Momentos Lichis. Segunda parte: Ni jaulas ni peceras, Hotel Lichis

Categoría: Música | y tagged con

Por: Pablo Escudero

Viene de Artículo anterior

VIII:

Lichis estuvo a punto de ser devorado por el personaje que desde fuera le construían cuando cedió el tema No me llames iluso para una campaña de la ONCE. La canción sonó hasta aburrirnos a todos, quizá a él antes que a nadie. Era una canción sencilla, simpática, costumbrista, casi una parodia simplificada de su trabajo en Vestidos de domingo. Una versión simpática y digerible de Lichis. Vi uno de sus conciertos en aquella época en las Fallas de Valencia de 2003. Muchos metales, menos mala leche, un ambiente festivo, bailable, que no sé si achacar al contexto en el que se producía el concierto o a cierta desorientación musical. No soy yo el que dice que el personaje se confundió con la obra y Lichis acabó harto. Lo ha dicho muchas veces él.

IX:

Aparta Marcelino

Soy el puto Joselito, el ruiseñor,

Ni jaulas ni peceras

Que he tocado fondo

Con el Capitán Cousteau

La Cabra Mecánica graba su único directo en el teatro de Galapagar en 2003. El disco se llama Ni jaulas ni peceras, un tema con toques funky, muy resultón, que era uno de los que estrenaban para su repertorio. Algunas modificaciones de sus clásicos, una versión muy valorable de la Copla del Viudo del submarino, de Juan Antonio Canta, un cantautor de mediados de los noventa que terminó suicidándose, víctima del personaje que la televisión nocturna de la época le había creado. Aparte de una banda muy competente, pues Lichis siempre se ha rodeado de buenos músicos, aparecen como invitados Ismael Serrano y Javier Ruibal. El disco suena quizá muy conservador. Los directos en concierto de La Cabra Mecánica siempre fueron más variados y arriesgados, y este disco quizá suena demasiado homogéneo. Me detengo en Juan Antonio Canta y en Javier Ruibal. Dos cantautores poco conocidos por el gran público. Ruibal es uno de los músicos con más talento compositivo, más riqueza musical y una voz más sugestiva del panorama español. Los músicos lo saben. Y lo reivindican. Es eso que se llama un músico para músicos. A veces Lichis lo parece. Este no es su único homenaje a Ruibal, con quien comparte escenario en Agua, pues un par de años después, en Hotel Lichis, gritará el nombre del mítico disco en directo del gaditano: Pensión Triana.

X:

Muy a mi pesar

Alguien se me adelantó

Y asesinó al último nuevo cantautor

Muy a mi pesar

No he sido yo

Y esto no es un grupo de flamenco pop

Algo tendrá Lichis cuando Ismael Serrano se prestó a cantar con él en su disco en directo El último cantautor, un himno contra las etiquetas que Lichis incluyó en su primer disco, y una de sus mejores composiciones. Por si no se recuerda, a mitad de la década de los noventa las radios se llenaron de nuevos cantautores que venían de curtirse en Libertad 8 y que parecían modernizar la imagen un tanto anticuada y tristona que se tenía de los cantautores en España desde la transición. Ismael Serrano era uno de aquellos jóvenes cantautores. La de cantautor, como tantas etiquetas, es reduccionista. En el mundo anglosajón el término songwriter no está acompañado de ciertos prejuicios o mochilas éticas y estéticas. Neil Young, Lou Reed, Bob Dylan, lo han sido siempre, pero también han estado incluido en las filas del rock, y a nadie le ha parecido mal. El propio Lichis es un cantautor, porque canta lo que él compone. Como lo es Rosendo Mercado. Etiquetas. A Lichis le pesaron mucho durante la etapa de La Cabra Mecánica algunos emparentamientos con la rumba, el propio flamenco pop del que recelaba aquí. Lichis le devolvió a Ismael Serrano la visita en su directo Principio de incertidumbre, donde ambos cantaron La extraña pareja.

XI:

Cada vez que me dolía
te sacaba en una letra
que se joda la poesia
si es a costa del poeta.(bis)

Ni las musas son tan caras
ni hay rima que lo merezca

Dice T. S. Eliot que los malos poetas imitan, y los buenos, directamente roban. Los creadores mediocres siempre son muy misteriosos sobre sus influencias. Nunca contestan claramente. Nunca hablan de sus contemporáneos. Hacen baladas y dicen que escuchan a Beethoven para inspirarse. Lichis, seguro de sí mismo, nunca ha escondido los mil afluentes de los que ha bebido su música y su poesía. Sus canciones han hecho referencias más o menos directas y han robado versos de Lluís Llach, Joaquín Sabina, José Hierro, Joan Manuel Serrat, Javier Ruibal, Rubén Blades, Pink Floyd, Charly García, Andrés Calamaro, y esta es una enumeración de memoria. Ha hecho versiones de Juan Antonio Canta, de Hombres G, de canciones infantiles, de Las Vulpes. En sus conciertos usa más repertorio ajeno. Cuando los arreglos de sus canciones han sonado a Martirio (La uña de la rumba), lo ha dicho, y cuando han sonado a Triana, también. En directo, cuando la he visto, La novia del marinero pasaba del tango acelerado que es en el disco original a una canción de rock andaluz bien cargado por el sonido de la guitarra de Fernando Polaino, y Lichis la presentaba diciendo que le habían dado un toque a Triana, y en paz. Como debería ser siempre.

