Cuestionario literario: Máxim Huerta

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no meNo es nuevo en esto de la literatura, a sus espaldas no sólo se esconden largas horas de escritura, horas robadas a un trabajo intenso y absorbente, el de la televisión. Hace unos meses decidió que los focos televisivos debían finalmente apagarse para él, la escritura no merecía ser compartida con nada, la escritura era –y es- demasiado valiosa para él como para alternarla con otros quehaceres. Hace apenas dos días, salía a la venta su nueva novela, No me dejes y, en esta ocasión, como había soñado tantas veces a lo largo de tantos meses, su autor, Máxim Huerta, se presentaba ante sus lectores simplemente como escritor. Atrás quedan los reiterativos apelativos de presentador, ahora Máxim Huerta vuelve a las librerías con un libro cuyo título, casi una apelación a sus lectores, reclama no ser dejado, no ser abandonado: en efecto, ahora, puede que sea precisamente ahora, cuando menos haya que dejar a Huerta. Él ha dado el paso de abandonar un medio que tan pocos ecos literarios tiene, él ha dado el paso de entregarse a la escritura, a ese compromiso, al que tanto aludía María Zambrano, con la palabra escrita. Por esto que la quinta novela de Máxim Huerta dibuja un antes y un después en la carrera narrativa de este escritor; sí escritor porque, más allá de los tópicos de los que tanto abusa nuestra sociedad, Máxim Huerta siempre se ha sentido escritor. O, mejor dicho, se sintió escritor después de enamorarse perdidamente de la lectura. Cuando de niño leía con fervor todos los libros que caían en sus manos, cuando de niño el libro era el objeto más preciado. Los años llevaron al niño, al adolescente y al joven Máxim de la lectura a la escritura, una escritura que empezó seguramente en el escondite de su cuarto y prosiguió en la capital, en Madrid, donde aterrizó siguiendo los pasos literarios y literales de Rosa Chacel por el Barrio de Maravillas. Ahí en Madrid, robando horas al día y sueño a la noche, escribió sus primeras novelas, hasta que llegó La noche soñada, la cuarta, aquella que le reportaría el mayor de los éxitos y el mayor reconocimiento: El Premio Primavera. Han pasado casi dos años desde entonces, la página en blanco podía acechar, pues ¿qué escribir cuándo has sido reconocido? ¿Cómo volver a enfrentarse a la escritura cuando los aplausos parecen haber llegado a su máximo nivel? No fue un problema, al menos esto parece, la escritura para Máxim Huerta más que un problema, más bien es una forma de vivir. Rara es la vez que no escribe, de ahí que en su bolsillo nunca falta una libreta donde anotar los pequeños detalles de la vida, de la calle, de la gente. Y precisamente por esto, porque Huerta vive junto a la escritura, dos años después de recibir el Premio Primavera, regresa con nueva novela, dedicada a Ana María Matute, su maestra literaria y autora de cabecera. Ne me quitte pas, es el subtítulo: subtítulo musical y geográfico, subtítulo que conduce al lector desde la misma portada hasta París, una ciudad que Huerta redescubrió literariamente en su tercera novela, Una tienda en París. Ahora, tras pasar por Roma en La noche soñada, Máxim Huerta regresa a la capital francesa, una ciudad de la que el autor está construyendo –gran lector es de Modiano- su propio relato. Flâneur parisino y lector entusiasta de cada uno de sus rincones, este es Máxim Huerta con respecto a París. Lector de la ciudad y de su literatura, de sus artistas y del palpitar cultural y vital de esa ciudad tan fantástica como hostil, enamoradiza e huidiza, bella y profundamente contradictoria. Máxim Huerta regresa a las librerías poniendo un punto y a parte en su recorrido vital y profesional, pero regresando a la que fue, al menos hasta los años setenta, capital de las letras. Todo escritor debía pasar por París, allí uno se convertía en escritor. Máxim Huerta ya era escritor antes de regresar ahí con No me dejes, pero su regreso es sin duda un paso más hacia esa carrera literaria que deberá definir sus próximos años. Máxim Huerta vuelve, Máxim Huerta regresa a París. Poco más se puede añadir.

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¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

La felicidad solo puede ser perfecta. Déjame que piense en la calma y en la ausencia de preocupaciones. Eso es.

¿Cuál es su gran miedo?

El miedo.

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

La sinceridad. Suelen confundirla con la insolencia, imprudencia y mucha bizarría.

¿En qué ocasiones recurre a la mentira? (en el caso que confiese mentir)

¡Claro que miento! Recurro a ella como pasaporte a la paz. Es muy buena en la alta diplomacia y en la cortesía de proximidad. Si una mentira te salva, bienvenida sea. “¿Acaso dirías que escondes judíos en azotea de casa con tal de no mentir a la gestapo?”, se pregunta un personaje de Allen en su última película. Pues no. Hay que mentir mucho para vivir y sobrevivir.

¿Se muerde la lengua antes de expresar determinadas opiniones por temor al qué dirán?

 No, simplemente callo. La prudencia es otro pasaporte.

¿Cuándo fue la última vez que tuiteó o publicó algún comentario en las redes sociales con plena libertad?

 No necesito decirlo todo en las redes. Tengo amigos con los que discutir copa de vino mediante.

¿Qué es para usted la libertad?

La libertad era eso. Implica fluir y también responsabilidad, por eso le tenemos tanto miedo como decía Bernard Show.

¿Siente el ser una persona reconocida públicamente le resta libertad con respecto a la persona anónima?

No me resta libertad, aumenta el juicio.

¿Hablar y expresar públicamente opiniones políticas o silenciarlas?

Cuando me apetece.

¿Activismo público o compromiso privado?

Mi compromiso es como ciudadano.

¿Informarse o ser informado?

 Me informo.

¿Qué es para usted y qué valor tiene la información?

 Estar informado es sanísimo.

Foto del propio Máxim Huerta

Foto del propio Máxim Huerta

La cultura, ¿cuestión de esnobismo o conocimiento transversal?

La cultura, simplemente. Lo snob me resulta patético.

¿Todo es cultura? O, mejor dicho, ¿qué no es cultura para usted?

¿Todo? Hay muchas risas al respecto y mucho arte sobrevalorado. Poner un marco a las cosas viste mucho y no hablo de pintura.

¿Sus referentes culturales son literarios, musicales, artísticos, cinematográficos…? Son muchos y variados. Después quedan pocos y varían.

¿Un autor para releer?

Ana María Matute.

¿Un autor recién descubierto?

Peter Cameron. Llego tarde seguramente.

¿Una película, una obra de teatro o un espectáculo recientemente visto y que no olvidará?

Cuando deje de llover. Arrasó en los MAX, era una obra bastante buena.

La creación, ¿un arte, una pasión o un ofició que se puede aprender?

 Es todo, la creación es arte, pasión y oficio.

¿Todos podemos escribir un libro?

Supongo.

¿Todos podemos publicar?

 Si quieren…

¿Todos podemos ser artistas?

 Deberíamos.

El éxito, ¿personal o profesional?

 El éxito es eso.

El éxito, ¿fama, dinero, reconocimiento o no necesariamente?

No siempre viene todo a la vez ni en ese orden. Y tampoco es necesario.

¿Cuál considera que es su gran logro?

Vivir en tempestad.

¿Cuál es su lema?

 Prohibido aburrirse.

 

 

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