Cuestionario literario: Juan Soto Ivars

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sotoPara los lectores apasionados del buen columnismo periodístico, el nombre de Juan Soto Ivars no sólo no resulta desconocido, sino que es una referencia ineludible. En efecto, este joven escritor y periodista murciano, forma parte del que podríamos llamar como el nuevo columnismo castellano: se trata de una serie de escritores y periodistas que, remontándose a la gran tradición periodística española, desde Larra hasta Umbral, pasando por Gaziel, Pemán y Pla, reivindican a través de sus artículos el estilo literario como elemento esencial a partir del cual articular columnas en las que la información esta inevitablemente entrelazada con el ensayismo. Estilo y ensayo, estos son los dos ingredientes del denominado nuevo columnismo castellano, que, si bien tiene a Juan Soto Ivars, a Jorge Bustos y a Eva Díaz Pérez como sus últimos y más jóvenes representantes, reúne entre sus exponentes periodistas como Rubén Amón, David Gistau, Antonio Lucas o Manuel Jabois, periodistas a la vez que literatos. La agudeza de su mirada, siempre dirigida a los detalles tan reveladores como ocultados por las generalidades de la actualidad, la ironía, afilada y nunca condescendiente, y el estilo ágil, de apariencia desenfadado, pero que como el metafórico iceberg descrito por Hemingway, esconde una lúcida y crítica reflexión acerca del presente. Versado, sobre todo en los últimos tiempos, en cuestiones políticas, Juan Soto Ivars no se desprende, afortunadamente, de su formación más exclusivamente literaria a través de alusiones y referencias, explícitas e implícitas, que se entremezclan en sus columnas no sólo con los protagonistas de la actualidad política, sino con los referentes de la denominada –por Guy Debord, la verdadera referencia para dicha cuestión-  sociedad del espectáculo: como diría Eco, alta y baja cultura dialogan en las columnas de Soto Ivars, referentes literarios, políticos, históricos, filosóficos o televisivos entran en diálogo para no sólo retratar el presente, sino para ensayar una lectura que, desde una óptica distinta –puede que el mayor mérito de Soto Ivars sea precisamente su capacidad de observar desde perspectivas distintas, no habituales- trate de descifrar o, por lo menos, ofrecer claves de lectura no siempre cómodas, no siempre políticamente correctas, de nuestro presente. Asimismo, Juan Soto Ivars no sólo no se desprende de su formación literaria, sino que se inscribe en la literatura contemporánea siendo uno de los autores jóvenes de mayor proyección: con su última novela, Ajedrez para un detective novato, una inteligente parodia en torno a la creación literaria y sobre la novela clásica de detectives, obtuvo el XVIII Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla y con ¡Prohibida la ducha!, su última obra publicada, se adentró en la literatura infantil con una historia que esconde, como sus columnas, una reflexión en torno a la sociedad actual, una mirada crítica acerca del modelo educativo y formativo que reciben los más jóvenes y un elogio a la infancia no adulterada por los tics de los adultos. Con colaboraciones en diferentes antologías –Bajo treinta y Última temporada, entre otras- la trayectoria de Juan Soto Ivars puede definirse ya por su más que extenso recorrido, un recorrido en el que Siberia, publicada en el 2012, ocupa un lugar privilegiado, siendo hasta el momento su obra literariamente más audaz en la que el autor, alejándose del tono paródico y de la ironía más explícita, se adentra el mente de un joven escritor que ya no puede escribir, abandonado en una noche madrileña a la desesperación creativa, a la frustración amorosa y a la locura nihilista de quien parece haberlo perdido todo.  A la espera de la publicación de su nueva obra, con la que Juan Soto Ivars afirma regresar a la profundidad temática y a la complejidad literaria presentes en Siberia, sus columnas son hoy por hoy no sólo de lectura recomendable, sino la expresión más excelsa, y no muy común, de la prosa periodística.

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¿Cuál es su idea de felicidad perfecta? 

Sólo un poco más.

¿Cuál es su gran miedo? 

Sólo un poco menos.

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

La creatividad.

¿En qué ocasiones recurre a la mentira? (en el caso que confiese mentir)

Claro que sí. La mentira puede ser una forma de masajear a la verdad para que esté más a gusto.

¿Se muerde la lengua antes de expresar determinadas opiniones por temor al qué dirán?

No. Trabajar de columnista requiere perder ese miedo. Siempre hay un grupo social que estaba esperando a ofenderse contigo. Demasiada gente en busca de su enemigo de sobremesa para pasar el próximo ratito, así que vives con ello.