XII:

Solo consideré amigo
a aquel a quien pueda invitar
a casa sin esconder
mi mejor ni mi peor disco
resumo lo vivido por escrito
y… Gracias por nada.

¿Ha peleado Lichis contra demasiados fantasmas? ¿Ha estado demasiado pendiente de lo que decían de él en la prensa, en los medios especializados? ¿Le han dolido las críticas? Seguramente demasiado. Está en su derecho, pero tal vez ha perdido demasiado energía en criticar a los criticables que le decían que hacer una sintonía para la ONCE era venderse cuando como bien afirmaba, cuando hizo Cabrón, no se enteró nadie. Siempre pasa. Los auténticos están ahí acechando para criticar cualquier cambio que contradiga sus propias expectativas. Condenarán cualquier paso en falso. Hasta los que no lo sean. Me da miedo ser un auténtico.

XIII

Y apechugo como un hombre

Y lloro como un niño,

Y me siento tonto y feliz como un villancico

Y le gasto el nombre al amor

Canción a canción

Dipsomanía de cariño

El año 2005 trae un disco de La Cabra Mecánica que suena más esencial, más limpio de arreglos, más casero. Lichis quiere transmitir esa sensación. Hotel Lichis nos lleva al Hotel California y también nos lleva a la Pensión Triana de Javier Ruibal. Escuché a Lichis contar en la radio que el disco se lo había montado solo, que iba solo a las entrevistas porque estaba cansado de que le preguntaran por la banda, cuando la verdad es que el grupo siempre había sido él. Le contó a la presentadora, una tarde de fin de semana a la hora de la siesta y el café, que se lo había pasado bien haciéndolo, porque había aprendido a manejar instrumentos que no manejaba antes, y a usar mesas de mezclas, y a producir. Es la primera vez que se presenta directamente con su nombre. Él mismo considera a veces que quizá debió haber sido su primer disco firmado como Lichis. Quién sabe. En cierto modo lo era. Era un cambio de sonido pero era una sonoridad coherente con sus tres primeros discos. Parecía cansado. Hay rabia en el disco. El disco es una obra maestra reivindicable del primer al último corte. Y volver a empezar. Hay de todo. Y todo es bueno. Define un momento vital y artístico. Igual que en 2012 se reeditó con ampliaciones y lujos Échate un cantecito, de Kiko Veneno, para conmemorar sus 20 años, o el propio Javier Ruibal hizo una versión especial de 20 aniversario de su Pensión Triana, Hotel Lichis debería ser reeditado y difundido en 2025. Me temo que no se hará.

XIV:

Ahora que ya no estoy a tu lado

Probablemente ambos seamos mejores personas.

Estos dos versos, incluidos en Pinocho, un tema gritado en su parte central a lo Tom Waits, del que también suenan ecos en la orquestación, creo que están entre los mejores que nunca se han escrito en el pop español para definir que a veces las rupturas son necesarias. Creo que no tiene nada que envidiarle al famoso: “Lo mismo te echo de menos, que antes te echaba de más”, de Kiko Veneno, ambos deudores de aquel “Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio” de la copla.

XV:

El disco se cerraba con este brutal Antihéroe.

Esta es una nota de suicidio comercial, por favor borrarme de tu memoria, no fui un gran amante no fui nadie especial, antihéroe atiborrado de drogas, antihéroe, antihéroe,

Tengo que dejar en paz al mundo, un dolor, el más profundo, así de sencillo, estrofa, puente y estribillo. Voy a romper un espejo sin negarle hojas al diario, nada extraordinario, nada. Puede que vuelva el invierno o la ley del embudo, solo que esta vez no me pilla desnudo

Esta es una nota de suicidio comercial, por favor borrarme de tu memoria, no fui un gran amante no fui nadie especial, antihéroe atiborrado de drogas, antihéroe, antihéroe,
Esta es una nota de suicidio comercial, por favor borrarme de tu memoria, no fui un gran amante no fui nadie especial, antihéroe atiborrado de drogas, antihéroe, antihéroe,
Antihéroe, antihéroe, antihéroe, antihéroe, antihéroe, antihéroe,…

 

Related Posts with Thumbnails

Una respuesta a Momentos Lichis. Segunda parte: Ni jaulas ni peceras, Hotel Lichis

  1. Pingback: Momentos Lichis. Tercera parte: Carne de canción, Modo avión, Mariposas | Culturamas, la revista de información cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *