Hace poco, la BBC convocó a 177 críticos de cine para que establecieran una lista de las 100 mejores películas realizadas en el siglo XXI, es decir, después del año 2000. El resultado completo y detallado puede consultarse en este enlace; por ahora compartimos los primeros diez lugares:

  1. Mulholland Drive(David Lynch, 2001)
    2. In the Mood for Love (Wong Kar-wai, 2000)
    3. There Will Be Blood (Paul Thomas Anderson, 2007)
    4. Spirited Away (Hayao Miyazaki, 2001)
    5. Boyhood (Richard Linklater, 2014)
    6. Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004)
    7. The Tree of Life (Terrence Malick, 2011)
    8. Yi Yi: A One and a Two (Edward Yang, 2000)
    9. A Separation (Asghar Farhadi, 2011)
    10. No Country for Old Men (Joel and Ethan Coen, 2007)

Más allá del gusto personal, es posible que este ranking parezca aceptable y coherente. De un vistazo tanto el amateur como el cinéfilo convendrán en que esas diez películas representan bien la calidad y el asombro fílmico de los últimos 16 años.

Con todo, en el sitio Quartz, Zheping Huang  propone un interesante punto de discusión respecto de los dos primeros lugares, Mulholland Drive e In the Mood for Love. Ambas son obras maestras, qué duda cabe, y las dos se encuentran varias veces al menos en las cinco mejores películas incluso de aquellos críticos que pusieron otras antes que ésas. Resalta sin embargo, que mientras que Mulholland Drive parece ser un primer lugar indiscutibe para críticos de cierto perfil, In the Mood for Love bien pudiera ocupar esa posición si dicho perfil fuera otro.

Al sugerir esto, Huang señala que de los 177 especialistas que participaron en la encuesta de la BBC, 55 fueron mujeres (casi una tercera parte), de quienes a su vez la película de Wong Kar-wai obtuvo la mayor parte de votos favorables.

Sin embargo, incluso sin recurrir a la perspectiva de género, el colaborador de Quartz tiene un acierto al señalar la emotividad que transmite In the Mood for Love –una historia de infidelidad y amor entre dos abandonados– y además cómo se transmite cinematográficamete eso. En un videoensayo, otro crítico, Evan Puschak, destaca escenas de la cinta en donde los protagonistas aparecen doblemente encuadrados, esto es, primero bajo el encuadre propio de la cámara de filmación y después bajo otro de su entorno: una ventana, el marco de una puerta, etc., con lo la cual la dirección de Wong Kar-wai hacer ver que la infidelidad se vive secretamente, a hurtadillas, limitada por la moral social e individual.

¿Es posible explicar Mulholland Drive con esa sencillez?

Se ha dicho que el arte no tiene por qué ser sencillo, pero si estamos ante expesiones de un nuevo siglo, ¿no valdría la pena cuestionar esa y otras premisas?