Qin Shi Huang y la quema de libros

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Por Owen L. Black.

qinDesde hace un tiempo venía pensando que podía ser interesante recordar algunas de las bibliotecas o libros perdidos más famosos de la historia.

Así que este primer miscelánea de libros perdidos, lo dedicaremos al Primer Emperador, llamado así por ser el primero de los gobernantes de la China unificada hace más de 2000 años, un territorio que pese a todo dista mucho de la China actual que todos tenemos en mente.

Qin Shi Huang (260 – 210 a. C.), tiene el honor de ser un dirigente severo, un gran estratega militar, creador e impulsor de muchas medidas que se pueden ver hasta en la China de hoy, como la escritura por ejemplo, pero también fue un azote para la cultura e historia antigua de su imperio, puesto que modificó y eliminó todo aquello que no seguía su pensamiento.

Dentro de sus obsesiones y manías personales, una de las más crueles fue intentar borrar toda la historia de China anterior a él, e intentar reescribirla a su manera. Para ello en los años finales de su gobierno comenzó una persecución sistemática contra todos los intelectuales y los libros que recogían todos los saberes de la antigua China.

Entre estos clásicos se encontraban el de poesía y el de historia, donde se dejaron por escrito los ritos ceremoniales y la historia desde los emperadores míticos de las leyendas hasta los Zhou occidentales (771 a. C.), el último gran imperio antes del caos que supuso las épocas de Primaveras y Otoños, y los Reinos Combatientes.

También fueron perseguidos los intelectuales de las llamadas Cien Escuelas de Pensamiento, algo así como los Presocráticos chinos por hacer una analogía vista desde el mundo occidental.
Entre estas escuelas se encontraba el taoísmo de Lao Tsé (siglo VI a. C.), el moísmo de Mozi (470 – 391 a. C.) o el confucionismo de Confucio (551 – 479 a. C.) entre muchas disciplinas.

El Primer Emperador solo permitió la supervivencia de una escuela, la de la Ley o el legismo. Muy utilitarista y que basaba toda su doctrina en el cumplimiento de las leyes y la burocracia, como ejemplo de una buena marcha y funcionalidad del gobierno y por ende, de la vida diaria de la comunidad. Dejando de lado los valores inherentes al ser humano, así como sus sentimientos como individuo.

Afortunadamente no consiguió del todo su objetivo, si bien es cierto que mando asesinar a cientos de intelectuales y prohibió y quemó muchas copias de esos libros, estos ya pertenecían al acervo cultural chino, y tras la muerte de Qin Shi Huang, su dinastía se desmoronó pronto, dando paso a los Han (206 a. C. – 220 d. C.), que volvieron a restablecer muchas de las costumbres y rituales prohibidos por la anterior dinastía. Colocando además, al confucionismo como piedra angular.

En esta época vivió Sima Qian (145 – 90 a. C.), el Herodoto chino, quién a lo largo de su vida se dedicó a continuar la labor de su padre recogiendo toda la historia de China desde el comienzo, desde los hechos narrados en el Clásico de la Historia hasta la propia época del autor, en la obra llamada Memorias Históricas. Lo que el mundo sabe de la historia antigua de China es gracias a este hombre. Él fue quién dejó por escrito los hechos referentes a la quema de libros, aunque algunos historiadores dudan de la total veracidad de su relato, lo que no puede negarse es que era asombrosamente meticuloso y preciso en los datos y descripciones.

También se cuenta que en la famosa tumba del Primer Emperador se guarda un ejemplar de todos aquellos libros que mandó quemar. Esta tumba solo está explorada en parte, es el enterramiento donde se encuentra el ejército de terracota en Xi’an, compuesto por más de 8000 figuras. Pero la propia localización del emperador se encuentra bajo una montaña que está sin excavar, debido a las dificultades que presenta para los arqueólogos.

Según se cuenta, la tumba principal estaría protegida por puertas de bronce a varios metros de profundidad y hasta con ríos de mercurio. Así que, si algún día se puede acceder a ella, quizás logremos comprobar si contiene esos ejemplares originales de los libros que él mismo mando destruir y se puede conocer mejor la historia de una de las civilizaciones más fascinantes del mundo y la única que ha conseguido permanecer viva a lo largo de los siglos.

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2 respuestas a Qin Shi Huang y la quema de libros

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