Cuestionario literario: Lara Siscar

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vigilanteEn Los estómagos, la poeta Luna Miguel decía que lo más importante de la persona, en concreto, de la mujer se encontraba entre el corazón y la vagina, es decir, en el estómago. En su poemario, Luna Miguel convertía el estómago en metáfora de vida, pero también de muerte; en el lugar donde todo empieza y, al mismo tiempo, donde todo puede llegar a terminar, el lugar de la alegría así como del mayor dolor. En su primera novela, La vigilante del Louvre (ed. Plaza y Janés), Lara Siscar propone una metáfora paralela a la planteada por Miguel, cambiando en el proceso de metaforización el término primero: ya no es el estómago, ahora es un cuadro, un cuadro que, paradójicamente o no, lleva por título El origen del mundo. La obra de Courbet no sólo le sirve a Siscar como nexo entorno al cual hacer confluir las tres historias, aparentemente autónomas y separadas, narradas en la obra, sino también como imagen temática y, por tanto, imagen metaforizada de la obra en su conjunto. El polémico cuadro de Courbet, que escandalizó a la académica sociedad cultural francesa y a la moral burguesa contra la que los Impresionistas alzaron sus pinceles –se piense en la Olympia de Manet, la mirada increpadora de esa mujer ofreciéndose a una sociedad moralista exteriormente y, sin embargo, cliente de sus servicios-, recupera a través de la narración de Siscar su valor polémico y su capacidad de desconcierto. Sin embargo, lejos queda ese escándalo puritano inicial, pues Lara Siscar trasciende el ámbito de la representación para ahondar en la significación de la obra, en el juego entre ese inicio proclamado por el pintor y, sin embargo, ese final o acabamiento en el que parecen encontrarse las tres protagonistas de la novela. En este sentido, el cuadro de Courbet juega un papel similar al de los estómagos en la poesía de Luna Miguel: es una obra acerca del origen y, a la vez, es una obra en las que las tres protagonistas reflejan el agotarse de una existencia insatisfactoria, el acabamiento de un proyecto de vida marcado por el fracaso y la decepción. Tres mujeres, cada una de las cuales narra su historia en primera persona, se encuentran ante este cuadro; cada una tiene una historia distinta a sus espaldas, una historia que, en un primer momento, conocemos a partir de su propio relato, a través de su narración. Sin narrador omnisciente, ni tampoco marco referencial que reúna las tres voces, el lector es abandonado ante la única versión posible, aquella que le ofrecen, por separado y en alternancia, las tres narradoras. Si bien puede que el punto más débil de la novela sea la falta de un marco que reúna todas las voces y sus narraciones, Siscar consigue, sobre todo en la última parte, contrarrestar el fluir autónomo de las tres narraciones entremezclando las historias, haciendo que las tres mujeres se encuentren más allá del cuadro de Courbet. Esto le permite a la autora rellenar las voluntarias o inconscientes omisiones de las narradores: los vacíos, naturales en toda confesión –en cierta manera, las tres protagonistas realizan una confesión- son al final de la obra rellenados a partir de la confluencia de las tres narraciones. En un juego de complementariedad, lo no dicho por una es dicho por la otra. En este sentido La vigilante del Louvre es una novela que crece en su desarrollo; una novela rica en referencias artísticas, referencias que no quedan en la mera cita sino que son reutilizadas por Siscar para introducir textualidades diferentes dentro de la obra: desde un diario heredado hasta los apuntes para una tesis doctoral. Periodista de profesión, Lara Siscar entra en el mundo de la narrativa: si, por una parte, hay que reconocer el mérito al tratarse de una ópera prima, por otra parte, cabe señalar que se observa en Siscar la juventud de una narradora que aquí apunta estrategias y construcciones narrativas y estilísticas que deberá exprimir en sus próximos trabajos.  A la espera del desarrollo narrativo de Lara Siscar, solamente podemos decir que en su género y en sus pretensiones La vigilante del Louvre es una obra conseguida, una obra donde los planteamientos metaliterarios –la presencia del diario y de los apuntes de tesis- podrían y, creemos, deben ser exprimidos con más osadía en el futuro por la autora, pues sin duda los conoce y los maneja. Ahora, en nuestra opinión, debe aventurarse a sacarles el máximo de los partidos.

siscar

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

Ser dueña de tu tiempo. Todo el día.

¿Cuál es su gran miedo?

No estar a la altura.

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

Eso que dicen de ser perfeccionista. No lo considero ni virtud.

