Asegurar el recuerdo y llenarlo de contenidos

Por Dinorah Polakof.

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Las Naciones Unidas decretaron el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.  En Yad Vashem se profundiza siempre sobre el estudio y transmisión de la Shoá y no únicamente en base a un decreto.  Recalando en la  postura universal de la institución  situada  en Jerusalém es que encontré las palabras emitidas por el historiador Simón Dubnow, mientras era conducido para ser asesinado el 8 de diciembre de 1941: “¡Judíos, escriban!”.

Y los judíos escribieron, testimoniaron, contaron.  Pero antes fueron discriminados, perseguidos, exterminados.

Sería imposible epilogar aquí, la importancia que tiene el acercar cuanto antes todo ese material de lectura dirigido a niños y jóvenes sobre un tema que involucra a la humanidad.  Por eso, no hemos cejado en buscar y dar a conocer todas las formas posibles de interpretación que van asomando en el extranjero y en nuestro país.

En los últimos años se ha incrementado la literatura sobre el Holocausto y no deja de ser un acontecimiento destacable,  pero no por ello,  podemos permitirnos dejar de advertir la diferenciación entre hechos verídicos y ficción ya que el público juvenil se merece nuestra honestidad.  ¡De ninguna manera sesgaría el lector su  interés en abordar el tema desde el cómic o la historia novelada!

LOS NOMBRES PRESTADOS de Verónica Sukaczer se integra a la colección Nube de Tinta, Penguin Random House, Buenos Aires, 2015.  Desde la tapa exhibe un diseño llamativo. El dibujo de la parte superior de un traje de prisionero o camisa con rayas verticales en tonalidades celestes y grises desleídos, al que se añade un triángulo amarillo con una “P” en el centro y por encima el número 23797 es por demás elocuente.  En la contratapa aparece nuevamente el título además de  una escueta reseña enmarcados por dos alambres de espino.  Aquí ya tenemos casi atrapada la atención del lector. En las primeras páginas la autora argentina decide citar a cuatro testigos y  exponentes sólidos, como lo son Mary Berg, Jorge Semprún y Art Spiegelman. Se cuenta  sobre una nieta que debe desarmar la biblioteca de los abuelos después de la muerte de uno de ellos. Allí encuentra un secreto. ¿Se trata de ficción o realidad? Para no cercenar la inteligencia del lector dejaremos que descubra la respuesta.  Mientras tanto, se habla de la vida y la muerte, de exclusión e insultos, de hambre, de frío.

Ningún adolescente podrá escapar al influjo de la escritora cuando afirma que: “La gente se moría con total desparpajo. Los funebreros nunca trabajaron tanto. De la calle al carro, del carro a la fosa, de la fosa al olvido”. Pg 48.  O cuando expresa qué ocurría con la fe de los huéspedes y habitantes de los campos de concentración.

Nadie quedará impasible frente a la desnaturalización del correr del tiempo puesto que no se entendía para qué ni por qué los nazis se conducían  de esa forma. La clara alusión al químico italiano de la  Pg. 108 refuerza la idea de insistir sobre la obligación de declarar lo que ocurrió.

Sukaczer se ve compenetrada y comprometida con la Shoá.  Demuestra su oficio por las letras, le anteceden la publicación de una veintena de libros para niños y jóvenes, el II Premio Nacional de Literatura Infantil a la producción 2008-2011 y el Diploma al Mérito de la Fundación Konex en la disciplina Literatura Juvenil en 2014.

 

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Foto Vía/ Me gusta leer.com.uy

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