El Cascanueces, el ballet clásico de San Petersburgo en la Gran Vía de Madrid

Por María Bravo

La obertura de Chaikovsky anuncia el comienzo de la función El Cascanueces, un bello relato de Navidad escrito por Amadeus Hoffmann en 1816 y adaptado por Alejandro Dumas (padre) años después. Luego, el telón se alza y nos deja ver parte del escenario de uno de los cuentos de hadas más famosos del mundo. Frente a un decorado que emula una fachada palaciega, desfilan los personajes que entran para festejar la Navidad. Algunos niños se muestran rezagados, pero el espectáculo será, en gran medida, para ellos. Una vez en el interior, el telón de fondo da paso al salón del palacio con el gran árbol navideño presidiendo el lugar.

Lo que vendrá a continuación será una sucesión de juegos y bailes infantiles, donde Drosselmeyer, el concejal local, mago, padrino de Clara (la solista principal) y un prestigioso fabricante de muñecos, les animará al juego con diferentes actividades. Llega la hora de repartir los juguetes, y Clara todavía no ha recibido el suyo, hasta que, de la mano de Drosselmeyer, recibe un bonito cascanueces, el mismo que la llevará a vivir las más bonitas y coloridas aventuras. Desde luchar con ratones hasta bailar un pas de deux con el cascanueces convertido en príncipe.

Radamaria

            Este ballet, dividido en dos actos, se halla enclavado en un contexto de color y música romántica. Piotr Ilich Chaikovsky compuso esta música para ballet entre 1891 y 1892, y se representó por primera vez el 18 de diciembre de 1892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo. Sin embargo, no se hizo famoso hasta mediados del siglo XX, cuando Walt Disney incorporó una de sus partituras en Fantasía (1940), aunque el interés creció cuando el montaje que realizó George Balanchine fue televisado a finales de la década de los 50. Y es ahora, en 2016, cuando, después de una veintena de representaciones en los grandes teatros mundiales, vuelve a hacer su aparición en Madrid, de la mano de Tatiana Solovieva Producciones. La función ya ha recorrido algunas ciudades como Asturias, Valencia y Barcelona. Solovieva ha producido en España espectáculos rusos desde 1992 tales como El lago de los cisnes (actualmente en cartelera en la misma sala), La bella durmiente, El Quijote o Romeo y Julieta.

            En El Cascanueces, los bailarines se alzan en brillantes puntas, los adagios y allegros se suceden en una magistral puesta en escena. Los solistas principales son Radamaria Duminica-Nazarenco, en el papel de la joven Clara, feliz con su muñeco cascanueces, y Andrey Batalov, que encarna al príncipe Cascanueces. Nazarenco ha sido laureada en la Competición Internacional de Ballet en Rumania, en 1997, y en la de Austria en el 2000, también ha recibido el premio La Menina de Oro de Alcobendas 2015. En la actualidad, dirige la Escuela de Ballet Ruso Nazarenco en Madrid. Batalov, por su parte, ha sido ganador de la Competición del Gran Prix de Moscú en 1997; en 1996 consiguió la medalla de Oro en Nagoya, Japón, y en París. Ha recibido el segundo premio en el concurso «Nuriev» en Budapest en 1996, y obtuvo el primer premio y Premio Mikhail Baryshnikov en «Arabesk», entre otros galardones.

copos de nieve

            Por ello, no es de extrañar la calidad del ballet. Numerosos personajes con un vestuario, música y color dignos de alabanza. Sin embargo, y para poder meternos más en el papel de cada interpretación, hubiera sido oportuno que ciertos personajes adquirieran la nacionalidad de la que hacen alarde en su representación, es el caso del hombre de piel oscura con fajín y babuchas, caracterizado por una tela negra que cubre su rostro. Lo mismo ocurre con los bailarines de danza china de ojos redondos y mirada occidental. Aunque magistral en su ejecución, sin duda.

            Los niños conforman una parte indispensable dentro del ballet, según asegura Tatiana Solovieva: Como el argumento de la primera parte es la fiesta en una casa alemana donde entre los invitados hay también niños, preparamos a los niños de la Escuela de Ballet Ruso Nazarenco de Madrid para que interpreten estos papeles. Siempre lo hacemos con los niños de las escuelas locales de danza en todas las ciudades donde actuamos.

            Momentos emotivos hubo muchos, pero entre ellos destacó al final de la función, cuando Radamaria Duminica felicitó a Solovieva por su cumpleaños y esta subió al escenario. Una vez arriba y con un majestuoso ramo de flores en la mano, reconoció la gran labor que realizan los bailarines antes y durante de cada función así como su amor hacia la danza. Y es que no solamente pudimos maravillarnos con el ballet, sino con otros movimientos propios de la danza árabe, rusa (trepak), china y española, cada cual ejecutada en una prodigiosa interpretación. Realmente, el ballet de San Petersburgo tiene mérito. Ha sabido estar a la altura, con precisión y rigor en la danza. Ha sabido transmitir cada emoción, cada movimiento, cada escorzo y gesto. Y el público, bien ha sabido recibirlo, lo que se sintió por el nivel acústico de los aplausos de los espectadores.

            Personajes míticos como el arlequín o el hada de azúcar, el vestuario, los decorados (realizado por uno de los más reconocidos especialistas en el diseño teatral, Evgeniy Girenko) y el color son dignos de fascinación. Todos los sentidos se rinden ante el espectáculo. La música, no obstante, no es en directo, se echa en falta un foso en el teatro entre la primera fila de espectadores y el proscenio con la orquesta, pero no por ello uno no se termina enamorando de esta función plagada de magia, y de piezas clave de la obra de Chaikovsky. Todas ellas sacadas de op. 71ª, como el Valls de las Flores, la Segunda Marcha, la Danza china o la Danza rusa.

El-Cascanueces-cartel-1            Dicen que el amor es el lenguaje universal, y no es un dicho mal encaminado, porque El Cascanueces ofrece muchas emociones en dos horas de espectáculo. No importa la nacionalidad del bailarín, ni su origen. Lo relevante es que transmita la danza, que cuente su historia a través de los movimientos. El amor es el lenguaje universal, pero, sin duda, el baile es una forma de llegar hasta él.

Podéis disfrutar de El Cascanueces en el Teatro de la Luz Philips Gran Vía de Madrid (ex Teatro Compac Gran Vía). Fechas y horarios, ver programación en la web del teatro: Del 7 al 28 de febrero 2016.

Director artístico y coreógrafo: Andrey Batalov

Director general: Andrey Sharaey

Solistas: Radamaria Duminica-Nazarenco y Andrey Batalov

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