¿En qué ocasiones recurre a la mentira? (en el caso que confiese mentir)

Confieso, confieso. Cuando considero que la verdad provocará más daño que la mentira. Lo que, admito, es muy egoísta.

¿Se muerde la lengua antes de expresar determinadas opiniones por temor al qué dirán?

Desde luego. En público, siempre. Me va el sueldo en ello y yo no tengo rentas. Ya me gustaría, ya. Así sería dueña de mi tiempo (y así volvemos a la primera pregunta).

¿Cuándo fue la última vez que tuiteó o publicó algún comentario en las redes sociales con plena libertad?

Ni lo recuerdo. Las redes son implacables con todo lo que se salga de la línea convencional, para bien y para mal.

¿Qué es para usted la libertad?

Todo me remite a la respuesta de la pregunta uno. Y a lo de tener rentas.

¿Siente que ser una persona reconocida públicamente le resta libertad con respecto a la persona anónima?

Ya lo creo. Y eso que yo no llego a famosa, afortunadamente. Los mismos que defienden la naturalidad en los medios te pueden dar para el pelo si metes la pata. Y hablo de los medios porque en lo privado, con mis amigos o en mi casa, desde luego que soy como me da la gana. Y a mi gente le encanta.

¿Hablar y expresar públicamente opiniones políticas o silenciarlas?

Que no se te vea el plumero es el único modo de mantener la credibilidad ante el mayor número de ciudadanos posible. Ahí están Ana Blanco o Matías Prats. Si tus intereses son otros, a disfrutar con el posicionamiento.

¿Activismo público o compromiso privado?

Yo soy más de comprometerme en privado. Lo lleva mi carácter. Aunque a veces no puedo evitar lo contrario.

¿Informarse o ser informado?

Informarse. Y activamente, aunque cueste.

¿Qué es para usted y qué valor tiene la información?

Toda. Con la información llega, también, la cultura.

siscar 2La cultura, ¿cuestión de esnobismo o conocimiento transversal?

El esnobismo no le hace a uno menos culto, pero sí a veces más ridículo.

¿Todo es cultura? O, mejor dicho, ¿qué no es cultura para usted?

Los toros.

¿Sus referentes culturales son literarios, musicales, artísticos, cinematográficos…?

Más literarios que otra cosa. Ante todo y sobre todo, leo. Con el tiempo que me sobra, lo demás. Eso sí, todo lo que puedo.

¿Un autor para releer?

Juan Rulfo.

¿Un autor recién descubierto?

Aunque parezca mentira, Thomas Bernhard.

¿Una película, una obra de teatro o un espectáculo recientemente visto y que no olvidará?

‘La piedra oscura’ de Alberto Conejero.

La creación, ¿un arte, una pasión o un oficio que se puede aprender?

Una pasión. Un arte puede ser la técnica y la técnica, el oficio. Pero la pasión está o no. Se puede crear sin ella, claro, pero obviamente peor.

¿Todos podemos escribir un libro?

Por supuesto, escribirlo es cuestión de voluntad. Otra cosa es que sea bueno.

¿Todos podemos publicar?

Ahora sí. Otra cosa es en qué editorial.

¿Todos podemos ser artistas?

Desde luego que no.

El éxito, ¿personal o profesional?

Personal. Lo profesional se puede reinventar.

El éxito, ¿fama, dinero, reconocimiento o no necesariamente?

Reconocimiento para poder seguir en el camino y dinero para lo de ser dueño de tu tiempo. La fama sólo interesa en la medida en que pueda ayudar a llegar a ello.

¿Cuál considera que es su gran logro?

Seguir en la brecha, en la que me he trabajado.

¿Cuál es su lema?

Tacita a tacita. No lo parece, pero es muy profundo. Implica que cuando llegues, será para quedarte.

 

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2 respuestas a Cuestionario literario: Lara Siscar

  1. Que tía tan materialista, busca ante todo el dinero para tener tiempo (Como si sin dinero no se pudiera tener tiempo).Además deja claro que no es libre informando. Una pena…

    Juan Navarro
    21 octubre 2015 at 10:18 am

  2. La verdad es que ,todas sus respuestas,son parte de las que daría (yo desde luego)y muchas mas personas.
    Hay que ser realista.Sin trabajo=a dinero no se vive.
    Sin libertad es difícil ….a no ser que tengas madera de héroe.
    A mi los toros,tampoco me gustan,pero respeto a los que si.
    En fin.dar una respuesta a lo que dice una persona…pienso que debe
    de pensarse un poco.

    gregorio garcia
    22 octubre 2015 at 10:03 am

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