Las películas de amor más populares

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Por Paula Olvera Pérez.

Pretty_Woman-054Parece que, aunque se hagan de rogar, ya llegan los días de frío, chocolate y manta en el sillón. Este plan, en muchas ocasiones, se suele acompañar con una película de esas que nos hacen temblar el corazón. Para aquellos románticos y románticas las cintas de amor son una vía de escape a su rutina emocional, muy solicitadas en estas fechas navideñas. En un par de meses llega el famoso “San Valentín” y este año nos adelantamos con varios títulos para reivindicar un género cinematográfico en auge.

Qué difícil resulta a simple vista seleccionar cuál es la historia de amor más bonita de todos los tiempos. Se han producido cientos de películas sobre esta temática, sin embargo, parece que crítica y espectadores coinciden en una serie de cintas que se han convertido en auténticos clásicos. ¿Quién no ha visto Pretty Woman (1990)? Da la sensación de que no han pasado los años por Richard Gere y Julia Roberts, ya que con cierta frecuencia la trama se emite en televisión. Y no es de extrañar porque marcó un antes y un después, como también lo hizo una de su quinta, Ghost (1990). Unos años antes resonaría con fuerza el título Oficial y caballero (1982) que obtuvo dos premios Oscar y dos Globos de oro el mismo año de su estreno.

La música ha sido uno de las herramientas imprescindibles en una gran variedad de películas encuadradas en este género romántico. Prueba de ello es el protagonismo que adquirió en Dirty Dancing (1987) con más de una decena de temas, entre los que se encuentran Time of My Life, Be My Baby o Some Kind of Wonderful. La misma relevancia tuvieron las canciones en Grease (1978) que catapultó a la fama a John Travolta y Olivia Newton-John. Moulin Rouge (2001) fue otra de las cintas que rozó el éxito y cuyo Tango de Roxanne sigue erizando el vello de cualquiera que lo escuche.

El amor en los largometrajes no siempre se ha representado de forma idílica y quizás ésta sea la fórmula del éxito de muchos títulos porque nos acercan más a nuestra realidad en la que determinadas acciones se consiguen únicamente con cierto sufrimiento. Todos coincidiréis en que James Cameron sigue siendo el genio entre los genios por la puesta en marcha de Titanic (1997). A veces plasmar una historia que está basada en hechos reales supone un mayor reto que inventar una narración desde cero. En este caso, se supo crear con ingenio y hoy en día sigue siendo una película que da que hablar y que genera alguna que otra broma porque… ¡Jack (Leonardo DiCaprio) cabía en la tabla de Rose (Kate Winslet)! Las películas de amor que finalizan de forma trágica triunfan, más allá de esta cinta, prueba de ello es One Day (2011), Bajo la misma estrella (2014) o, la última que he visto, El viaje más largo (2015). Preparad un paquete (o dos) de pañuelos si aún no las habéis visto.

titanicLa inspiración de los creadores muchas veces se encuentra en otros trabajos ya realizados en diversos formatos, sobre todo literarios. La más mítica es Leyendas de pasión (1994) que está cimentada en la novela que en 1979 escribió Jim Harrison y en la que, como su propio nombre indica, la pasión no falta en el argumento. Otro ejemplo de ello es la adaptación a salas de cine de La última canción (2010), la que, por cierto, es bastante triste. Y un modelo español que seguiría esta técnica es Tres metros sobre el cielo (2010) que está basada en la novela homónima escrita por el italiano Federico Moccia y que tiene segunda parte, Tengo ganas de ti (2012)

Dentro de este conglomerado de temática amorosa los cinéfilos también pueden diferenciar las películas según la procedencia de los personajes. En este punto cabe englobar dos, Princesa por sorpresa (2001) y Un sueño para ella (2003) que tienen como protagonistas a dos jóvenes humildes que, de la noche a la mañana, tienen que encajar en la alta sociedad y luchar a la vez por sus respectivos amores.

Está claro que la trama de amor imposible nos atrae en primera instancia, sobre todo cuando posteriormente se suceden escenas “pastelosas”. El diario de Noa (2004) es una de las películas más bonitas que posiblemente nos haya regalado este siglo XXI, como también lo fue en su momento Notting Hill (1999), que lleva por nombre un barrio británico, el cual me consta que, hoy en día, sigue rentabilizando el éxito de esta fantástica producción. No hay que olvidarse de Sucedió en Manhattan (2002), que tiene como príncipe azul a un apuesto político, como tampoco hay que hacerlo con Todos los días de mi vida (2012), con un Channing Tatum increíble.

Cariño, afecto, ternura… ¡pero también dosis de humor! El amor se incluye en cientos de comedias, véase en la cinta estadounidense Cómo perder a un chico en 10 días (2003) o en la película Love Actually (2003) en la que encontramos un reparto coral. En ocasiones, lo que parece un juego que nos va a hacer reír da paso a un verdadero drama como se percibe en Quiéreme si te atreves (2003) cuyo guión me pareció súper original.

Llegados a este punto es evidente que nos gustan las películas con beso incluido y algún que otro plano subido de tono. En la mayoría de las ocasiones deseamos que esas miradas entre los protagonistas traspasen la gran pantalla y que los intérpretes se quieran más allá de la ficción para seguir siendo testigos de estas grandes historias de amor. Esto sucedió, por ejemplo, con Robert Pattinson y Kristen Stewart, principales de Crepúsculo (2008), aunque al parecer su romance no ha llegado a buen puerto. Sin embargo, la cinta en la que participan, como otras muchas, ha sido vista una y cientos de veces porque, generalmente, en las películas más populares y típicas está el disfrute del público. El éxito del estreno es importante, pero más lo es definir en un par de horas de metraje la palabra más bonita del mundo.

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