de un ladrido, de un no vayas, de un tu mujer está con otro, de la muerte está en mí, de un yo soy el silencio, de un todo se repite, un todo se acaba.

José Luis Peixoto nos regala un poema narrado, una narración lírica, una sinfonía cuya música son las voces de personajes únicos, misteriosos y simbólicos que parecen llamarnos por nuestro nombre, mirarnos a la cara y hablar con nosotros.

Una novela para soñar, para releer, para amar. Una obra que nos llevamos a la isla desierta para que a la brisa del mar nos deleite con su profunda, cruda y armoniosa poesía.

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