¿Cuándo fue la última vez que tuiteó o publicó algún comentario en las redes sociales con plena libertad?

Hace 12 minutos.

¿Qué es para usted la libertad?

Hacerte responsable de lo que piensas y llevarlo hasta las últimas consecuencias.

¿Siente que el ser una persona reconocida públicamente le resta libertad con respecto a la persona anónima?

No, todo lo contrario. Lo bonito de firmar con tu nombre, de separarte de los alias, es que estableces una relación muy estrecha entre lo que dices y el cómo lo dices. Yo sé que una misma idea puede resultar violenta o suave dependiendo de la forma, así que la autocensura está en la manera de decirlo. Callar no es una opción.

¿Hablar y expresar públicamente opiniones políticas o silenciarlas?

Todos deberían expresar públicamente sus opiniones, especialmente quienes piensan lo contrario que yo.

¿Activismo público o compromiso privado?

Creo que ya no hay una diferencia clara entre lo privado y lo público. Al contrario, las redes sociales han convertido el compromiso privado en una seña pública de identidad. Esto viene a demostrar que el compromiso privado nunca ha sido demasiado efectivo.

¿Informarse o ser informado?

Es una pregunta trampa. La mayoría de la gente es informada y cree que se informa. Sólo recurren a las noticias que cuentan el mundo como ellos quieren leerlo. La gente va a la prensa a que le digan lo que quiere oír, y rara vez lo cuestiona.

¿Qué es para usted y qué valor tiene la información?

La información, en la mayoría de los casos, conduce al nihilismo y la frustración. La información es la herramienta de la que disponemos para cerciorarnos de que no vamos a cambiar el mundo porque la gente no nos va a dejar hacerlo. Y también sirve para entender que esa gente que piensa lo contrario que nosotros tiene el mismo derecho a luchar para que el mundo se quede como está.

siberiaLa cultura, ¿cuestión de esnobismo o conocimiento transversal?

La cultura es lo que se queda en la cabeza sin que tengas que alardear de que lo sabes.

¿Todo es cultura? O, mejor dicho, ¿qué no es cultura para usted?

No es cultura ir a leer a una cafetería para que todos te vean. No es cultura el libro instagrameado como una prenda de vestir más.

¿Sus referentes culturales son literarios, musicales, artísticos, cinematográficos…?

Más cinematográficos que literarios, más literarios que musicales, más musicales que artísticos. Conclusión: soy un ignorante para el arte. Me sacas de Goya y me pierdo en las tinieblas.

¿Un autor para releer?

Arturo Barea.

¿Un autor recién descubierto?

Rafael Chirbes. Por casualidad lo leí poco antes de su muerte y a estas alturas casi no me quedan libros suyos por devorar.

¿Una película, una obra de teatro o un espectáculo recientemente visto y que no olvidará?

Capricorn One. Fue una sorpresa brutal. Una joya olvidada de la Ciencia Ficción.

La creación, ¿un arte, una pasión o un ofició que se puede aprender?

Un grito en el desierto. Un desahogo. Lo que tiene de oficio es más que discutible, porque ya no hay un canon académico que diga lo que se hace bien y lo que no. Ya no hay debates enjundiosos, sólo hay 90.000 títulos nuevos al año que nadie puede leer. Un imperio decadente con círculos de interés cortesano, amigos que recomendamos a amigos y mucho desconocimiento en general. La desconexión de la literatura contemporánea y el mundo académico ha sido catastrófica para el oficio escritor. De la prensa cultural, mejor no decir nada.

¿Todos podemos escribir un libro?

Todos podemos empezar a escribir un libro.

¿Todos podemos publicar?

Ahí está internet para responder a tu pregunta.

¿Todos podemos ser artistas?

Todos podemos creernos artistas.

El éxito, ¿personal o profesional?

El éxito profesional sólo puede ser personal. Trabajo en lo que me gusta y me va de puta madre. Éxito total.

El éxito, ¿fama, dinero, reconocimiento o no necesariamente?

Sí, sí. Fama, dinero, reconocimiento. Todo eso es necesario. Si te mueres sin esas tres cosas y te reivindican después, tú has muerto fracasando, has muerto frustrado. Estoy seguro de que los últimos pensamientos de Bolaño sobre el éxito fueron una fantasía. Imaginó lo que iba a ocurrir con su obra y su figura cuando se muriera. Y seguro que el pobre no se lo creyó.

¿Cuál considera que es su gran logro?

Tener siempre cosas que decir, y decir menos tonterías de las que podría.

¿Cuál es su lema?

Cada vez que me hacen esta pregunta respondo una cosa distinta.

 

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