Los viajes de Stefan Zweig

Viajes de Zweig: Rusia.

Bélgica e Inglaterra.

Francia, España, Argelia e Italia.

Europa central.

 

Stefan Zweig

Traducción de Francisco Uzcanga

Sequitur

Madrid

90 a 110 páginas

 

Zweig-Belgica-e-Inglaterra-250x374Sobre De viaje: Bélgica e Inglaterra:

“Nací el 28 de noviembre de 1881, en Viena; ahí estudié Filosofía, pero mis verdaderos estudios empezaron con mis viajes por Europa”, diría de sí mismo Zweig en 1936. Temprano e incesante viajero, Zweig no dejará nunca de escribir, así también sobre el asombro y la emoción que le producían los lugares que iba conociendo. Con su estilo elegante y poético, cadencioso y minucioso, sabrá recrear las imágenes y atmósferas de las ciudades visitadas, siempre atento, como en estas impresiones de Bélgica e Inglaterra, a la doble dimensión de la aventura de viajar: “descubrir el mundo exterior tanto como el universo interior”.

 

Zweig-Viaje-a-Rusia-250x369

 

 

 

Sobre Viaje a Rusia:

En septiembre de 1928, Stefan Zweig viajó a Rusia para participar en los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de León Tolstoi. Será la única visita que preste a la Unión Soviética, y durará apenas dos semanas, sin embargo, será ahí donde sentirá, como en ningún otro momento de su vida, la fuerza de la corriente de su época.

 

Zweig Francia, España, Argelia, Italia

 

 

 

Sobre De viaje: Francia, España, Argelia e Italia:

Aviñón, Florencia, Sevilla…; “todo en ellas se funde en una unidad; el arte se convierte en la verdadera esencia de estas ciudades. Emerge así lo festivo, lo sorprendente, lo elevado, lo sublime. Se siente cómo interactúan el cielo y la música, la imagen y la piedra, el libro y la palabra, el juego y el paisaje que se extiende a los pies de la ciudad, todo parece meditar al unísono en un luminoso intercambio espiritual”.

 

Zweig Europa centra

Sobre De viaje: Europa central:

Este viaje desde casa resulta aún más fantástico si no sólo se troca el propio cuarto por el mundo nunca visto, sino también el tiempo presente por el pasado. Porque se tiene entonces la oportunidad de morar en casas extrañas y ya desaparecidas, de deambular ataviado con ajados trajes de época, de viajar en coches de postas y pequeños veleros, de respirar el aire mortecino de siglos pretéritos; un juego excitante en el que se compara continuamente el pasado con el presente, en el que también se confronta uno consigo mismo. Recorriendo Europa, estos viejos libros de viaje siempre exhalan vitalidad y un apasionante sentimiento cosmopolita, el aroma mágico de la lejanía y la quimera de lo inaccesible. No hay lectura más deliciosa que la de los viajes al propio pasado.

 

 

Related Posts with Thumbnails

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *