Flora Tristán: la abuela de Gauguin

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Por Silvia Pato (@SilviaP3)

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Flora Tristán. FUENTE: Wikipedia

Flora Célestine Thérèse Henriette Tristán y Moscoso Lesnais (1803-1844), más conocida simplemente como Flora Tristán, era una escritora francesa, de ascendencia peruana, que gracias a su biografía y su obra se convirtió en uno de los grandes referentes del feminismo moderno, además de ser la abuela del afamado pintor Paul Gauguin.

En el año 2003, en el centenario de su nacimiento, los franceses conmemoraron por todo lo alto la vida y obra de esta mujer. En España, donde no tuvo tal eco su figura, se publicó ese mismo año, por Ediciones del Cobre, Mi vida, autobiografía de la autora, donde descubrimos parte de la azarosa vida que llevó.

Flora era la hija ilegítima del coronel peruano, natural de Arequipa, Mariano de Tristán y Moscoso, y de la francesa Thérèse Lesnais. Después de pasar los primeros años de su infancia sin problemas económicos y con una esmerada educación, cuando el coronel falleció, en 1808, la familia se vio sumida en la pobreza, viendo agravada su situación porque nunca había reconocido legalmente a la muchacha como su hija.

Con diecisiete años, y por las presiones de su madre, Flora se vio obligada a casarse con André Chazal, el propietario de un taller de litografía donde había empezado a trabajar. Fruto de esta unión nacieron sus hijos Ernest y Aline, quien será la futura madre de Paul Gauguin.

Flora, después de haber sufrido malos tratos por parte de su marido, huyó de casa cuando estaba embarazada de su hija. Aquella circunstancia la convirtió en una paria en la sociedad en la que vivía. No solo era una hija ilegítima, sino que también era una mujer separada que huía de su esposo. Este la persiguió durante años hasta que llegaron a un acuerdo mediante el cual él se quedaba con la custodia de Ernest, que en aquel momento contaba ocho años, y ella se quedaba con la de la niña. Pero poco duró la calma. Chazal volvió a acosarla, por lo que tuvo que abandonar París y cambiar varias veces de nombre.

Tras dejar a Aline a buen recaudo con una persona de completa confianza, Flora marchó a Perú en 1833 para reclamar su herencia paterna. Tenía treinta años. Llegó a aquellas tierras tras una larga travesía de cinco meses, estableciéndose en Arequipa y en Lima; pero su tío paterno se negó por completo a entregarle nada de la herencia que le correspondía y únicamente accedió a concederle una pensión mensual. Su condición de hija ilegítima también influía en América, por más que ella hubiera esperado que en aquellas tierras todo fuera distinto a la vieja Europa, a donde regresó un año después. Sus experiencias en Perú le sirvieron para escribir un libro de viajes, publicado en 1838, con el título de Pérégrinations d’une paria (Peregrinaciones de una paria).

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Plaque commémorative Flora Tristan, rue des Bahutiers à Bordeaux pour Als33120. FUENTE: Wikipedia

Cuando volvió a su patria natal, Flora se dedicó a luchar por los derechos de los trabajadores, la emancipación de la mujer  y la abolición de la esclavitud y la pena de muerte. Además, logró la separación legal de su marido y la custodia de sus dos hijos. Entonces, Chazal llegó a secuestrarlos hasta en tres ocasiones e intentó matarla pegándole un tiro en plena calle. Ella quedó malherida, con una bala instalada en su pecho izquierdo, pero sobrevivió y su nombre comenzó a sonar con fuerza en los periódicos. Pese a lo que pueda uno imaginar, si es que reparamos en que estamos hablando de la primera mitad del siglo XIX, su exmarido fue condenado a veinte años de trabajos forzados.

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Aline Marie Chazal Tristán, La mère de l’artiste, pour Paul Gauguin. FUENTE: Wikipedia

Tiempo después, Flora publicó Méphis (1838); Paseos en Londres (Promenades dans Londres, 1840), ciudad que había visitado durante unos meses y en la que había entrado en la Cámara de los Lores disfrazada de hombre; y el programa La Unión Obrera (L’Union Ouvrière, 1843). De hecho, ella es la autora de la consigna:

Trabajadores del mundo, uníos.

La escritora francesa murió de tifus a los cuarenta y un años. Su obra inacabada La emancipación de la mujer (1845) fue publicada póstumamente.

En Madrid, el nombre de una calle la recuerda. Y en su libro sobre Flora y Gauguin, El paraíso en la otra esquina, el escritor Mario Vargas Llosa define a la abuela del pintor como «una temeraria y romántica justiciera». Una hermosa forma de recordarla.

FUENTES: About, Mujeres Riot

MÁS INFORMACIÓN: Mujeres malditas

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